Otra vez La Habana… – Elizabeth Burgos

 Elizabeth Burgos

La suspensión del diálogo de La Habana con la Unión Europea debe significar una profunda decepción para aquellos que guardaban la ilusión de ver a Cuba, obligada por el estado crítico de su economía y la de su protectorado venezolano, plegarse a las condiciones que le impondría la UE de respeto de los derechos humanos para usufructuar créditos y múltiples ayudas de cooperación destinados al desarrollo de los países necesitados. Condición impuesta por Bruselas para derogar la Posición común de 1996 que asumió a instigación del gobierno español entonces bajo la administración de José María Aznar, único gobernante español, incluyendo a Francisco Franco, que mantuvo una postura enérgica frente al gobierno de Fidel Castro.

La postergación de  “la tercera ronda de negociaciones para un Acuerdo Bilateral de Diálogo Político y Cooperación entre la UE y el Gobierno cubano, prevista para el 8 y 9 de enero, se ha aplazado a petición de las autoridades cubanas”. Extraoficialmente, pues alguna una razón tenía que dar la parte cubana aunque fuese a manera de rumor. Trascendió que la suspensión se debía a un enojo de La Habana en relación a un evento cultural organizado por el bloque europeo en Washington que no fue de su gusto. Pero según fuentes allegadas al tema, el motivo del disgusto parece haber sido una exposición organizada por la embajada de Lituania en mayo pasado en Washington con fotos de la isla del fotógrafo lituano Marius Jovaîsa que tenía el respaldo de La Habana a cuya fiesta inaugural fueron invitados  los senadores cubano-americanos Lincoln y Mario Díaz-Balart, (por cierto, primos hermanos de Fidelito Castro Díaz Balart, primogénito del dictador cubano)  Ileana Ross-Lehtinen y Bob Menéndez, lo que para La Habana significó un insulto por tratarse del lobby anti castrista más persistente dentro del panorama estadounidense en donde el régimen de los castro goza de poderosos lobbies de simpatizantes, en particular en los medios académicos.

El pretexto parece y es ridículo. Pero para quienes conocen el modo muy particular de La Habana de moverse en el ámbito diplomático, en particular en lo que se refiere a negociar el término de las relaciones tirantes en particular con EE. UU. y con la UE, no sorprende en lo más mínimo. Siempre los Castro se las han arreglado para que falle este tipo de negociaciones. Establecer relaciones respetando las normas vigente de la diplomacia es algo a lo cual el castrismo no se pliega ni puede hacerlo. Las relaciones de beligerancia son su imagen de marca y su legitimidad. La beligerancia, el enfrentamiento, les dan el sello de rebeldes, d’enfants terribles que se mantienen en estado de insurgencia, al tiempo que van imponiendo su modelo de régimen militar, autocrático, su expansión política, y la imposición de sus propias reglas del juego. La suspensión del diálogo con la UE no es la primera experiencia. Recordemos el intento de Jimmy Carter que se plegó a todas las condiciones de La Habana para levantar el embargo decretado por EE.UU. Cuando estaba Washington  a punto de levantarlo, Fidel Castro envió un cuerpo expedicionario a Angola, en asociación con la URSS. Por supuesto, ante ese hecho, el Senado, no podía otorgarle el aval a Carter. El segundo momento cuando casi se llega al levantamiento del embargo, fue bajo el segundo mandato de la presidencia de Bill Clinton. A último momento, los diálogos se vieron interrumpidos tras el derribo por la Fuerza aérea cubana el 24 de febrero de 1996, de dos aviones civiles pertenecientes a la organización humanitaria de cubanos exiliados con sede en Miami, « Hermanos al rescate » fundada con el propósito de auxiliar a los cubanos que huían de la isla en balsas hacia Estados Unidos. Acusados de haber violado el espacio aéreo cubano, las dos avionetas Cessna fueron literalmente pulverizadas por dos poderosos cazas supersónicos, Mig -29 y Mig-23 .

La suspensión del diálogo con la UE por parte de La Habana se veía venir cuando Raúl Castro se negó a reunirse con el canciller español, José Manuel García-Margallo durante la visita oficial de dos días que realizó a la isla a finales de noviembre de este año. De acuerdo con Reuters, La Habana está molesta con la UE por el reciente llamamiento hecho ante la prensa al término de su visita del canciller español al régimen de La Habana de que ratifique los Pactos de la ONU, así como el convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo sobre la libertad sindical. Igualmente, pidió el canciller que el régimen permita la entrada y salida a los disidentes refugiados de Madrid.

Si bien es cierto, que pese al gesto de Raúl Castro, García- Margallo impartió una conferencia sobre la transición española en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales que podría verse como acto de suma importancia al punto de minimizar el desaire  del general presidente de Cuba, cabe recordar la visita de Jimmy Carter a La Habana en mayo 2002, donde acudió, tras una de esas certeras maniobras de Fidel Castro, quien facilitó (organizó) la visita del ex presidente quien acudió a apoyar la solicitud encabezada por Oswaldo Payá de realizar un referéndum que con el aval de 11.010 firmas presentada ante la Asamblea Nacional. No sólo Carter pudo entrevistarse con los organizadores del referéndum, sino que, en una inusual prerrogativa jamás concedida a extranjero alguno, Fidel Castro autorizó a Carter a expresarse radio y TV y decir que cuando los cubanos ejerzan el derecho de referendo “para cambiar sus leyes mediante un voto directo, el mundo verá como son los cubanos y no los extranjeros, quienes deciden el futuro de su nación”.  Instó también a las autoridades del régimen a publicar en la prensa oficialista el “Proyecto Varela” , nombre que se le dio a la consulta pública propuesta por la disidencia y que perseguía el objetivo de la realización de elecciones libres en el país. No bien abandonó la isla Carter, Fidel Castro organizó su propio referendo que instituía el socialismo como eterno. Entretanto, Oswaldo Payá por haber violado los límites que imparte el régimen a las actividades de oposición, yace bajo tierra, víctima de un muy sospechoso accidente de tránsito. Carter no se apareció más por Cuba para exigir el cumplimiento del resultado logrado por Payá.

En cuanto a los acuerdos con la UE, imponiendo siempre sus normas, tras la reanudación de los diálogos, Cuba ha firmado acuerdos bilaterales con 15 de los 28 países que forman la Unión.

Y en cuanto a las relaciones con EE. UU, La Habana ha lanzado una ofensiva utilizando como elemento de presion a los cubanos residentes en ese país. A este efecto, se celebró un 2do. encuentro de cubanos residentes en Estados Unidos, quienes exigieron a Washington el fin del embargo, así como la liberación. El evento sesionó este fin de semana con la presencia del director para Asuntos Consulares y de Cubanos Residentes en el Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Rafael Dausá Céspedes. Dausá calificó de “oportunidad histórica” regresar a Washington para participar en un evento en que “el amor a la patria ha estado por encima de cualquier consideración”. Destacó que se han celebrado más de 30 reuniones de emigrados en diferentes países de todos los continentes, y que en Europa se organizó incluso un encuentro continental.

