Una certera máquina de matar – Elizabeth Burgos

 Elizabeth Burgos

“EL odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así: un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal.” Brutal es también lo que implica como lógica de muerte este mensaje enviado por Ernesto “Che” Guevara como “Mensaje a la Tricontinental” y que desde entonces sirve de base pedagógica en los entrenamientos militares que se imparten en Cuba.

De la asimilación del mandato de Che Guevara por los venezolanos que se han entrenado en Cuba, no queda ninguna duda tras la orgía de sangre que le ha prodigado al mundo el gobierno “revolucionario” de Venezuela. Han demostrado con creces, haberse convertido en “selectivas y frías máquinas de matar”.  Tanto las fuerzas oficiales como los paramilitares no dispararon de manera disuasiva, sino a los centros vitales -disparo en la cabeza- contra jóvenes desarmados que simplemente hacían uso su derecho a manifestar.

La célula de análisis psicológico del Minint (Ministerio del interior cubano) ha estudiado el comportamiento de los venezolanos poco dados al derramamiento de sangre. Cada vez que se ha planteado una situación similar a la que está sucediendo en estos días, en que la población ha salido a manifestar masivamente contra los desmanes del gobierno, fue suficiente que unos pistoleros motorizados ocasionaran algunos muertos para que la gente atemorizada, detuviera las protestas y volviera a sus casas. Así sucedió en la Plaza de Altamira cuando un pistolero desde una moto, asesinó a una manifestante. Así sucedió con las grandes marchas, que debido a su amplitud, requirieron la intervención de varios pistoleros en Puente Llaguno. Son incontables las veces que el escenario se ha repetido. Esa forma de calmar las protestas, es indudable que obedece a una estrategia bien de definida y lleva el sello castrista.

La intervención de personal paramilitar, sin conexión aparente con el régimen, es la técnica desarrollada por Fidel Castro para contener manifestaciones y protestas, y así evitar la intervención de la policía y de las fuerzas armadas: el gobierno “revolucionario”, destinado a darle la felicidad al pueblo, no será confundido con los gobiernos represivos militares de la Argentina o de Chile. La dictadura cubana ideó la creación de las “Brigadas de Respuesta Rápida”. Civiles bien entrenados que intervenían e intervienen, cada vez que sectores disidentes cubanos se atreven a protestar. La dictadura cubana los califica de “pueblo que defiende la revolución”. El eufemismo empleado en Venezuela, es el de “brigadas por la paz”.

Las “Brigadas de Respuesta Rápida” se organizaron en Cuba a raíz de las protestas que se realizaron en 1994, cuando por primera vez sucedió un acontecimiento nunca visto en la isla: la primera manifestación anticastrista en 35 años de dictadura. Corría el famoso “Período especial” y en los países del Este acaban de ocurrir las protestas masivas que habían borrado las dictaduras comunistas dirigidas por Moscú.

Antes había ocurrido el incidente del remolcador “Trece de marzo”. Un testigo narra aquel crimen del remolcador abordado en la bahía de La Habana por setenta personas, entre las que había mujeres y niños. Desde que enfiló hacia la boca del puerto, el remolcador comenzó a ser seguido por un barco “bombero” – de los empleados para apagar incendios en el mar-, pues la fuga era conocida por la policía al haber introducido ésta unos espías entre el grupo que había planeado la huida del país. Es más, había llegado a oídos del propio Castro, y éste decidió dar un “escarmiento” ejemplar. Pudo haber abortado la operación deteniendo a los que pretendían fugarse o impidiéndoles que se embarcaran. Pero no lo hizo. Prefirió una acción que según sus cálculos pondría fin de una vez por todas a las salidas ilegales de Cuba mediante el robo de embarcaciones. Y dio la increíble orden de hundir aquel viejo barco con todos los pasajeros que llevaba dentro. Fue hundido por lanchas torpederas de la Marina de Guerra cubana, pereciendo cuarenta personas”.

