Pobreza: la bomba socialista – Trino Márquez

Trino Márquez

El más reciente informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) estalló como una bomba en el rostro del Gobierno: en 2013 los hogares en situación de pobreza aumentó en 416.326, en cifras absolutas, y 30% en términos porcentuales. Los hogares en situación de pobreza extrema  -aquellos cuyos ingresos mensuales no alcanzan para cubrir el costo de la Canasta Alimentaria- pasó de 6% a 8.8%; en dígitos absolutos esto significa que 189.086 hogares pasaron  a formar parte de esta franja de la sociedad.

¿Qué sucedió en el país para que ocurriera ese descalabro tan colosal? El promedio del barril de petróleo se mantuvo alrededor  de los $100 en 2013, nivel nada despreciable si se considera que hasta hace pocos años, cuando el crudo pasaba de $20 el Gobierno montaba una fiesta. Aquí nos encontramos ante una paradoja: por primera vez en la Venezuela petrolera, con unos precios tan elevados del crudo, se registra un aumento tan alarmante de la pobreza relativa y de la extrema. ¿A que debe atribuírsele semejante contradicción? A que el socialismo del siglo XXI –idéntico a todos los socialismos del siglo XX, pero aderezado con millones de petrodólares y raudales de populismo y demagogia- fracasó de forma estruendosa e irreversible. La única manera de mantener una política distribución del ingreso basada en el reparto clientelar de los ingresos petroleros es que el precio del crudo se eleve continuamente, cosa que no es probable pues la economía mundial crece a un ritmo moderado y no se vislumbra ningún conflicto que estremezca al planeta (la eventual guerra entre Ucrania y Rusia no es suficiente para disparar los precios del petróleo).

El Gobierno, a pesar de la sistemática destrucción del aparato productivo nacional y la liquidación de la oferta interna de bienes y servicios, pudo mantener controlada la inflación y sostener la oferta de la mayoría de los productos más demandados, por su capacidad importadora. Disponía de un inmenso volumen de dólares petroleros y disfrutaba de distintas fuentes de financiamiento para traer del extranjero cuanta baratija se les ocurrían a quienes estafaron los veinte mil millones de dólares denunciados por Ricardo Sanguino y Jorge Giordani. La situación cambió radicalmente. La producción petrolera se desplomó, PDVSA fue saqueada y arruinada, las reservas internacionales fueron pulverizadas (se encuentran muy por debajo del nivel “óptimo”  -30 mil millones de dólares- de los cuales hablaba el Comandante cuando le pidió al BCV el famoso “millardito”). Al Gobierno nadie quiere financiarlo porque el mundo sabe muy bien lo que ocurre en el país y cuál es el estado real de las finanzas públicas, por esa razón los bonos venezolanos pagan una de las tasas de interés más altas del mundo. Se secaron las fuentes que permitían importar sin control ni responsabilidad.

El nudo crítico reside en que el déficit creado por la escasez de la divisa norteamericana no puede ser cubierto con la oferta interna. Quince años de cerco a la propiedad privada, estatización de empresas que eran eficientes, colectivización de la economía agrícola y pecuaria, aprobación de adefesios jurídicos como la Ley del Trabajo y la entronización de organismos todopoderosos como el Indepabis y el SENIAT, están pasando factura. Venezuela es la única nación de Suramérica que no crecerá en 2014; es el país con la tasa más baja de productividad, donde cuesta más crear un empleo en el sector moderno de la economía y donde lleva más tiempo y resulta más caro construir una empresa. La inamovilidad laboral destruyó el mercado  de trabajo, el congelamiento de precios acabó con la tasa de beneficio y el control de cambio, con el mercado de divisas.

El Gobierno esterilizó todas las fuentes que permiten distribuir el ingreso por la vía más sana: el sueldo y el salario. Puso a depender a casi toda la población del reparto clientelar de la renta petrolera. Amputó las posibilidades de que la gente supere la pobreza mediante sus propios medios: creando empresas, capacitándose para trabajar e innovando.

Lo más trágico del panorama es que el Gobierno insiste en “relanzar las misiones” para enfrentar una crisis que ha sido generada, precisamente, por el populismo y la demagogia, cuya expresión más representativa son precisamente esas misiones, que han creado en la población más desvalida la ilusión de que es posible encarar las dificultades con las becas, dádivas, canonjías y transferencias en dinero, especies o servicios que  concede el Estado.