“Ya no puede hablarse de un puñado de cubanos realizando acciones aisladas a favor de su país. Para orgullo de Cuba y sus emigrados, puedo decir que existen en la actualidad 148 organizaciones de cubanos residentes en 76 países”, enfatizó Dausá.

Y para demostrar que Cuba se las arregla de manera independiente y aplicando sus propias normas, veamos el ejemplo de Ernesto Guevara Marcha, hijo de Ernesto Che Guevara, abogado pero apasionado por las motos Harley-Davidson, acaba de abrir una compañía de viajes turísticos, La Poderosa Tours, que ofrecerá recorridos por Cuba en motocicletas Harley- Davidson. Inspirado en el viaje que realizó su padre en moto en el año 1952 por América del Sur, aprovechando la leyenda de ese viaje, la Poderosa Tours (Poderosa fue el nombre que le dio Ernesto Che Guevara a la moto en la que realizó su gira) ofrece dos paquetes turísticos de recorridos por la isla, incluyendo, los lugares relacionados con la leyenda del padre del empresario. Por supuesto, La Poderosa Tours opera dentro del grupo Gaviota, parte de GAESA, el complejo empresarial de las FAR que dirige el general de brigada Luis Alberto López-Callejas, esposo de Deborah Castro Espín, hija del general presidente Raúl Castro.

Vale la pena citar al analista cubano exiliado en Miami, Juan Antonio Blanco, en un esclarecedor artículo publicado en el portal Diario de Cuba, que expresa la actitud del régimen dentro del ámbito doméstico y que resume a cabalidad la actitud de la oligarquía cubana: “Lo que algunos pudieran haber esperado de Raúl Castro hace 8 años no es ya lo que puede fundamentarse más allá de la propaganda. Entonces tenía tres opciones. “Actualizar” el totalitarismo con los menores cambios posibles, transformarlo en un modelo de mercado con dictadura, o avanzar gradualmente hacia formas propias de la democracia. Escogió la primera. De ahí no se moverá hasta que la creciente crisis social que viene acumulándose presione a la dirigencia y quiebre la unidad en la cúpula, entre la elite de poder y su clase burocrática.

Solo si eso sucede y cuando ello ocurra —lo cual es lógico, pero no certeramente predecible— es que La Habana se dispondría a sopesar con seriedad sus opciones respecto a EEUU, la Unión Europea (UE) y algunos organismos financieros y de comercio multilaterales. En La Habana, por ahora, prefieren esperar que sean “los otros” los que cambien.

Mientras tanto, los hermanos Castro, así como sus cercanos y avejentados asociados, prefieren la comodidad de mantenerse alejados de cualquier socio o institución que pretenda fiscalizar su ejecutoria en materia de derechos humanos. Nada de ratificar los Pactos Internacionales que ya suscribieron en esa materia ni de solicitar el ingreso a la OEA. Incluso si ello presenta eventualmente riesgos a su seguridad nacional, prefieren fomentar su cooperación militar y de inteligencia con países como Rusia, China y Corea del Norte.

Es por ello que no hay que asombrarse de que, lejos de priorizar esa interlocución, prefieran dialogar con el enviado de la UE a nivel de viceministro de Relaciones Exteriores. O de que Raúl Castro se permita dejar plantado al ministro de Exteriores de España —tercer socio comercial de Cuba— para, menos de una semana después, recibir personalmente a uno de los cinco “consejeros” del Consejo de Estado de China.

En La Habana, por el momento, las consideraciones políticas siguen teniendo primacía sobre las económicas. Y en política, los octogenarios hermanos Castro solo tienen una prioridad: mantenerse en el poder”.

En términos geopolíticos, La Habana sigue jugando en el tablero mundial. Para la política de Putín, contraria a occidente, Cuba significa una puerta de entrada a occidente, pues es parte de Occidente, por lo que no necesita negociar con occidente, como también es una puerta de entrada suplementaria para la China en América. La reunión del alto funcionario cubano en Washington con representantes de los cubanos residentes en EE. UU, demuestra el espacio de influencia del que goza Cuba en el país más poderoso de occidente.

Colombia negocia con las FARC en Cuba.

Mientras se realiza la cumbre Iberoamericana en México, a la que no asistieron los países de la órbita castrista: Brasil, Argentina, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua. Raúl Castro se hizo rogar para que asistiera pero él estaba ocupado en La Habana realizando su propia cumbre con los países del Caribe.

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María Corina Machado ante la dictadura legal – Elizabeth Burgos

 Elizabeth Burgos

El sistema de poder imperante en Cuba desde 1959 difiere de las dictaduras que gobernaron en América Latina durante el siglo XX. En la primera mitad del siglo, se impuso el modelo tradicional autocrático y autoritario fiel a su herencia cultural. La segunda fase dictatorial, comienza a partir del advenimiento de Fidel Castro al poder en 1959 y su decisión de exportar al conjunto del continente la violencia como modo de acceso al poder, condición indispensable a la instauración del tipo de régimen totalitario que impuso en Cuba.

Su inmediata alianza con la URSS y fomentar el surgimiento de grupos armados que adoptaron como única forma de oposición política el empleo de la violencia contra el Estado y por ende, las fuerzas armadas regulares, tuvo como consecuencia implicar directamente a América Latina en la dinámica de la Guerra Fría. Ante la violencia de los grupos castristas, los gobiernos respondieron con el terrorismo de estado:  torturas, desapariciones, robo de niños y todos los horrores cometidos por los regimenes militares, en particular en el Cono Sur, han sido ampliamente documentados y divulgados. Modelo que se impuso para definir en América Latina lo que es una dictadura. Dentro de ese esquema, la dictadura cubana queda eximida de formar parte de esa categoría y es la razón por la cual, los demócratas venezolanos han dudado tanto en admitir que el régimen que se impuso a raíz de la presidencia del teniente-coronel Hugo Chávez, es una dictadura. Hemos sido testigos de declaraciones de altos representantes de la oposición venezolana, expresar una y otra vez en tribunas internacionales, que el régimen chavista no se le puede calificar de dictadura. Como tampoco el régimen cubano, hasta hace recientemente, estaba calificado de dictadura, lo que por cierto, no tiene ninguna importancia, porque sencillamente, pese a ser una dictadura y en tanto que dictadura, ha sido avalada por todos los gobiernos de América Latina, por la OEA, y pronto lo será por la Unión Europea que se guía por el consenso y el ejemplo latinoamericano.