Testigos de los hechos cuentan que el escarmiento sirvió para exacerbar a la gente y sucedió lo inaudito. “El 5 de agosto, una masiva manifestación anticastrista. sin que hubiera habido organización previa, sin ser dirigida por nadie, espontáneamente, marchó primero por la Avenida del Puerto, en la vieja Habana, y después por el Malecón.

“Gritaban consignas contra el comunismo, contra el gobierno, contra Castro, y se decían entre sí ‘Se jodió esto’, ‘Ahora sí ya se acabó el socialismo”, ‘Se cayó Fidel’, pero sobre todo coreaban a voz en cuello ‘¡Libertad!  ¡Libertad!’. En el camino se les unían más y más personas, que de espectadoras pasaban a ser manifestantes también”.

En la noche de ese día 5 de agosto de 1994 se desató la represión. Y se desató precisamente en circunscripciones populares de la ciudad. En el barrio de Colón, por ejemplo, fueron sacadas de sus casas personas sospechosas de haber participado en la manifestación o de haberse mostrado solidarias con ella. Para esta labor de delación apeló a los tristes Comités de Defensa de la Revolución, que denunciaron a participantes y simpatizantes de la revuelta. En un alarde de poder, componentes de las Brigadas de Respuesta Rápida, de los CDR y miembros de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y, cómo no, policías con vestimentas civiles, capitaneados por el secretario general de la UJC, efectuaron a la tarde una contramarcha por las mismas calles y lugares que los manifestantes habían transitado por la mañana, vociferando contra los “traidores”, “vendepatrias” y “contrarrevolucionarios” y a favor de Fidel y la revolución. “Grupos de civiles armados con palos y tubos de metal, la mayoría miembros de los Destacamentos de Respuesta Rápida, recorrían las calles coreando consignas a favor de Fidel Castro”.

Si me he centrado en narrar estos acontecimientos sucedidos en La Habana en los años 1990, es para demostrar que sí han habido manifestaciones de protesta en Cuba contra la dictadura, contrariamente a lo que se suele comentar, pero a los disidentes cubanos, hasta hace muy poco se les ha dejado abandonados. Después de esos acontecimientos sucedidos en La Habana, venezolanos ilustres continuaban viajando a Cuba, invitados por el régimen, creando incluso, instituciones culturales.

Para que en Venezuela se esté consciente del enemigo contra el cual se está luchando. Porque quien se ha convertido en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar , no es un rival político, sino un peligroso enemigo. Un asesino.

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La CELAC, muchos espacios y pocas ideas – Luis DE LION

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Esta semana en La Habana se dieron cita los principales líderes del hemisferio para celebrar la cumbre de la CELAC (Comunidad de Estados de Latinoamérica y del Caribe), un artefacto de integración regional, auspiciado por el difunto Hugo Chávez, y que incluye a todos los países del continente salvo Canadá y Estados Unidos.

Al mismo tiempo que, se produce el fenómeno político en América Latina que nunca había tenido un número tan grande de presidentes de izquierda democráticamente electos. Sin embargo, la figura del hombre que más daño le ha hecho a la izquierda en América Latina, el menos demócrata, Fidel Castro, sigue estando presente, al tiempo que es respetado por unos y venerado por otros de estos nuevos líderes de la izquierda latinoamericana.

Los presidentes de Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Venezuela- así como el Secretario General de la ONU, aprovecharon la cumbre para entrevistarse con Fidel Castro.

Para 1959, la época en que Castro llegó al poder algunos de los partidos de izquierda de la región habían logrado avances y existía una nueva izquierda democrática y otra católica, impulsada – entre otros – por Rómulo Betancourt en Venezuela; una promoción que logró derribar a dictadores militares como Rojas Pinilla, Pérez Jiménez y Perón. Pero llegó Castro y rompió para siempre con los Estados Unidos, atacó ferozmente a Betancourt, rompió con la Iglesia Católica y le hizo entender a los comunistas que la fórmula de éxito estaba en la guerrilla.