El Gobierno, para revertir la pobreza, tendrá que abatir la inflación mediante el estímulo a la producción y la productividad. El giro no se ve.

@trinomarquezc

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San Diego y San Cristóbal: protesta y voto – Trino Márquez

Trino Márquez

El triunfo cómodo y categórico de Patricia Ceballos, en San Cristóbal, y Rosa de Scarano, en San Diego, han inducido a pensar a algunas personas de la oposición que conviene plantearse desde ya la organización del referendo revocatorio del mandato de Nicolás Maduro. Formalmente esa consulta podría realizarse en 2016. Creo que no conveniente estar dando brincos con garrochas, sobre todo si está trabajándose en una estrategia electoral. Para llegar al revocatorio hay que pasar previamente por una estación ubicada en las elecciones legislativas, previstas para finales del año 2015.

Me anticipo a los radicales que desechan el “electoralismo”, señalándoles que todas las salidas a la colosal crisis que vive Venezuela pasan, en algún momento, por la instancia electoral, desde las alternativas pacíficas, democráticas y constitucionales previstas en la Carta del 99 –por ejemplo, la renuncia o inhabilitación de Maduro- hasta la violenta: asonada militar. Cualquiera sea el desenlace, habrá que realizar votaciones en el corto o mediano plazo para elegir las autoridades de los poderes públicos. Ningún militar, por gorila de derecha o izquierda que sea, se aventurará a dar un golpe de Estado sin prometer que, tan pronto como sea posible, se convocará a elecciones libres, transparentes, justas y bla,bla,bla. La reacción internacional sería implacable. Así es que para los comicios de 2015 hay que prepararse, y lo más conveniente es llegar a ellos en las mejores condiciones posibles.

Para las elecciones parlamentarias del año próximo hay que comenzar a trabajar ya. Las citas de San Diego y San Cristóbal evidencian el gigantesco peso que la gente le asigna a la Unidad. Esta es una verdad axiomática, pero algunos díscolos tienden a olvidarla. La Unidad no tiene sustitutos. Una organización o un candidato pueden lucir excepcionales por su inteligencia, mística y eficiencia, pero si pretenden desprenderse por un costado de la cancha para realizar un juego individualista que los ponga al margen del equipo, será castigado.

Otro valor que se manifestó es el de la protesta popular. El pueblo se solidarizó con la lucha y el heroísmo de los estudiantes y jóvenes que salieron a protestar en esos municipios tan combativos. Los venezolanos no quieren la violencia, pero no aceptan la sumisión ni la resignación frente al comunismo. Reivindican la importancia del voto como instrumento de combate, protesta y reclamo, y lo asumen como una prolongación de la lucha por rescatar la democracia. Al pueblo le gusta elegir a través del sufragio universal,  popular y secreto sus alcaldes y gobernadores. No acepta el Estado Comunal, donde los “representantes” populares son electos en asambleas en las cuales la gente “vota” con la mano levantada para que el comisario del partido sepa por quién se pronunció cada quien. La descentralización política constituye una conquista que el pueblo no dejará arrebatarse por un quimérico Estado Comunal, utilizado por el régimen como pantalla en su intento por controlar la vida de todos los ciudadanos.

La vocación de lucha de los venezolanos y sus deseos de que los conflictos se diriman dentro de la Constitución, hay que convertirlos en una fuerza para comenzar a organizar a partir de ahora las elecciones legislativas. El método para seleccionar los mejores candidatos hay que definirlo lo más pronto posible. Existe el antecedente de 2010. Sin embargo, en aquella ocasión se venía de la desacertada abstención. Fue relativamente sencillo seleccionar los candidatos unitarios. Ahora habrá aspirantes parlamentarios con una pasantía de cinco años por la Asamblea. Algunos de ellos han realizado un trabajo meritorio. Con legitimidad, podrán aspirar a la reelección. Otros han brillado por  su ausencia, pero igualmente querrán volver a calentar sus sillas. Por estos laberintos tendrá que transitar la MUD tratando de que la Unidad prevalezca. Que no haya fracturas, ni dislocaciones que desaten divisiones suicidas. El régimen aprovechará cualquier fisura de la alternativa democrática para intentar demolerla.