Por otra parte, se debe reconocer que el castrismo ha puesto particular cuidado en no implicar a las fuerzas armadas en actividades represivas, de allí que no se le pueda comparar con los regimenes de Argentina, Chile, Uruguay, Guatemala, etc. Las misiones de las FAR cubanas son las de la defensa nacional – como debe ser – además, cumplir con la política militar expansionista de Cuba en el África, y disimuladamente en América Latina, que dicho sea de paso, es vista con simpatía por la población cubana, incluso por ilustres miembros de la oposición al castrismo en el exilio.

El estamento represivo y de control férreo de la población, le ha sido confiado a un aparato altamente profesional. El sistema represivo cubano, se sustenta a su vez, en un sistema jurídico que le imparte un carácter legal a las violaciones sistemáticas de los derechos humanos, a la anulación de la libertad de expresión, a la prohibición de todo vestigio de oposición en la isla. La dictadura cubana es el régimen más legalista del mundo. La pena de muerte, impuesta ya desde los tiempos de la Sierra Maestra, y adoptada con rango constitucional desde 1959 para castigar los “delitos contrarrevolucionarios”, de conspiración y de traición a la patria, es el elemento disuasivo de mayor alcance.  El sistema absoluto de control ciudadano, hace desaparecer las pruebas de tortura (por cierto de carácter altamente científico), las desapariciones, etc.

Es el calco de ese modelo es el que se está imponiendo en Venezuela adaptado a las modalidades de la época. Imponer hoy la ley la pena de muerte es imposible so pena de perder incluso el apoyo internacional del que goza el régimen “revolucionario” en los medios izquierdistas europeos y estadounidenses.

El asesinato selectivo de opositores, ha sido la modalidad adoptada desde los primeros tiempos del chavismo. Sembrar el miedo para que cada individuo se convierta en su propio policía. Fomentar la actividad delincuencial para no dejar otra opción que el exilio a los estamentos progresistas del país, responde a un plan concebido de antemano. Quien no se adapte y observe docilidad, correrá con las consecuencias. El ejemplo de Leopoldo López y de María corina Machado lo demuestra.

La modalidad de acción del castrismo oscila según las circunstancias: puede optar por la acción brutal y tajante en momentos de crisis, hasta concederle espacios a la oposición a condición que ésta se amolde a los límites que el poder le impone. Modelo ya vigente en Venezuela.

En tanto que proyecto global, inspirado en la amplia experiencia de más de cincuenta años de monopolio del poder y de acción política internacional, el castrismo aprendió con la experiencia chilena, que en lugar de pretender enfrentar y vencer los ejércitos con improvisados guerrilleros, -universitarios e intelectuales-, más rentable podía ser, en lugar de combatirlos, buscar apoyo en el seno de los ejércitos. Durante una primera frase, mediante la corrupción, actividad común dentro de ese estamento. Mientras tanto, centenares de jóvenes y menos jóvenes oficiales venezolanos han sido invitados a Cuba a entrenarse y a familiarizarse con el modelo militar cubano. Modelo que no puede dejar indiferente a los militares latinoamericanos. Un modelo ideal pues los dos pilares sobre los cuales reposa el castrismo son: el ejército y los servicios represivos. La poca economía de la isla, las empresa de turismo, la agricultura, los organismos de importación y exportación, la organización de las estructuras del Estado, las del Partido comunistas, el Ministerio del interior, (órgano clave del sistema) todas dependen, sin excepción, de las FAR o bajo la dirección de un alto oficial. Modela también ya vigente en Venezuela.

La idea que domina en el imaginario de los militares latinoamericanos es que el destino del país sólo ellos pueden asumirlo. Imbuidos de ese mesianismo de casta, consideran a los civiles como intrusos, niños menores que deben plegarse a la autoridad militar. En Venezuela, había surgido una corriente militar regida por los principios de la democracia. Neutralizarla y eliminarla fue una de las primeras tareas emprendidas por Hugo Chávez. De igual forma sucedió en Bolivia. En Nicaragua no hubo necesidad pues el ejército sandinista fue formado por Cuba. De Colombia, llegan noticias preocupantes desde que el presidente Santos se puso en manos de Cuba para negociar la paz con las FARC. Un escenario que podría ser considerado de ciencia ficción, que por desgracia para la pervivencia de la democracia en toda la zona andina, es una realidad. Con Uribe, Colombia había servido de dique de contención del castro-chavismo para impedir la constitución del bloque andino bolivariano; hoy esa opción se ve amenazada debido a la ¿ligereza, ingenuidad? Del actual presidente colombiano.

Se abriga la esperanza de que la crisis económica y la penuria puedan acabar con la afirmación del régimen castro-chavista en Venezuela. No se debe olvidar que Cuba en 1959 era una de las primeras economías del continente y que las sutilezas legales del castrismo han logrado doblegar al pueblo cubano que lleva más de medio siglo haciendo cola para conseguir unos gramos de alimento que le permitan subsistir.

El calvario dentro de “la legalidad revolucionaria” de María corina Machado y de Leopoldo López, no hace más que comenzar. Imputada formalmente como “conspiradora”, deberá dedicar gran parte de su tiempo a su defensa, al mismo tiempo que el caso de ambos servirá de ejemplo a quienes no observen la debida docilidad.

De una vez por todas se debe admitir, que el régimen venezolano, igual que el de Cuba, no se le puede equiparar a las dictaduras tradicionales que violaban sin disimulo los derechos humanos. La dictadura castrista, es una técnica perfeccionada de poder hegemónico, que se sustenta en leyes que legitiman todas las violaciones de las normas democráticas y de los derechos de los ciudadanos. En última instancia, el poder de la fuerza armada, imbricada en todos los estamentos del Estado, será la garantía de su expansión en el continente y su pervivencia como poder.

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Identidad del Diálogo con el Proyecto Varela – Elizabeth Burgos

 Elizabeth Burgos

Con el diálogo iniciado entre el gobierno y la MUD, se repite con pasmosa precisión el que inició con Fidel Castro el entonces poderoso en la isla, el Proyecto Varela. Hasta la puesta en escena en cadena nacional es idéntica en ambos casos y sólo faltan ahora los segundos y últimos actos de esta comedia, cuyo director y guionista y autor fue, como de costumbre, el propio Fidel Castro, pero la memoria es corta y nadie se da cuenta del remake.

Pese a la indiferencia de un sector importante de la oposición institucionalizada, ante el hecho innegable del dominio cubano sobre el destino actual de Venezuela, quienes observamos el desarrollo de las protestas de los dos últimos meses, vemos que las jóvenes generaciones y la sociedad civil, libres de complicidades, y movidas por el sano sentimiento de continuar siendo dueñas de los cambios y continuidades que van conformando toda nación, sí han tomado como bandera fundamental de lucha el rechazo al imperialismo cubano.