Conocido es el fracaso de las guerrillas castristas, un enorme desengaño que además permitió el acceso al poder de los “salvadores” militares. Para 1973, apenas tres países de la región no estaban regidos por dictaduras militares. La izquierda latinoamericana vivía sus peores momentos.

Hoy ésta izquierda del siglo XXI, esencialmente castrista, no quiere aprender del pasado y sigue defendiendo al dictador cubano que lleva más de 50 años martirizando a su pueblo.

La más alta plaza política la han conquistado, pero tarda en llegar la respuesta a la interrogante en cuanto a la capacidad de ofrecer alternativas modernas a los desafíos de la modernidad. Una izquierda que se niega a hacer un balance profundo de su historia y de su identidad. El futuro pareciera asustarles, no se hayan en una escena sin guerra fría y buscan fantasmas en la Globalización.

La cumbre de ésta semana en La Habana, habrá servido para consolidar a Cuba en la escena diplomática regional, y por primera vez en más de 50 años, un secretario general de la OEA visitó la isla.

Prueba de ello, el texto del documento final de la cumbre no hace mención a los derechos humanos. Sin embargo, como viene siendo habitual en las resoluciones de la CELAC, los países miembros sí condenan el embargo a Cuba de EE. UU. y su mantenimiento en la lista de países promotores del terrorismo del Departamento de Estado.

Más nostálgico que realista, a ésta suerte de Buena Vista Socialista Club, le sobran los espacios pero le faltan las ideas.

luisdelion@gmail.com

@LDeLion

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JFK – Luis DE LION

IMG_2425 Luis DE LION

22 de noviembre de 1963, es asesinado John Fitzgerald Kennedy. En hora y media, después del drama, era arrestado un sospechoso, se llama Lee Harvey Oswald.

Cincuenta años más tarde, miles de libros han desmenuzado hasta el más mínimo detalle de una escena histórica, sobre la cual, múltiples zonas oscuras siguen alimentado todo tipo de hipótesis.

Lee Harvey Oswald, dos días después de su arresto, es asesinado, delante de las cámaras de televisión, al salir escoltado de la comisaría de Dallas. Jack Ruby, propietario de un bar de strip-tease, fue el autor del disparo mortal.

La Comisión Warren interrogó a 552 testigos en diez meses. Pero los detractores de la tesis oficial le reclaman su empeño en validar la teoría de un solo autor de los disparos. En 1978, una segunda comisión investiga y la misma comprueba que los expedientes no pueden ser consultados, por estar clasificados como top secrets. El FBI y la CIA ocultaron elementos sobre el historial de Oswald. Particularmente lo que tiene que ver con las conexiones que Oswald habría tenido con Cuba y la URSS.

En 1959, Oswald emigró a la Unión Soviética y pidió la nacionalidad. De regreso a los EE.UU. participó en unos eventos caóticos relacionados con Cuba. En septiembre 1963, trató de obtener una visa para emigrar a La Habana. Los complotistas sospechan que Oswald mantuvo nexos con el G2. Para los expertos, no había elementos serios que comprueben dicha relación.

La desaparición de Kennedy, fue un evento que marcó al mundo, puesto que más allá del misterio que rodea su muerte, el asesinato de JFK marcó el fin de la América soñada, la joven, bella y corajuda, que encarnaban los Kennedy. Valores falsos, cuando se aprende a conocer el personaje, pero es la imagen que quedó, la imagen nostálgica.

La muerte de Kennedy, fue el inicio de un período de turbulencia. Las revueltas raciales de 1968, la muerte de Martin Luther King y la de de Bobby Kennedy, la elección de Nixon, el Watergate, la guerra de Vietnam. La edad de oro de los EE.UU., es una idea que desapareció con las balas de Dallas.