La propuesta opositora no se reduce a los candidatos. Incluye toda la maquinaria que permita garantizar el triunfo electoral, tal como ocurrió en San Cristóbal y en San Diego. Esa plataforma cuesta tiempo y recursos construirla y habrá que levantarla combinándola con las protestas que sean necesarias. 2015 es ya.

@trinomarquezc

Paredón de papel – Trino Márquez

Trino Márquez

A la gente de El Universal

El Universal anunció un par de semanas atrás que le quedaba papel para funcionar por quince días. Presionado por las circunstancias, el Gobierno decidió autorizarle las divisas para nacionalizar el papel, propiedad del diario, que había llegado a Venezuela en enero pasado, pero se mantenía en depósito bajo una figura jurídica llamada in bond. Esto resuelve transitoriamente la crisis. Esta situación es similar a la de El Nacional, Notitarde y numerosos periódicos más. Otros, menos afortunados, se vieron obligados a cerrar.

El acoso a los medios impresos independientes sigue un guion. Forma parte del plan deliberado para acorralarlos y destruirlos con el fin de terminar de imponer la hegemonía comunicacional. Los comunistas no admiten la existencia de medios de información autónomos que  ejerciten el periodismo de forma objetiva y crítica. No toleran medios que informen sin sesgo acerca de lo que ocurre en la nación y en el exterior. No aceptan reportajes, crónicas, trabajos de investigación, artículos o simples comentarios que se alejen de la “verdad” oficial. A los totalitarios les complacen los pasquines o noticieros que exaltan las virtudes revolucionarias del régimen y divulgan su visión; medios que en vez de informar, deforman, proyectando una imagen siempre distorsionada de lo que ocurre en la realidad. Es un tipo de prensa que no señala que tal hecho ocurrió de tal o cual manera, sino que lo califica o descalifica a partir del prejuicio.

Todas las revoluciones comunistas han atacado la prensa libre desde el comienzo. Los revolucionarios criollos no han introducido ninguna innovación en ese campo. Uno de los primeros decretos de Lenin en 1917 fue sepultar la libertad de prensa en Rusia, pues a pesar de la rígida censura zarista existía una amplia variedad de periódicos críticos del Gobierno. Los socialdemócratas, liberales, anarquistas, reformistas, anarcosindicalistas, mantenían sus propias publicaciones. Algunas estaban permitidas, otras eran clandestinas, como Iskra, el órgano de los bolcheviques. En ocasiones, los cancerberos y sabuesos del Zar se hacían de la vista gorda. Esto cambió radicalmente cuando los seguidores de Lenin asaltaron el poder. Las primeras decisiones fueron el cierre de la Duma (el Parlamento), la abolición de la propiedad privada, la eliminación de los partidos (que en Rusia eran numerosos y de diversos signos ideológicos) y el cierre de la prensa opositora. Iskra se convirtió en el periódico oficial y único. El ejemplo fue seguido posteriormente por los comunistas chinos liderados por Mao Zedong y los cubanos acaudillados por Fidel Castro. En todos estos casos la prensa no oficial, disidente, crítica, democrática, fue proscrita y prohibida en las constituciones. Los periódicos se transformaron en correas de transmisión de la religión de Estado o religión civil, como la llamó Rousseau.

En Venezuela el proceso de destrucción de la prensa libre ha sido más lento y laborioso. El instrumento que el neocomunismo ha utilizado no es el clásico: la clausura mediante el uso de la coerción. Debido al alto valor que se le concede en el plano internacional a la libertad de expresión, los jerarcas han adoptado una vía más sofisticada: utilizan el control de cambio para asfixiar los periódicos y paralizan la producción de papel nacional en la única empresa que lo fabrica. Luego salen los cínicos como Diosdado Cabello a declarar que hay suficiente papel, solo que los dueños de los medios impresos no quieren adquirirlo. Claro que el papel abunda, pero solo para ellos. Basta con ir al Metro de Caracas para ver cómo se distribuyen los periódicos oficialistas de manera gratuita. En cada entrada de las principales estaciones del Metro se reparten esos libelos que carecen de cualquier información objetiva. Su propósito consiste en inocularles odio y enceguecer a quienes de buena fe los leen.