Significa que una oposición que cumpla a cabalidad con su misión, – según la opinión de un muy caro amigo quien lo dice con toda razón -, debe erigir como imperativo la lucha por una segunda independencia nacional. El no hacerlo, y aceptar negociar sin condición con la administración impuesta por La Habana, soslayando crímenes, represión brutal, humillación de la nación, abuso de poder, destrucción de las instituciones, significa que se está, cuando menos, usurpando, el calificativo de oposición. No se trata de negar la prioridad de establecer un diálogo, pero dadas las circunstancias, éste debería haberse dado bajo condiciones muy específicas que en primer lugar hubiesen tenido presente el precio que pagó la población para que la administración cubana se viera sobrepasada y recurriera a sus gerentes asociados de UNASUR.

No creo que la ingente cantidad de protestas, los asesinatos ocasionados por el balazo en el cráneo, el duelo de las familias, las secuelas graves en la salud debido a la inhalación de gases, las torturas, se hayan realizado para que se obtenga como un logro excepcional, la reunión de una junta médica para contemplar la posibilidad de otorgarle la libertad a un preso, la cual, es evidente, se le ha debido haber concedido hace años. No solamente el desarme de los paramilitares ha sido obviado como condición por la MUD, sino la aceptación de compartir la mesa de diálogo con un representante de ellos, le quita toda legitimidad a futuras denuncias de violaciones de los derechos humanos de las bandas armadas que intente la oposición. Ahora podrán actuar con la legitimidad que le otorgan los cancilleres de UNASUR y de hecho, la MUD por lo de que el que calla otorga.

Dada su condición de protectorado, los acontecimientos que ocurran en Venezuela deben percibirse bajo el prisma de la analogía.  Es por ello, que el diálogo entablado entre la MUD y el gobierno, me ha recordado el Proyecto Varela, que el disidente cubano Oswaldo Payá ideó y dirigió en 1998, apoyándose en la propia constitución del régimen castrista. El artículo 88 de la constitución cubana de 1976, permite a los cubanos proponer leyes si 10.000 electores presentan sus firmas a favor de la propuesta y la celebración de un referendo como lo estipula la mencionada Constitución. Payá presentó 11.200 firmas y por supuesto, la Asamblea Nacional rechazó el pedido. Las reformas propuestas por el Proyecto Varela, se centraban sobre cinco puntos: los derechos a la libre expresión y calibre asociación, garantizar el pluralismo y abrirse al debate. Las amnistías para los presos políticos. El derecho de los cubanos a formar empresas. Una nueva ley electoral que modificara la nominación de los candidatos. (Cabe recordar que Oswaldo Payá murió en un controvertido accidente de tránsito en Cuba el 22 de julio 2012)

El gobierno cubano organizó una puesta en escena, si recurrimos al procedimiento de la analogía, correspondería a la que se está celebrando en estos momentos en Venezuela con los cancilleres de UNASUR. El gobierno cubano recurrió en aquel entonces a su acólito principal en EE.UU. como ya lo hiciera en su momento en Venezuela: el ex presidente estadounidense y Premio Nóbel de la Paz 2002 Jimmy Carter, durante una visita a Cuba, saludó esa iniciativa en un discurso en la Universidad de La Habana que fue televisado en directo por las emisoras oficiales cubanas. Por primera vez en la historia de la « revolución » un extranjero y para colmo, ex-presidente del « imperio », se dirigía a la nación cubana sobre un tema propuesto por la disidencia, y lo  que era aún más insólito, sobre un tema relativo a las libertades ciudadanas, sistemáticamente negadas al pueblo cubano.

La admiración que ha despertado entre disidentes cubanos la puesta en escena del diálogo entre la MUD y el gobierno, la libertad de palabra a la que tuvo derecho el bando opositor, significa que la memoria es corta y eso lo sabe el régimen. Los analistas de siempre cantaron victoria, incluso, otorgaron score de ganancia de puntos. ¿Quién ganó? Por supuesto la MUD porque más cultos, mejor preparados. Todo el mundo sabe que el gobierno está integrado por personajes si nivel intelectual, que apenas saben hilvanar una frase con otra, pero se olvidan de que detentan el poder de las armas, de las leyes, de las instituciones. No necesitan hacer alardes de conocimiento.

¿Cuál fue la respuesta de Fidel Castro tras el discurso de J. Carter?

Un mes después, Fidel Castro respondió con una movilización popular masiva y un llamamiento a defender la revolución, que culminó con una recolección de firmas que sumó al 98,97 por ciento de la ciudadanía -según cifras oficiales- en demanda de incluir en la Constitución una cláusula que declaró “irrevocable” al sistema socialista cubano.

Castro había calificado de “tontería” la iniciativa del Proyecto Varela y denunció que había sido una maniobra de los diplomáticos estadounidenses acreditados en la Sección de Intereses norteamericanos que opera en la isla.

Veremos en poco tiempo, tras haber alcanzado el objetivo de calmar el clamor de la calle, cuál será la fórmula que le dictarán a los gerentes venezolanos del poder castrista, secundados por Unasur, y seguramente por una oportuna declaración del señor Insulza desde su “ministerio de colonias”, como llamaba Fidel Castro a la OEA antes de que La Habana se hubiese hecho con el manejo de la misma.

Lo más seguro es que los más brillantes expositores en el primer acto del dialogo, sean enviados a sus oficinas respectivas y tras haber sido bien amaestrados, se ocupen de preservar el estatus alcanzado.

La historia dirá, hasta cuando dure la calma popular.

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Cuba decidirá resultado del diálogo – Elizabeth Burgos

 Elizabeth Burgos

Las palabras del vicepresidente Jorge Arreaza evidencian más allá de cualquier duda, quién y quiénes decidirán los resultados de las supuestas conversaciones de paz que se inician en Venezuela.
CUANDO Lula Da Silva le recomienda a Nicolás Maduro formar un gobierno de coalición como solución de la grave crisis que vive Venezuela hoy, cabe preguntarse por la motivación que lo anima.