Apenas fue presidente durante 1036 días, es poco, pero Kennedy fue ante todo el presidente de la guerra fría, sin mucho éxito en la materia. El fracaso de bahía de cochinos, que no fue su operación pero que tuvo que asumirla como tal. El éxito de la crisis de los misiles en Cuba, pero gracias esencialmente a la moderación de Kruschev. También está el muro de Berlín construido bajo su presidencia en 1961, y hubo que esperar hasta 1963 para que Kennedy fuera a Berlín y pronunciara “Ich bin in Berliner” lindas palabras, pero en concreto no hizo nada por derribar el muro.

Queda el asunto de los derechos cívicos, muy importante durante su campaña electoral. Ayudó mucho a Coretta King en la liberación de Martin Luther King. Kennedy buscaba seducir al electorado negro, que para la época votaba por los republicanos, pero una vez electo no hizo gran cosa.

No es sino al final, y luego de la proclama de Martin Luther King en agosto de 1963, que Kennedy se lanza con un gran discurso de promoción de los derechos cívicos, guiado por cierto, por su hermano Bobby, mucho más interesado por los temas raciales. Por cierto, era ésta una de las razones por las que JFK, viajó a Texas, temiendo que con un discurso muy pro-negros, perdería los Estados del Sur indispensables para su reelección en 1964.

En el 2013, la URSS ya no existe, los Castro siguen mandando en Cuba, un negro es presidente de los EE.UU. y el misterio de la muerte de Kennedy sigue intacto, cual Julio César.

luisdelion@gmail.com

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El asesinato de Oswaldo Payá – Elizabeth Burgos

 Elizabeth Burgos

Angel Carromero, dirigente de Nuevas Generaciones del Partido Popular, partido de gobierno, el joven español que conducía el auto en el que viajaba junto con Oswaldo Payá, fundador del Movimiento Cristiano de Liberación (MCL) y Harold Cepero, militante del mismo movimiento, y el sueco Jens Modig, el 22 de Julio de 2012, en una entrevista concedida al diario español El Mundo, por fin cuenta su versión sobre la muerte de Oswaldo Payá y de Harold Cepero. Carromero asegura que “los servicios secretos cubanos asesinaron a Oswaldo Payá y a su compañero, Harold Cepero”, porque ambos habían sobrevivido a la embestida del vehículo de la Seguridad del Estado que los sacó de la carretera, tal y como se lo aseguraron en el hospital en donde fueron ingresados, “las enfermeras y un párroco”.

La importancia de las declaraciones de Ángel Carromero radica en el hecho de que es la primera vez, desde que el gobierno español, tras haber negociado con las autoridades de La Habana, obtuviera la salida de Carromero de la cárcel cubana y se le permitiera cumplir su condena en España, que confirma la versión que todos siempre sospechaban, en particular los familiares de Payá: su asesinato por parte de las autoridades cubanas. El perfil de Oswaldo Payá, cristiano, practicante de la no violencia, respetado a nivel internacional, hacía de él un elemento demasiado molesto para el régimen.

Carromero afirma en la entrevista que Payá y Cepero salieron vivos del accidente. Las enfermeras y el párroco le aseguraron de que los cuatro habían ingresado al hospital. Para él no cabe duda de que la versión oficial de que la muerte del líder fue accidental, es simplemente una “coartada perfecta para ocultar la muerte del único opositor que podía liderar la transición en Cuba”.

Carromero narra que ese día se dirigían a Santiago de Cuba y fueron seguidos durante el trayecto. Al entrar en la ciudad de Bayamo, un auto azul los hostiga muy cerca. Oswaldo Payá le dice que son de la Seguridad y de no hacerles caso. El hostigamiento continuó hasta que el auto los sacó de la carretera.  Carromero perdió el conocimiento debido al choque.  Recuerda que unos hombres lo meten en una furgoneta con puertas correderas, como las que usa la seguridad del Estado cubano”. Los increpa, pero pierde de nuevo el conocimiento, porque “al parecer fue golpeado con una culata debido a una brecha que luego notó en la cabeza”.