El Universal cuenta con 105 años de historia. Sus primeras ediciones aparecieron durante la era de Juan V. Gómez, expresión de la Venezuela rural y primitiva. Sobrevivió a esa tiranía y a la de Pérez Jiménez, realizando los ajustes adecuados. En esas épocas tan duras para la libertad y la democracia, nunca se le negó el papel para que circulara a diario e informara sobre lo que ocurría en Venezuela y el mundo. Eran tiempos de terror en los que el barril de petróleo se vendía a precios viles, no como ahora que frisa los cien dólares y, formalmente, existen libertad de prensa y expresión.

La recuperación de la democracia significa también salvar a El Universal y al resto de la prensa, incluida la la que circula por la red conducida al paredón por la autocracia.

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Los ataques a la MUD – Trino Márquez

Trino Márquez

Mario Vargas Llosa cuando estuvo en Venezuela hace pocas semanas señaló que la división de la oposición sería un regalo de los dioses para el gobierno de Nicolás Maduro. En la misma entrevista –cuyos interlocutores eran César Miguel Rondón y Marcel Granier- también dijo que sería un suicidio que la oposición se convirtiera en un archipiélago de grupúsculos sin ninguna capacidad de modificar la conducta del régimen o propiciar una salida democrática y pacífica a la enorme crisis que asola al país.

Estas sabias palabras del maestro Vargas Llosa  se fundamentan en su enorme talento y en la experiencia práctica que vivió el Perú durante los tenebrosos años en los que gobernó el dúo formado por Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. Esta dupla siniestra, que asesinó a centenares de peruanos y se enriqueció de manera obscena, basó su gigantesco poder en una medida importante en la agrietada división existente entre los partidos opositores. La fragmentación hizo posible que los derechos humanos se violaran y el erario público fuese saqueado, en medio de la impunidad más indolente. El premio Nobel cuando advierte de los peligros de la atomización no lo hace desde la perspectiva meramente intelectual, sino también a partir de la dolorosa experiencia de su país natal.

Sus reflexiones y consejos deberían ser considerados por quienes estando, aparentemente en el campo opositor, tienen años dedicados a demoler el formidable esfuerzo de cohesión y coordinación representado por la MUD, única instancia real de Unidad política que existe en el país. El apoyo a la MUD de ninguna manera significa renunciar a la capacidad crítica de algunas de sus políticas y decisiones. Por ejemplo, el comunicado frente a las ambivalentes declaraciones de Roberta Jacobson –Subsecretaria de Estado de EE.UU. para el hemisferio occidental-  fue ambiguo y confuso. Era necesario –tal como lo hizo César M. Rondón en su programa radial- exigir una explicación que aclarara las dudas. Pero, de allí a la crítica maledicente y artera hay un paso sideral.

Hay un grupito de comentaristas del proceso político nacional que se ha dedicado a demonizar la MUD, sus partidos y dirigentes. Blanco favorito, aunque no único, es Ramón Guillermo Aveledo. Del secretario ejecutivo se han levantado las peores calumnias.  Un buen número de esos “analistas” vive cómodamente instalado en el exterior. Su contacto con la realidad política venezolana es a través de la red, el teléfono o alguno que otro viajero que los visita y les transmite sus impresiones acerca de Venezuela. Son personas cargadas de odio y resentimiento porque la MUD no se dirige a ellos con el debido respeto para conocer sus opiniones acerca de lo que debe y no debe hacerse. Jamás han construido ninguna organización política importante, ni saben lo que significa lidiar con personas que piensan diferente. Hablan de recuperar la democracia para vivir en una nación plural, pero son intolerantes al extremo que juzgan los eventuales errores, omisiones o discrepancias de los dirigentes que se baten todos los días por una Venezuela mejor, como actos de entrega, cobardía y colaboracionismo con el oprobioso régimen rojo.

A esos señores hay que tenerles miedo porque, en el supuesto negado de que el país llegase a caer en sus manos, la ingobernabilidad, los abusos y el sectarismo serían iguales o peores que con los rojos. La ingobernabilidad se mantendría intacta porque son seres incapaces de dialogar, discutir, negociar y empatizar con los interlocutores. El revanchismo comunista se reeditaría, solo que esta vez con un signo distinto.

La MUD, como toda agrupación humana es falible. Sus decisiones son imperfectas, al igual que sucede  con todas las escogencias que realizamos en el plano individual. Sin embargo, hoy la oposición es una fuerza con reconocimiento internacional en gran medida por la acción paciente, sostenida e inteligente de los líderes reunidos en esa instancia coordinadora. Volver a la época en la que la MUD no existía sería retroceder a la prehistoria. Se le entregaría la nación definitivamente a los gamberros que la gobiernan y el destino se pondría en una secta de lunáticos que verían cómo Venezuela se hunde en el abismo, mientras ellos rumian su frustración y rencor mientras disfrutan de una buena copa de vino.