Por un lado podría pensarse que, dada su estrecha relación con el régimen cubano, lo haga de acuerdo con La Habana. Por el otro lado, es factible que su propuesta, bastante racional por cierto, sea motivada por la salvaguarda de los intereses de Brasil, al que no le conviene se mantenga un estado de crisis en el país vecino que puede incluso, desembocar en una guerra civil. Demasiados intereses tiene Brasil en Venezuela, y su voluntad expansionista no le permite ignorar las ventajas geográficas que le brinda Venezuela. No es lo mismo el Puerto del Mariel en Cuba, que poder acceder por tierra al Mar Caribe.
No es ocioso preguntarse, o contemplar ambas posibilidades, dado que sería temerario pensar que en la actualidad, en Venezuela se puede dar alguna iniciativa política sin el visto bueno previo de La Habana. Recién, tras quince años de régimen chavista, algunos analistas de la política venezolana están haciendo su “coming out” y admiten la presencia de “la mano de Cuba” en la crisis venezolana. Hasta ahora, en un punto siempre estuvo de acuerdo la dirigencia opositora: en negar la injerencia cubana en el país. Un proceder digno de análisis porque la defensa de la soberanía nacional, lo que se supone un político debe tener en cuenta en primer lugar, hubiese constituido un argumento poderoso a oponer a la figura avasallante del caudillo llanero. La defensa de la soberanía es un hecho elemental en política y ese hecho le fue negado al pueblo venezolano hasta el surgimiento de la generación postcastrista que hoy vemos expresarse en las calles del país.
Siempre tuve la impresión, mirando el desarrollo de los acontecimientos en Venezuela, de ver a los venezolanos como acorralados entre dos fuegos. La del castro-chavismo, imponiendo un culto de la personalidad a imitación del de Fidel Castro en Cuba, con un barril de petróleo que pasó de 8 US$ a 120US$, permitiéndole al caudillo llanero, de la manera más nuevo rico venezolano, adquirir los expertos cubanos que le montarían el entramado de poder necesario para ejercer la presidencia vitalicia, impulsando la unión con Cuba, y de hecho, sumarse al proyecto político continental de la isla, de implantar un modelo de régimen antidemocrático y militar. Ante esos hechos, el castrochavismo se encontró con una dirigencia opositora que lo miraba de soslayo, y lo que es más grave, muchas veces negando la existencia de esos hechos, que son cruciales en la vida de un país.
No es un tema que se deba ignorar como si fuera algo del pasado, sin mucha importancia. Es decisivo analizar el comportamiento de las elites que desde siempre tuvieron en sus manos la batuta del poder en Venezuela. Se han caracterizado por su indiferencia hacia los sectores marginados del país. Surge así una cultura de la pobreza. No se pensó que el Estado debía procurar las herramientas, económicas y sociales, para convertir los pobres en ciudadanos. Sólo los recordaban los políticos durante las campañas electorales, según el mandato del sacrosanto y tradicional populismo.
Seguramente en lo que respecta a las “misiones” cubanas en los barrios pobres del país, los venezolanos pensaron para sus adentros, que muy bien podían los cubanos ocuparse de los marginados de la sociedad, sin caer en cuenta, de que se trataba de una bomba de tiempo que les estallaría en pleno rostro, como vemos está sucediendo hoy. Con el castrochavismo, el populismo y la manipulación de los pobres se hizo permanente.
Todavía hay quienes en la dirigencia de la oposición consideran las misiones como un hecho positivo, innegable a corto plazo, pero es que después de quince años de “revolución”, los barrios siguen en el mismo lugar y en la marginalidad ha surgido un mundo fuera de la ley, puesto a todas luces al servicio del poder, mientras la miseria sigue campante.
Cabe leer las declaraciones del vice-presidente, Jorge Arreaza, persona que se instaló en La Habana durante los últimos meses de la enfermedad de Chávez e informaba sobre la salud del caudillo. Dijo que exigir la salida de los cubanos que se encuentran en Venezuela es “un insulto” y que ellos ya son “parte integral” del pueblo venezolanos. Allí vemos la demostración de la inconsciencia de la dirigencia opositora de ignorar y hasta negar, la anomalía que significaba, lo que para ellas era una simple adquisición de expertos, cuando en realidad, se trata de una pervivencia del régimen de esclavitud que imperó en Cuba hasta el siglo XIX. Cuba dispone de expertos que alquila. Una manera de cobrar divisas para una economía inexistente.
Continuando con las declaraciones de Arreaza, según él, quienes cuestionan la presencia de cubanos en el país no entienden “la referencia, la luz, el sol que ha significado la revolución cubana para nosotros entender cómo debemos hacerlo”. Declaraciones que reflejan con prístina claridad la dependencia afectiva del vice-presidente con la dirigencia cubana, por un lado, y por la otra, el “entender cómo debemos hacerlo”, la dependencia intelectual. Arreaza es quien aparece como el anfitrión del entramado que se ha montado con los cancilleres de Unasur para que se desarrolle un diálogo entre el gobierno y la dirigencia de la oposición.
Con esas conversaciones, los expertos cubanos le dirán a Arreaza “cómo debe hacerlo”, habrá ganado tiempo la oligarquía castro-chavista y convencido al mundo de que el presidente Maduro es un amigo de la paz. Saber “cómo hacerlo” significa en lenguaje castrista, saber mentir. Si un solo día de represión, con su secuela de disparos certeros en la cabeza, de torturas, de desaparecidos, hubiese sucedido en el Chile de Pinochet, el mundo se hubiese conmovido.
El editorial de Nicolás Maduro en el New York Times fue el primer paso de una campaña mediática que ha sido asumida por los “progresistas” americanos que presionan a Obama y lo acusan de imponer una política hacia Venezuela, peor que la de GW Bush.
En lo relativo a la región, pese a algunas manifestaciones de solidaridad de ex presidentes y de diputados, en lo que respecta a los gobiernos del continente, la oposición democrática en Venezuela, está sola. Recuperar la democracia depende sólo de la voluntad de los venezolanos.

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Una certera máquina de matar – Elizabeth Burgos

 Elizabeth Burgos

“EL odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así: un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal.” Brutal es también lo que implica como lógica de muerte este mensaje enviado por Ernesto “Che” Guevara como “Mensaje a la Tricontinental” y que desde entonces sirve de base pedagógica en los entrenamientos militares que se imparten en Cuba.

De la asimilación del mandato de Che Guevara por los venezolanos que se han entrenado en Cuba, no queda ninguna duda tras la orgía de sangre que le ha prodigado al mundo el gobierno “revolucionario” de Venezuela. Han demostrado con creces, haberse convertido en “selectivas y frías máquinas de matar”.  Tanto las fuerzas oficiales como los paramilitares no dispararon de manera disuasiva, sino a los centros vitales -disparo en la cabeza- contra jóvenes desarmados que simplemente hacían uso su derecho a manifestar.

La célula de análisis psicológico del Minint (Ministerio del interior cubano) ha estudiado el comportamiento de los venezolanos poco dados al derramamiento de sangre. Cada vez que se ha planteado una situación similar a la que está sucediendo en estos días, en que la población ha salido a manifestar masivamente contra los desmanes del gobierno, fue suficiente que unos pistoleros motorizados ocasionaran algunos muertos para que la gente atemorizada, detuviera las protestas y volviera a sus casas. Así sucedió en la Plaza de Altamira cuando un pistolero desde una moto, asesinó a una manifestante. Así sucedió con las grandes marchas, que debido a su amplitud, requirieron la intervención de varios pistoleros en Puente Llaguno. Son incontables las veces que el escenario se ha repetido. Esa forma de calmar las protestas, es indudable que obedece a una estrategia bien de definida y lleva el sello castrista.