Durante el juicio que le siguieron las autoridades cubanas, “la fiscalía cubana iba fabricando las pruebas conforme avanzaba el proceso, para culparlo del accidente, y la defensa no tuvo acceso ni al vehículo ni a ningún testigo. Fue una pantomima, los testigos llevaban las declaraciones escritas en la palma de la mano”. Le impidieron a los hijos de Payá ingresar a la sala donde se celebraba el juicio.  Tras la celebración del juicio, fue condenado el 15 de octubre a cuatro años de prisión y el 14 de diciembre el Gobierno español suscribió un acuerdo con La Habana para que Carromero abandonara la cárcel y cumpliera su condena en España. En la actualidad Carromero está fuera de la cárcel, pero sometido a control de las autoridades carcelarias mediante un brazalete electrónico.

Solo pudo ver a su abogado “una vez el día del juicio” y hablar con él “60 segundos gracias al descuido de un coronel”. Alcanzó a preguntarle si en España sabían de no había sido un accidente. “Él le dijo que sí, pero que me mantuviera en la versión oficial y me aseguró que el Gobierno y mi partido estaban conmigo”.

Del trato que recibió dice que no sufrió torturas físicas, pero sí psicológicas, y los primeros tiempos en la cárcel de Bayamo “fueron deplorables y fue la “peor experiencia de su vida” según le declaró al Washington Post en marzo de este año. Fue entonces que le aplicaban inyecciones cuyo contenido ignoraba y que lo mantenían sedado y bajo esas condiciones filmaron un video que las autoridades hicieron público confirmando la versión oficial del “accidente”. Sólo salía de la celda una vez cada tres semanas, y hablar por teléfono con su madre una vez al mes.

Es indudable que las declaraciones de Carromero ponen al gobierno español en un aprieto pues ya se había desembarazado del caso y los intereses de España en Cuba – que son muchos- habían quedado libres de sobresaltos. Sin embargo, las declaraciones de Carromero, han modificado el panorama.  Washington no ha tardado en reaccionar. Ya la embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Samantha Power, pidió al canciller cubano la necesidad de una investigación creíble sobre la muerte de Payá. Y por su parte, el legislador cubano-americano Robert Menéndez (D-NJ), presidente del comité de Relaciones Exteriores del senado, apoyó las declaraciones de Power.

Por su lado, la Unión Europea actualmente en pleno diálogo con La Habana sobre un acuerdo bilateral de cooperación, ha declarado Michael Mann, portavoz de la Alta Representante de Política Exterior de la UE, Catherine Ashton, que sí Ángel Carromero “tiene nuevas pruebas” sobre la muerte de Payá y Cepero, debería acudir a los tribunales competentes”.

Y la familia Payá anunció también que presentará una querella ante la Audiencia Nacional, la máxima instancia judicial de España. Hecho que se justifica, pues Payá poseía también la nacionalidad española. Según Carlos Payá, hermano de Oswaldo, el testimonio de Ángel Carromero es importante porque es el testigo principal y es una víctima también, Pero hay más testimonios.” Para Carlos Payá, las pruebas periciales son incoherentes. “Nosotros tenemos información de otras personas de que Oswaldo no murió en el acto, como afirma el gobierno cubano. También es incomprensible que personas que vieron el cadáver dicen que el cuerpo estaba intacto y la cabeza destrozada”.

Carlos Payá, quien es miembro del Consejo coordinador del MCL, considera que todo lo que dijo Carromero se ajusta a la verdad, y espera que aquellos que también saben lo realmente sucedido, tanto dentro como fuera de Cuba, den un paso al frente en pro de la verdad. “La verdad tiene que salir no sólo por justicia, sino para que cese la impunidad”.

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Materiales para el estudio del 02D-07 y de cualquier otro evento electoral venecubano

MATERIALES PARA EL ESTUDIO DEL 02D-07 Y DE CUALQUIER OTRO EVENTO ELECTORAL 

VENECUBANO

 

 

 

25 de octubre del 2007

¡Venecuba no pierde elecciones!