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Gobierno bufo – Trino Márquez

Trino Márquez

No existe ningún problema o tema importante  para el país que el gobierno rojo tome con la seriedad debida. Siempre trata de salirse con una pirueta de novillero de feria de pueblo.

La crisis económica nacional, la más grave de la que se tenga memoria, es el producto -según su afiebrada visión- de una quimérica “guerra económica”, como si ese complejísimo mecanismo que constituye la Economía, formado por millones de operaciones espontáneas que realizan actores independientes y, a la vez complementarios, pudiese manejarse como un teatro de marionetas. La inflación, la escasez y el desabastecimiento -desatados por la errática política de controles de cambio, precios y el cerco a la propiedad privada- el Gobierno los aborda sin la menor idea de lo que enseñan el sentido común y la experiencia propia e internacional.

El Diálogo Nacional -que le interesa tanto a los rojos como a la oposición, porque sin estabilidad política y un clima de tolerancia que permita recuperar la confianza en el país, resulta imposible atraer las inversiones que se necesitan para reanimar el aparato productivo, crecer e incrementar la demanda a partir de la  creación de empleos- lo torpedea con continuas amenazas, descalificaciones y agresiones. Quienes salen más perjudicados son ellos, que están allí para gobernar el país. Pero, una concepción mezquina y mediocre de la nación lo ha llevado a pensar lo contrario: que es la oposición la que se fortalece. Mientras tanto, el país naufraga gracias a la ineptitud y sectarismo oficial.

El conflicto con los estudiantes se les ha convertido en un problema sin solución. Adoptaron el camino de la represión para someterlos. Cuando parece que la confrontación merma, rebrota con mayor fuerza y con más brutalidad por parte de la Guardia Nacional y de los escuadrones de la muerte. La violencia con la que actuaron contra la Universidad Fermín Toro en Barquisimeto mostró el odio de los resentidos que actúan con impudicia. En este cuadro tan delicado, lo único que se les ocurre decir es que los jóvenes están siendo manipulados por fuerzas oscuras, que se aprovechan de su ingenuidad e ímpetu para conducirlos por el camino de la perdición. Todas babosadas demasiado manidas.

Asesinan a Eliézer Otaiza y la respuesta inicial consiste en acusar, sin ninguna clase de pruebas, a la oposición. Inventan un extravagante plan ideado en Miami por un grupo de personas sin ninguna clase de conexión con las protestas y movilizaciones que durante tres meses han ocurrido en Venezuela. Develan nombres que el país no conoce, fantasean con alias como el de “El Aviador”, oscura figura parecida a la Sayona. Luego se constata que al desafortunado dirigente del PSUV lo masacró una banda de jóvenes, todos crecidos y formados durante estos últimos quince años, que operaba con total impunidad en los predios de Baruta. El objetivo: no reconocer que el drama de la inseguridad personal es apocalíptico y que cualquier persona, por encumbrada, armada  o conocida que sea, puede ser víctima. Prefieren quedarse con la peregrina tesis de que la inseguridad es una imagen desvirtuada de la realidad que los medios de comunicación han proyectado para criticar injustamente al Gobierno.

Las gigantescas dificultades y carencias nacionales son enfrentadas con el “gobierno de calle”, suerte de loa al absurdo. Al sinsentido criminal. La gente de la calle lo que está esperando es que el Ejecutivo dirija. Que se ponga de acuerdo con los gobiernos regionales y locales para acometer en conjunto  los déficits existentes en todos los planos. El país, especialmente los más pobres, lo que desea es que el Gobierno diga cómo  vamos salir del fondo en el que el socialismo de siglo XXI nos hundió y de qué manera recuperaremos el dinamismo que la nación tuvo en el pasado, cuando nos encontrábamos en la vanguardia de América Latina. El “gobierno de calle” es como esas pócimas “mágicas” de las que hablaba el gran Gabo y que solo servían para engatusar a los desprevenidos.

El Gobierno se parece cada vez más a los creativos de una agencia de publicidad que vive pensando en cómo inventar consignas que no dicen nada original ni nuevo, pero encandilan porque perdieron el sentido del ridículo.