La intervención de personal paramilitar, sin conexión aparente con el régimen, es la técnica desarrollada por Fidel Castro para contener manifestaciones y protestas, y así evitar la intervención de la policía y de las fuerzas armadas: el gobierno “revolucionario”, destinado a darle la felicidad al pueblo, no será confundido con los gobiernos represivos militares de la Argentina o de Chile. La dictadura cubana ideó la creación de las “Brigadas de Respuesta Rápida”. Civiles bien entrenados que intervenían e intervienen, cada vez que sectores disidentes cubanos se atreven a protestar. La dictadura cubana los califica de “pueblo que defiende la revolución”. El eufemismo empleado en Venezuela, es el de “brigadas por la paz”.

Las “Brigadas de Respuesta Rápida” se organizaron en Cuba a raíz de las protestas que se realizaron en 1994, cuando por primera vez sucedió un acontecimiento nunca visto en la isla: la primera manifestación anticastrista en 35 años de dictadura. Corría el famoso “Período especial” y en los países del Este acaban de ocurrir las protestas masivas que habían borrado las dictaduras comunistas dirigidas por Moscú.

Antes había ocurrido el incidente del remolcador “Trece de marzo”. Un testigo narra aquel crimen del remolcador abordado en la bahía de La Habana por setenta personas, entre las que había mujeres y niños. Desde que enfiló hacia la boca del puerto, el remolcador comenzó a ser seguido por un barco “bombero” – de los empleados para apagar incendios en el mar-, pues la fuga era conocida por la policía al haber introducido ésta unos espías entre el grupo que había planeado la huida del país. Es más, había llegado a oídos del propio Castro, y éste decidió dar un “escarmiento” ejemplar. Pudo haber abortado la operación deteniendo a los que pretendían fugarse o impidiéndoles que se embarcaran. Pero no lo hizo. Prefirió una acción que según sus cálculos pondría fin de una vez por todas a las salidas ilegales de Cuba mediante el robo de embarcaciones. Y dio la increíble orden de hundir aquel viejo barco con todos los pasajeros que llevaba dentro. Fue hundido por lanchas torpederas de la Marina de Guerra cubana, pereciendo cuarenta personas”.

Testigos de los hechos cuentan que el escarmiento sirvió para exacerbar a la gente y sucedió lo inaudito. “El 5 de agosto, una masiva manifestación anticastrista. sin que hubiera habido organización previa, sin ser dirigida por nadie, espontáneamente, marchó primero por la Avenida del Puerto, en la vieja Habana, y después por el Malecón.

“Gritaban consignas contra el comunismo, contra el gobierno, contra Castro, y se decían entre sí ‘Se jodió esto’, ‘Ahora sí ya se acabó el socialismo”, ‘Se cayó Fidel’, pero sobre todo coreaban a voz en cuello ‘¡Libertad!  ¡Libertad!’. En el camino se les unían más y más personas, que de espectadoras pasaban a ser manifestantes también”.

En la noche de ese día 5 de agosto de 1994 se desató la represión. Y se desató precisamente en circunscripciones populares de la ciudad. En el barrio de Colón, por ejemplo, fueron sacadas de sus casas personas sospechosas de haber participado en la manifestación o de haberse mostrado solidarias con ella. Para esta labor de delación apeló a los tristes Comités de Defensa de la Revolución, que denunciaron a participantes y simpatizantes de la revuelta. En un alarde de poder, componentes de las Brigadas de Respuesta Rápida, de los CDR y miembros de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y, cómo no, policías con vestimentas civiles, capitaneados por el secretario general de la UJC, efectuaron a la tarde una contramarcha por las mismas calles y lugares que los manifestantes habían transitado por la mañana, vociferando contra los “traidores”, “vendepatrias” y “contrarrevolucionarios” y a favor de Fidel y la revolución. “Grupos de civiles armados con palos y tubos de metal, la mayoría miembros de los Destacamentos de Respuesta Rápida, recorrían las calles coreando consignas a favor de Fidel Castro”.

Si me he centrado en narrar estos acontecimientos sucedidos en La Habana en los años 1990, es para demostrar que sí han habido manifestaciones de protesta en Cuba contra la dictadura, contrariamente a lo que se suele comentar, pero a los disidentes cubanos, hasta hace muy poco se les ha dejado abandonados. Después de esos acontecimientos sucedidos en La Habana, venezolanos ilustres continuaban viajando a Cuba, invitados por el régimen, creando incluso, instituciones culturales.

Para que en Venezuela se esté consciente del enemigo contra el cual se está luchando. Porque quien se ha convertido en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar , no es un rival político, sino un peligroso enemigo. Un asesino.

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El asesinato de Oswaldo Payá – Elizabeth Burgos

 Elizabeth Burgos

Angel Carromero, dirigente de Nuevas Generaciones del Partido Popular, partido de gobierno, el joven español que conducía el auto en el que viajaba junto con Oswaldo Payá, fundador del Movimiento Cristiano de Liberación (MCL) y Harold Cepero, militante del mismo movimiento, y el sueco Jens Modig, el 22 de Julio de 2012, en una entrevista concedida al diario español El Mundo, por fin cuenta su versión sobre la muerte de Oswaldo Payá y de Harold Cepero. Carromero asegura que “los servicios secretos cubanos asesinaron a Oswaldo Payá y a su compañero, Harold Cepero”, porque ambos habían sobrevivido a la embestida del vehículo de la Seguridad del Estado que los sacó de la carretera, tal y como se lo aseguraron en el hospital en donde fueron ingresados, “las enfermeras y un párroco”.

La importancia de las declaraciones de Ángel Carromero radica en el hecho de que es la primera vez, desde que el gobierno español, tras haber negociado con las autoridades de La Habana, obtuviera la salida de Carromero de la cárcel cubana y se le permitiera cumplir su condena en España, que confirma la versión que todos siempre sospechaban, en particular los familiares de Payá: su asesinato por parte de las autoridades cubanas. El perfil de Oswaldo Payá, cristiano, practicante de la no violencia, respetado a nivel internacional, hacía de él un elemento demasiado molesto para el régimen.

Carromero afirma en la entrevista que Payá y Cepero salieron vivos del accidente. Las enfermeras y el párroco le aseguraron de que los cuatro habían ingresado al hospital. Para él no cabe duda de que la versión oficial de que la muerte del líder fue accidental, es simplemente una “coartada perfecta para ocultar la muerte del único opositor que podía liderar la transición en Cuba”.

Carromero narra que ese día se dirigían a Santiago de Cuba y fueron seguidos durante el trayecto. Al entrar en la ciudad de Bayamo, un auto azul los hostiga muy cerca. Oswaldo Payá le dice que son de la Seguridad y de no hacerles caso. El hostigamiento continuó hasta que el auto los sacó de la carretera.  Carromero perdió el conocimiento debido al choque.  Recuerda que unos hombres lo meten en una furgoneta con puertas correderas, como las que usa la seguridad del Estado cubano”. Los increpa, pero pierde de nuevo el conocimiento, porque “al parecer fue golpeado con una culata debido a una brecha que luego notó en la cabeza”.