 

 

 26 de octubre del 2007

La historia del 03D-07

 

 

22 de noviebre del 2007

La estúpida abstención

 

 

 

 

 29 de noviembre del 2007

Declaración de la Cátedra Pío Tamayo de la UCV contra el sistema de fraude electoral

 

 

 

 

30 de noviembre del 2007

El voto venecubano

 

 

 

22 de diciembre del 2007

¡Que nos perdone el CNE!

 

 

 

22 de diciembre del 2007

El 02D-07: fraude electoral al uno por ciento

 

 

 

03 de enero del 2008

El 02D-07: ¿Pacto de la reconciliación?

 

 

 

 

02 de febrero del 2008

Ya estamos en campaña electoral!

 

 

 

08 de febrero del 2008

Otra vez la caída

 

 

 

 

12 de mayo del 2008

El 23N-08: ¿continuación del mismo fraude-trampa del 02D-07?

 

 

 

05 de diciembre del 2008

¡Derrotado pero reelecto!

 

Cátedra Pío Tamayo

Centro de Estudios de Historia Actual

IIES / FACES / UCV

¿Qué es la anti-política?

  Aníbal Romero

Son numerosos los equívocos sobre la llamada anti-política, quizás más de los que persiguen al término fascista, usado por unos y otros para descalificar a los adversarios de turno. En Venezuela los chavistas atacan a la oposición llamándola fascista, y la oposición, con frecuencia confusa en cuanto a la caracterización de su contrincante, sostiene que el régimen es fascista, que no es de izquierda y tampoco comunista; en fin, que la verdadera izquierda es la de Olaf Palme y demás despistados socialistas escandinavos. En cambio –nos aseguran– el Che Guevara, Fidel, Mao, Lenin y Stalin no eran la izquierda sino otra cosa, que nadie sabe de qué se trata. El enredo no pareciera tener escapatoria.

He escuchado y leído a dirigentes de la oposición y a columnistas que rompen sus lanzas en dogmática defensa de la MUD, argumentar que los estudiantes que protestan contra la dominación cubana, o los articulistas que en ocasiones tenemos la osadía de sugerir que el actual liderazgo político de la oposición es falible, somos en realidad representantes de la famosa anti-política. De allí que convenga aclarar algunas cosas.

Para empezar, importa señalar que no toda política es necesariamente la de la democracia liberal y los partidos políticos de corte tradicional. Ese es un modelo ideal contemporáneo, pero me temo que el mismo no agota la realidad histórica de la política. Recuerdo que cuando Hugo Chávez emergió al escenario político nacional, muchos le tildaron de típica expresión de la tal anti-política. Pues obviamente no lo era, y dudo que a alguien ahora se le ocurra incluir a ese fenómeno telúrico de la demagogia en el difuso club anti-político.

Rechazo radicalmente a Chávez, su mensaje y su legado, pero debo admitir que fue un político hasta los tuétanos y que el impacto de su irrupción política sobre el país tiene escasos parangones. Una cosa es que rechace sus ideas y ejecutorias públicas y otra muy distinta que las declare, con retorcida arrogancia, como anti-políticas.

Desde una perspectiva conceptual, por tanto, debemos cuidarnos del reduccionismo que presume que la única política que merece tal nombre es la que llevan a cabo los partidos políticos tradicionales, en el marco de una democracia de masas con instituciones representativas. Es más, para bien o para mal, seguramente lo segundo, esa política de los partidos y la democracia liberal ha sido, es y posiblemente será el ámbito minoritario en el que se ha expresado, expresa y expresará la lucha por el poder, así como los intentos de constituir un orden medianamente viable entre los seres humanos en diversas partes del mundo. Lo creo de ese modo pues a decir verdad, y dejando de lado las restantes dictaduras, autocracias y satrapías que aún existen, buena parte de las democracias de hoy –como la venezolana— no son sino caricaturas del modelo ideal. Ello sin embargo no las hace anti-políticas.