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Vargas Llosa y la oposición venezolana – Trino Márquez

Trino Márquez

Mario Vargas Llosa, podría decirse con toda propiedad, es un intelectual orgánico en el sentido que Antonio Gramsci acuñó en ese concepto. Es un intelectual comprometido, más que con una clase social determinada, con una visón del Estado y la sociedad identificada como liberalismo. En esencia, en el plano político, proclama que el poder del Estado se encuentra sometido a los rigurosos límites establecidos por la democracias, el Estado de Derecho, la separación y autonomía de los poderes públicos y ese pacto social y político sintetizado en la Constitución. Los funcionarios están obligados a respetar la libertad individual, los derechos ciudadanos y las distintas agrupaciones          —partidos políticos, gremios,  sindicatos asociaciones y movimientos— en las cuales se organiza el poder ciudadano. En la esfera económica, promueve la propiedad privada, las leyes de mercado y los rasgos que le son concomitantes. El premio Nobel defiende con pasión esas ideas en el marco general de la lucha por la libertad, entendida en el sentido lato de la expresión, y del enfrentamiento sin tregua a las dictaduras y autoritarismos de todo género.  Con este evangelio se desplaza por buena parte del mundo y escribe gran cantidad de los artículos que publica en El País, de España.

Recientemente estuvo en Caracas con motivo de los treinta años de existencia de CEDICE. Con los años, el intelectual de origen peruano se ha convertido en una suerte de sabio, con amplios conocimientos sobre distintos temas de la actualidad mundial, y con una gigantesca capacidad para reflexionar con seriedad y detenimiento acerca de la compleja realidad de América Latina y del resto del mundo. Con respecto a Venezuela, sorprende el nivel de información y conocimientos que posee en torno de la situación económica, social y política. Cita con soltura y propiedad algunos de los indicadores económicos y sociales más relevantes. Conoce el estado de ruina al que nos condujo el socialismo del siglo XXI, algo que le resulta sencillo de entender porque su natal Perú fue hundido en la miseria por la dictadura procubana del general Velasco Alvarado y el populismo rampante del primer gobierno de Alan García.

Con respecto a la oposición venezolana también está muy bien informado. Conoce y admira la épica batalla que libró contra el omnipotente Hugo Chávez y que continúa dando contra sus desalmados e ineptos herederos. En este terreno destaco varias ideas que tuve la oportunidad de escucharle.

El valor de la Unidad. La división de la oposición sería un suicidio y un regalo de los dioses para el régimen, fueron sus palabras. Esta verdad axiológica ya la conocemos, pero resulta fundamental que una figura con la autoridad mundial del novelista la subraye. Vargas Llosa sabe que existen diferencias importantes acerca de la estrategia que debe seguirse frente al neocomunismo instalado en Venezuela desde hace quince años. Sin embargo, destaca el insustituible peso de los acuerdos unitarios para lograr crear el clima que permita alcanzar los cambios que los demócratas aspiran. Sin esa cohesión, la sobrevivencia de la autocracia estaría garantizada por largos años.

Ningún coqueteo con los militares, ni salidas cuartelarias. Aliarse con los uniformados para salir de Maduro sería un craso error. Los militares deben estar en los cuarteles y someterse al dictamen de la mayoría nacional. Para recuperar la democracia es indispensable construir un poderoso movimiento político y social que incluya a todos los sectores nacionales: obreros, empresarios grandes, medianos y pequeños, campesinos, estudiantes, trabajadores informales. Una gigantesca fuerza de ese tipo no será enfrentada con represión ni violencia por los militares, quienes conocen los castigos internacionales que podría aplicárseles en el caso de que provoquen una masacre,

La salida de la autocracia debe ser pacífica y electoral. Hay que evitar la violencia porque suele engendrar modelos autoritarios que terminan acabando con la libertad.  Frente a autocracias como la dominante no hay salidas rápidas ni sencillas. Si la oposición construye un amplio movimiento de masas y concurre a unas elecciones con esa fuerza como respaldo, las posibilidades de fraude se reducen. Los militares no avalarán la trampa y se plegarán a la decisión de la mayoría.

Estos y otros argumentos los oyeron los estudiantes, con quienes Vargas Llosa se reunió y frente a los cuales se conmovió. Espero que hayan entendido el mensaje del maestro.