Durante el juicio que le siguieron las autoridades cubanas, “la fiscalía cubana iba fabricando las pruebas conforme avanzaba el proceso, para culparlo del accidente, y la defensa no tuvo acceso ni al vehículo ni a ningún testigo. Fue una pantomima, los testigos llevaban las declaraciones escritas en la palma de la mano”. Le impidieron a los hijos de Payá ingresar a la sala donde se celebraba el juicio.  Tras la celebración del juicio, fue condenado el 15 de octubre a cuatro años de prisión y el 14 de diciembre el Gobierno español suscribió un acuerdo con La Habana para que Carromero abandonara la cárcel y cumpliera su condena en España. En la actualidad Carromero está fuera de la cárcel, pero sometido a control de las autoridades carcelarias mediante un brazalete electrónico.

Solo pudo ver a su abogado “una vez el día del juicio” y hablar con él “60 segundos gracias al descuido de un coronel”. Alcanzó a preguntarle si en España sabían de no había sido un accidente. “Él le dijo que sí, pero que me mantuviera en la versión oficial y me aseguró que el Gobierno y mi partido estaban conmigo”.

Del trato que recibió dice que no sufrió torturas físicas, pero sí psicológicas, y los primeros tiempos en la cárcel de Bayamo “fueron deplorables y fue la “peor experiencia de su vida” según le declaró al Washington Post en marzo de este año. Fue entonces que le aplicaban inyecciones cuyo contenido ignoraba y que lo mantenían sedado y bajo esas condiciones filmaron un video que las autoridades hicieron público confirmando la versión oficial del “accidente”. Sólo salía de la celda una vez cada tres semanas, y hablar por teléfono con su madre una vez al mes.

Es indudable que las declaraciones de Carromero ponen al gobierno español en un aprieto pues ya se había desembarazado del caso y los intereses de España en Cuba – que son muchos- habían quedado libres de sobresaltos. Sin embargo, las declaraciones de Carromero, han modificado el panorama.  Washington no ha tardado en reaccionar. Ya la embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Samantha Power, pidió al canciller cubano la necesidad de una investigación creíble sobre la muerte de Payá. Y por su parte, el legislador cubano-americano Robert Menéndez (D-NJ), presidente del comité de Relaciones Exteriores del senado, apoyó las declaraciones de Power.

Por su lado, la Unión Europea actualmente en pleno diálogo con La Habana sobre un acuerdo bilateral de cooperación, ha declarado Michael Mann, portavoz de la Alta Representante de Política Exterior de la UE, Catherine Ashton, que sí Ángel Carromero “tiene nuevas pruebas” sobre la muerte de Payá y Cepero, debería acudir a los tribunales competentes”.

Y la familia Payá anunció también que presentará una querella ante la Audiencia Nacional, la máxima instancia judicial de España. Hecho que se justifica, pues Payá poseía también la nacionalidad española. Según Carlos Payá, hermano de Oswaldo, el testimonio de Ángel Carromero es importante porque es el testigo principal y es una víctima también, Pero hay más testimonios.” Para Carlos Payá, las pruebas periciales son incoherentes. “Nosotros tenemos información de otras personas de que Oswaldo no murió en el acto, como afirma el gobierno cubano. También es incomprensible que personas que vieron el cadáver dicen que el cuerpo estaba intacto y la cabeza destrozada”.

Carlos Payá, quien es miembro del Consejo coordinador del MCL, considera que todo lo que dijo Carromero se ajusta a la verdad, y espera que aquellos que también saben lo realmente sucedido, tanto dentro como fuera de Cuba, den un paso al frente en pro de la verdad. “La verdad tiene que salir no sólo por justicia, sino para que cese la impunidad”.

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Los retos del magisterio papal – Elizabeth Burgos

 Elizabeth Burgos

La estadía del Papa en Brasil ha otorgado durante una semana la primicia mediática a

América Latina. Periodistas y especialistas de todo género hicieron derroche de opiniones y de toda clase de análisis en torno a las relaciones de la Iglesia y América Latina. Algunos produjeron crónicas bien fundamentadas, otros recurrieron a los estereotipos de siempre con los que se suelen despachar los acontecimientos relacionados con este continente.

Entre los despropósitos u opiniones superficiales, me llamó la atención la de alguien que por cierto es un influyente “especialista” de cuestiones latinoamericanas. Según su crónica, “América Latina ha merecido una especial atención de la Santa Sede desde los tiempos de Juan Pablo II”, y lo dice borrando de un plumazo cinco siglos de historia.

De hecho, esa afirmación borra la historia que ha transcurrido desde el desembarco de los españoles en las islas del Caribe y el papel inmediato que tuvieron las órdenes religiosas y la voluntad evangelizadora de la Iglesia, pese a todas las leyendas negras sobre el rostro cultural que se forjó en el Nuevo Mundo. No disponemos del espacio para detenernos en la narración de las modificaciones que se operaron en la propia Iglesia al asumir la idea de misión ante el reto americano y la idea de que no se podía cristianizar sin antes conocer a aquellos que se pretendía atraer al reino de la cristiandad.

América significó para la Monarquía Católica la realización del sueño de crear un verdadero cristianismo exento de los males que lo estaban minando en Europa debido a la crisis suscitada por Lutero y los protestantes. Sin el papel de la Iglesia, es inconcebible la historia del Nuevo Mundo. Sin la huella que dejaron los Jesuitas en la formación de las elites, y la de los Franciscanos en la factura de una espiritualidad popular, es inconcebible abordar la especificidad cultural de este continente. Posiblemente sea esa ignorancia la que llevó a los mandatarios suramericanos a preferir acudir a Cuba a celebrar la toma fallida de un cuartel, en lugar de hacerlo a Brasil durante la semana que pasó el Papa en ese país en donde se estaba gestando una modificación de la geopolítica contemporánea de manos del primer Papa latinoamericano y primer Papa jesuita de la historia, quien con sonrisas y frases amables, fue desvelando, sin decirlo abiertamente, una verdadera encíclica que regirá su pontificado.

Expresó una autocrítica sin contemplaciones de la propia institución de la Iglesia y un llamado a corregirse. Su manera de expresar la situación y las fallas que enfrenta la Iglesia actual, recuerdan la actitud del psicoanalista que analiza e interpreta, demostrando que lo que busca es esclarecer, persuadir, evitando el discurso autoritario o de culpabilidad. Indudablemente, se trata de un liderazgo inédito, si lo vemos en comparación a muchos de los líderes actuales. Su talante y el significado simbólico de su elección, poseen la misma fuerza simbólica de Barack Obama, cuando su primera elección.

