Choque de ignorancias – Luis DE LION

IMG_2425 Luis DE LION

Comienzo pidiendo disculpas, amigos lectores, por citarme a mí mismo. En septiembre del 2001 escribí un artículo publicado en el diario Tal Cual titulado “Choque de ilusiones” http://talcualdigital.com/ediciones/2001/09/19/f-tal.asp?pv=f-p11.htm&st=f-p11s2.htm en referencia al 11S y a la tentación de enmarcarlo dentro del llamado choque de civilizaciones, religiones mediante. Hoy 14 años más tarde, luego de los ataques de París, titulo éste artículo choque de ignorancias. Es un mucho tiempo el transcurrido, muchos atentados, muchas víctimas, pero poco tiempo para la adaptación del Islam a la modernidad.

Los atentados de París, que aterrorizaron a la capital gala y sus alrededores, durante largas 72 horas, provocaron un impulso ciudadano sin precedentes, en las calles y en las redes sociales, en defensa de la libertad de expresión ante el fanatismo. Una fuerza de movilización, que le ha abierto espacio al necesario debate de sociedad, el cual de manera desordenada desde hace años se venía escenificando y dividiendo a la sociedad francesa.

El Islam y su tácita incompatibilidad con la sacrosanta laicidad gala. Los problemas de integración, de la población musulmana. Entre otros temas, sin respuestas, que la elite mediática y política, no ha querido o no ha sabido aportar.

Los universitarios, historiadores y sociólogos, que han hecho trabajo de terreno en Francia, concuerdan en señalar que se han topado con jóvenes nacidos en el país, escolarizados por la escuela republicana y que se reivindican de ascendencia árabe, sin hablar dicha lengua y sin haber leído el Corán. Pero que, mantienen un discurso ideologizado con un marcado tinte guerrero, como guía de una opaca esperanza político-religiosa.

Fenómeno juvenil éste, dentro de la población musulmana francesa que comenzó su desarrollo a partir del año 1989. Era el fin del comunismo, al tiempo que el desempleo se convertía en un problema estructural en Francia. El capitalismo a los ojos de muchos, no servía tampoco para reducir la desigualdad. Al abrirse ese espacio, los predicadores del Islam radical, no tuvieron competencia adaptando su discurso a esa opaca esperanza político-religiosa. La oferta respondía a la demanda.

De allí en adelante, las contradicciones se fueron haciendo palpables al tiempo que la radicalización crecía. Vives en libertad de expresión y laicidad. Pero, eres discípulo de un predicador que viene de un país donde la moral se basa en un principio divino y en consecuencia la libertad de conciencia no existe.

Así llegamos al 2015, donde Al Qaeda mediante, ha insurgido el Estado Islámico que entre sus múltiples objetivos sobresale el de acentuar las diferencias interiores de las diversas sociedades europeas.

Atacar el principio mismo del sistema político y jurídico galo, era el objetivo de los bárbaros que masacraron a los periodistas de Charlie Hebdo. Ni más ni menos, decapitar el régimen de la laicidad. Todo en el momento preciso en que muchos jóvenes franceses se van a Siria a hacer la Yihad.

¿Por qué tanto odio? Porque precisamente es esa laicidad la que permitió la implantación del modelo de asimilación a la francesa. Donde todos son ciudadanos miembros de una misma comunidad nacional. Escuelas, hospitales y servicio público en general son lugares de integración. Todos franceses, todos republicanos.

La historia reciente francesa está llena de diversas olas de inmigración que se integraron perfectamente a dicho modelo republicano. Italianos, portugueses, españoles, polacos y magrebíes, son el ejemplo.

Pero volvemos a 1989, donde todo esto comenzó. Fecha en la que también desde Irán, el ayatola Komeini, lanzó la fatua contra el escritor Salman Rushdie, autor del libro, Los versos satánicos. A finales de ese mismo año 1989 en Francia comenzaron por primera vez a verse las primeras niñas asistiendo a la escuela portando el velo islámico. Al mismo tiempo que, la extrema derecha, obtenía sus primeros altos resultados en varias elecciones parciales municipales.

Entre grupos de referencia y grupos de origen, numerosos jóvenes franceses, se fueron construyendo una identidad ficticia. Entre ellos, sus códigos vestimentarios, su lengua, su música (rap) y su alimentación (halal). Una generación de jóvenes, que perdieron el acceso a los grupos de referencia (Universidades) y son rechazados por sus grupos de origen (Marruecos, Argelia, Túnez) porque no hablan el árabe, jamás leyeron el Corán y tienen una estructura educativa francesa.

Entre tiempo, una serie de atentados cometidos por islamistas en Argelia, preparaba la alfombra roja, para los atentados del 11 de septiembre.