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Los treinta años de CEDICE – Trino Márquez

Trino Márquez

El Centro de Divulgación del Conocimiento Económico, que varios años después de su creación incorpora el concepto de libertad a sus siglas representativas, y pasa a llamarse CEDICE Libertad, está cumpliendo tres décadas de existencia. Es una fecha especial,  no tanto porque esa cifra representa para cualquier organización civil un período prolongado, sino porque la mitad de ese lapso ha transcurrido en un ambiente signado por una acentuada estatización de la vida social.

Desde el 2 de febrero de 1999, cuando Hugo Chávez asume la Presidencia de la República, comienza a instrumentarse un plan fríamente calculado de destrucción de la autonomía de todas las instituciones públicas y de las organizaciones independientes de la sociedad civil. Este programa arranca con un ataque sostenido a los partidos políticos opositores, a los sindicatos y a la CTV, para entonces poderosa y vital. Luego va extendiéndose al resto de las agrupaciones: gremios profesionales, federaciones empresariales, movimiento estudiantil, medios de comunicación, organizaciones no gubernamentales y asociaciones civiles de diferentes  categorías. El objetivo consiste en pulverizar la trama social   construida durante el período que arranca el 23 de enero de 1958, con el fin de sustituirla por organizaciones muy gubernamentales, tal cual había sido la experiencia de los países comunistas. El autoritarismo, en cualquiera de las formas que asuma –comunismo, fascismo, nazismo, militarismo de derecha, populismo o teocracia- no se aviene con las instituciones autónomas del Estado, ni con las agrupaciones independientes de la sociedad. La libertad, en cualquiera de sus esferas, se ve como seria amenaza.

En este contexto, que no ha hecho más que acentuarse con Nicolás Maduro, le ha tocado sobrevivir a CEDICE Libertad. Asumir la defensa irrestricta de la propiedad privada, la libre empresa y la libre iniciativa, el Gobierno limitado, la responsabilidad individual, la confianza basada en el estricto cumplimiento del Estado de Derecho y la igualdad ante la Ley, ha tenido un alto costo. Esas banderas las ha levantado dentro de una atmósfera cargada de autoritarismo burocrático y distorsionada por los espejismos creados por el Estado hipertrofiado. CEDICE -a través del Observatorio Legislativo, coordinado por la economista Alicia Sepúlveda- ha radiografiado hasta las entrañas ese monstruo formado de leyes, reglamentos y disposiciones con los cuales el régimen neocomunista ha tratado de asfixiar la economía privada para abrirle espacio a la “economía estatizada”, a la “propiedad pública y colectiva”, propuestas en los distintos planes socialistas; el último, el inconstitucional Plan de la Patria. No hay norma o instrumento legal que no haya sido analizado con detenimiento por los expertos en esas materias que han atendido el llamado de CEDICE para que expongan, ad honorem, sus argumentos y reflexiones. Este trabajo ha sido un valioso apoyo para los parlamentarios de la bancada opositora en los debates con el oficialismo.

En el Comité Académico se analiza la coyuntura y la dinámica nacional en todos los órdenes. A esta instancia asisten importantes especialistas, igual ad honorem, a presentar sus puntos de  vista en torno de la situación del país. Sin prejuicios  ni dogmas, se evalúa el curso de la realidad nacional con el fin de inscribir el estudio de los fenómenos económicos en el contexto global que les da significado.

El propósito de todos los órganos de CEDICE –como CEDICE Joven- reside en apoyar  la construcción de una sociedad con un rasgo civilista claramente predominante, en la cual la Libertad sea un valor esencial en todos los campos, no solamente el económico, y donde se respete la creación de riqueza y su reparto equitativo a partir de la libre empresa y la libre iniciativa. Para CEDICE la libertad económica no puede perdurar si la democracia no se extiende a las demás dimensiones y si no se  le asume de forma integral.

Para celebrar sus treinta años, la Junta Directiva de CEDICE, presidida por Rafael Alfonzo, organizó un evento internacional -cuya diseñadora y bujía ha sido Rocío Guijarro- en el que el tema central se ubica en el futuro de la Libertad en América Latina. El gran atractivo será la presencia de Mario Vargas Llosa, probablemente el intelectual más importante e influyente de Hispanoamérica. Vargas Llosa ha sido vertical ante las dictaduras y un firme aliado de los demócratas  venezolanos. Volverá a demostrarlo.

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