Los proyectores se dirigieron más hacia los aspectos mediáticos de su visita, la misa en Copacabana, su acogida por la multitud y poca atención se prestó a dos discursos de gran alcance que pronunció el Papa durante su estadía en el Brasil. Uno destinado a los obispos de América Latina y el otro, a los obispos brasileños con los que abordó cuestiones de fondo nunca puestas sobre el tapete de manera tan clara como es el hecho del abandono de la Iglesia por muchos fieles en América Latina, región que abriga el mayor porcentaje de católicos del mundo. En torno a este hecho sus palabras son graves: “Puede que la Iglesia aparezca debilitada, o tal vez alejada de las necesidades de la gente, demasiado pobre para responder a sus inquietudes, demasiado fría en sus contactos, demasiado autoreferencial, prisionera de un discurso rígido, o tal vez el mundo ha hecho de la Iglesia como una sobrevivencia del pasado, insuficiente para responder a las cuestiones nuevas, o tal vez la Iglesia sólo tenía respuestas para la infancia del hombre, pero no para el hombre adulto”. El Papa se pregunta si la Iglesia no se muestra demasiado exigente, lo que aleja a la gente porque el ideal que ella propone está fuera de las posibilidades del común de la gente.

¿Qué hacer ante esta situación? Se necesita una Iglesia sin miedo de “salir en la noche de los que viven en la oscuridad, capaz de cruzar su camino, de integrase en sus conversaciones, que sepa dialogar con esos discípulos “desencantados” y que consideran el cristianismo “como un terreno estéril, infecundo, incapaz de darles un sentido. (…) Es necesaria una Iglesia capaz de acompañarlos y de ir más allá de la simple escucha”.

La pérdida de la credibilidad de la Iglesia entre las mujeres, es el otro tema crucial que abordó Francisco: “Perdiendo a las mujeres la Iglesia corre el riesgo de la esterilidad.” Se debe promover el papel de la mujer en la vida eclesial.

Propone una Iglesia que asuma y ejerza a cabalidad la maternidad, el papel de madre. La solución debe darse en el ejercicio de la maternidad, de la misericordia. La Iglesia engendra, amamanta, cría, corrige, alimenta, lleva de la mano. “Se necesita entonces una Iglesia capaz de redescubrir las entrañas maternales de la misericordia”. “Sin misericordia es difícil hoy introducirse en el mundo de los heridos que necesitan comprensión, perdón, amor.” “En un hospital de campaña, la urgencia radica en cicatrizar las heridas.” La pregunta que les pide se hagan, es “si todavía la Iglesia es capaz de darle calor a los corazones”.

En relación a las reformas que necesita la Iglesia, tiene la certeza de que se debe emprender una dinámica de reformas de las estructuras eclesiales, obsoletas para la época, pero pone en guardia acerca de que la reforma debe emprenderse “a partir de criterios precisos”: el cumplimiento con la misión y no mediante una sofisticación administrativa. Lo que realmente “derribará las estructuras caducas, lo que hará cambiar el corazón de los cristianos, es el hecho de ser un misionero”.

De hecho se trata de una visión que se enfrenta a la Doxa del mundo tal y cómo lo ha forjado la obsesión por el mercado, la producción, la competitividad económica, el funcionalismo obsesionado por la eficacia y se deja encandilar por las estadísticas y “reduce la realidad de la Iglesia a una estructura de una ONG”, obligada a realizar performances estadísticas.

Abordó el tema crucial de las tentaciones que En Brasil, el Papa Francisco habló largamente con los obispos. Según se supo, sus palabras fueron de severidad extrema contra los obispos que se comportan como amos de sus respectivas diócesis enfrenta el “discípulo misionero”, el “espíritu malo” que conduce a la “ideologización” del mensaje evangélico y enumera los peligros que provienen de los extremos: del conservadurismo y del progresismo.

Valorizar el papel misionero de los laicos “dándoles apoyo, eximiendo toda tentación de manipulación o de sumisión.” Abandonar la autocracia: “El obispo debe guiar, lo que no significa comportarse en amo.” Propone rehabilitar la vitalidad local en lugar del centralismo romano en contradicción con la postura de los Papas anteriores, poco propensos a la descentralización y a las autonomías locales. Francisco valoriza el elemento local y regional que considera un enriquecimiento, porque desarrolla la solidaridad. Esa idea de colegialidad entre obispos lo conduce a afirmar que él se considera más como un obispo que como un Papa.

Evoca los retos culturales a los que la Iglesia debe enfrentarse por el surgimiento del gigantismo urbanístico y los problemas “existenciales del hombre de hoy, en particular, los de las nuevas generaciones prestándole atención a su manera de expresarse. Tomar en cuenta la existencia de la diversidad cultural que se desarrolla en las megalópolis de hoy, de los “diferentes imaginarios colectivos” que en ellas coexisten. No quedarse detenidos en los parámetros de “la cultura de siempre”, en el fondo, una cultura de base rural, porque el resultado sería “la anulación de la fuerza del Espíritu Santo”.

Cuestiona la idea de una Iglesia que al erigirse en “centro”, sucumbe en el funcionalismo, se transforma en una ONG. “De institución ella se transforma en obra”. “Cesa de ser la Esposa y termina en Administradora; de Sirvienta en Controladora. Se necesita una Iglesia que facilite la fe y no que la controle. La Iglesia no es una aduana”.

Aprender la cultura de la pobreza, de la ternura y del encuentro y clama por que los obispos sean pastores cercanos, que amen la pobreza, la simplicidad y la austeridad. Hombres que no tengan la “psicología de príncipes”, sin ambición, que sean esposos de una Iglesia local sin estar a la espera de otra, haciendo claramente alusión a aquellos obispos que buscan la promoción hacia diócesis de prestigio.

Independientemente del credo que se tenga, existen razones suficientes como para que se admita que la presencia de un Papa latinoamericano y la dinámica innovadora que indudablemente se propone imprimir a su misión, constituye un hecho geopolítico mayor. Con el liderazgo de Francisco, la Iglesia retoma de manera altamente dinámica el papel globalizador que se propuso tener desde el medioevo, de cristianizar y hacer un mundo “todo cristiano”. Hoy el contexto ha cambiado, y como lo hemos visto en sus discursos, el nuevo Papa enfrenta los retos que el mundo globalizado le opone; globalización en la que por cierto, la Iglesia ha jugado un papel crucial desde hace dos milenios.

Y también y no son los menos, los retos del entramado interno del Vaticano cuya enormidad condujo a Benedicto XVI a dimitir: corrupción, delitos sexuales, lobbies, intereses creados, complicidades.

En el plano de las relaciones interreligiosas, está llamado a jugar un papel de suma importancia en las relaciones con el mundo musulmán.

En el plano latinoamericano, la presencia de un jesuita argentino presidiendo la Santa Sede, cuna por excelencia de la diplomacia más sofisticada, cuya influencia se ejerce en todos los rincones del mundo, es como una jugarreta de la historia a aquellos caudillos latinoamericanos que tanto empeño han puesto en una voluntad de trascendencia universal y que hoy, forzosamente queda opacada por la presencia de un obispo argentino que no tuvo necesidad de ganar batallas, de pronunciar discursos interminables, ni de disponer de petróleo para ejercer su magisterio.

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