Los estudiantes que protestan no son anti-políticos, y tampoco lo somos quienes cuestionamos aspectos significativos de la estrategia, decisiones y acciones de los que tienen en sus manos la conducción política de la oposición democrática. Sencillamente tenemos visiones distintas acerca de las líneas de avance que en nuestra concepción del tema, deberían ser adelantadas por la dirigencia y seguidores de la oposición, para combatir al régimen traidor y a sus amos cubanos. El epíteto de la anti-política, en conclusión, es un cómodo estribillo para la polémica, utilizado a la ligera cuando ya no quedan otras armas para zaherir al adversario.

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Veneno en el alma

  Aníbal Romero 

Deseo sugerir a los lectores, quizás impresionados por el dolor colectivo escenificado estos días en Venezuela, que lean –si aun no lo han hecho– el ensayo de Sigmund Freud titulado “Psicología de las masas y análisis del yo”. Del mismo reproduzco estas frases: “Las multitudes no han conocido jamás la sed de verdad. Piden ilusiones, a las cuales no pueden renunciar. Dan siempre la preferencia a lo irreal sobre lo real, y lo irreal actúa sobre ellas con la misma fuerza que lo real”.

El gran mercader de ilusiones que fue Hugo Chávez acabó con la esencial diferencia entre verdad y popularidad, y no pocos han caído en la trampa. Pero el orden de la verdad no es el plano de la popularidad. No importa que millones se vuelquen a las calles, que decenas de Jefes de Estado hayan asistido al sepelio, que se publiquen en los periódicos centenares de avisos hipócritas y que buena parte de la prensa internacional exalte su figura como una especie de héroe romántico, campeón de los pobres y paladín de la utopía.

Todo eso pertenece al plano de la popularidad, que no es el orden de la verdad. Y la verdad, creo, es ésta: Hugo Chávez, su mensaje y su revolución han sido una terrible calamidad para Venezuela, y las secuelas de estos años de destrucción, humillación y pesadilla perdurarán mucho tiempo. La razón de ello, que pertenece al orden de la verdad, es que Hugo Chávez inoculó un veneno en el alma colectiva de los venezolanos, para el cual posiblemente no existe antídoto o en todo caso es de efectos a largo plazo. Ese veneno se llama odio, resentimiento y división.

No era necesario meter ese veneno en el alma de la gente para hacer cambios en Venezuela. Cuando Chávez triunfó en la elección de 1998 sumó el respaldo de muchos que hasta entonces le habían adversado. El terreno estaba abonado para realizar una obra positiva, sin los inmensos costos de otras partes y momentos históricos. Pero Chávez escogió el camino del rencor, cuyos resultados hoy contemplamos; el camino de la confrontación y la fractura a toda costa entre venezolanos, a la manera de otros episodios de nuestra historia regados de pesar, exilio, muerte y desencanto.

En medio de este torbellino de nada, de este huracán de vacío, de este maremoto de delirios, la oposición democrática, lamentablemente, se dejó chantajear por el eficaz mercader de ilusiones y confundió el orden de la verdad con el plano de la popularidad. La oposición empezó por atemorizarse y acomplejarse ante el pasado, admitiendo y potenciando las infamias de Chávez acerca del significado de la República Civil y sus logros. En lugar de asumir en primer término el orden de la verdad, para andar desde allí a la conquista de la popularidad, la oposición lo ha hecho al revés, procurando ganar apoyos mediante la imitación del fatídico ilusionismo “bolivariano”. Chantajeada, acomplejada e intimidada por la violencia verbal e institucional de este régimen funesto, la oposición no se ha enfrentado con el mal de manera radical, denunciándolo sin miedo y sin pausa, negándose a hacer comparsa a las permanentes violaciones de la Constitución.

El deber de la oposición no es vender ilusiones sino combatir por la verdad, pues el veneno inoculado por Chávez en el alma colectiva de la nación, y el mal instalado en el seno de esta sociedad con la excusa de la lucha contra la pobreza, no son susceptibles a las recetas puramente pragmáticas de encuestadores y asesores electorales. Aquí no ha habido modelo de inclusión sino de exclusión, no ha habido verdad sino mentira. La degradación es profunda.

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