Un escenario que inevitablemente le otorgó un espacio a los a priori y las amalgamas, quedando atrapados en el medio, la generación perdida buscando su grupo y dejando que se instalara, lo que hoy en 2015 llamo “choque de ignorancias” en donde unos a otros se desprecian y se ignoran.

Supremamente representativo de ese grupo, son los perfiles, de Chérif Kouachi, Said Kouachi y Amedy Coulibaly, autores de los atentados de París.

Los hermanos Kouachi nacidos y criados en París, de padres argelinos. Al cabo de 10 años quedaron huérfanos y fueron colocados por los servicios sociales de la Fundación Pompidou en hogares de acogida, en el centro de Francia. Said estudia una formación técnica en hotelería y Chérif que soñaba ser futbolista profesional obtuvo una licencia de entrenador deportivo. Una vez mayores de edad, regresaron a París a vivir en el municipio 19.

Es en dicho municipio donde se encuentra el parque Buttes-Chaumont, tristemente célebre por haber sido a principios del 2004 centro de reunión de miembros de una filial de Al Qaeda que reclutaba jóvenes para llevarlos a Irak y entrenarlos para la Yihad. Filial que la justicia gala desmanteló en el 2005.

Allí comenzó la incursión de los hermanos Kouachi en los registros judiciales franceses, al tiempo que acumulaban pequeños trabajos, practicaban pequeños robos y hurtos, y en sus ratos libres asistían a mezquitas clandestinas donde unos gurús predicadores fanatizados evocaban los salmos de un Islam guerrero, sangriento y eminentemente yihadista.

Finalmente es en la cárcel donde se produce el encuentro de los hermanos Kouachi con Amedy Coulibaly. Nacido en Francia de padres de Malí y el único varón, de una familia de 10 hijos. Con un diploma de Técnico Superior en audiovisual electrónico, acumuló pequeños contratos de trabajo, hasta que cae preso por el delito de robo a mano armada. Es así como, tras las rejas de la prisión de Fleury-Mérogis en las afueras de París, que estos tres franceses se radicalizan.

Los hermanos Kouachi salen de la cárcel en el 2010 y Coulibaly en la primavera 2014.

Abierto el debate de la crisis del modelo de integración galo, al tiempo que el contexto geopolítico sigue su curso cambiante y en consecuencia impredecible. Seguimos esperando la necesaria autocrítica del Islam. En ese sentido el filósofo, musulmán Abdennour Bidar escribió en octubre 2014 un magnífico texto (en francés) titulado: « Carta abierta al mundo musulmán »  http://blog.oratoiredulouvre.fr/2014/10/tres-profonde-lettre-ouverte-au-monde-musulman-du-philosophe-musulman-abdennour-bidar/  a través del cual el autor, propone profundizar y responder a las interrogantes que debe el Islam hacerse como religión y civilización en éste momento de transición histórica. “¿Qué tienes tú hoy de admirable, querido amigo? ¿Tienes alguna sabiduría que proponerle al mundo? ¿Dónde están tus Mandelas, quiénes son tus Aung San Suu Kyi?” son entre muchas otras interrogantes que Bidar se plantea al momento de reflexionar en la forma de luchar contra esa ideología mortífera que se esconde detrás de la religión islámica.

La complejidad del problema, una vez vistas sus raíces sociales, religiosas y su susceptibilidad en relación al cambiante contexto geopolítico. Una vez, presenciado el enorme y corajudo desafío ciudadano y republicano de los franceses, se impone echarle un vistazo a las herramientas institucionales para hacerle frente.

En lo militar, no tiene mucho sentido invocar a Sun Tzu y a Clausewitz si no se tienen claros los objetivos. El Estado Islámico suerte de hijo adultero de Arabia Saudita que impulsó la islamización sunita en Siria, para deshacerse de Bachar y así también deshacerse de Irán el enemigo chiíta y aliado de Damasco. El papel de, Turquía hoy entrampada en su doble juego ante el Estado Islámico.  Y el tirano Bachar que de forma despiadada dejó entrar en su territorio al Estado Islámico pretendiendo yihadizar la rebelión contra su régimen y así mantenerse en el poder.

La campaña militar exclusivamente de bombardeos que lleva adelante la coalición occidental en poco o nada ha debilitado al Estado Islámico. El freno y los golpes más severos se lo han dado los heroicos resistentes kurdos. Todo indica que, tal y como sostienen expertos militares europeos, habrá que afrontar al Estado Islámico, en su territorio, con la cooperación total y plena del ejército turco, éste último, en la zona es el único capaz de derrotar a los yihadistas, e imponer un control absoluto del tránsito de reclutas del Estado Islámico a través de su extensa frontera con Siria.

Teniendo conciencia que fue un fracaso por parte de los EEUU la “formación” de un ejército afgano y otro iraquí. Son los veteranos de la resistencia siria, los que conocen el terreno y el idioma del enemigo.

Toca actuar con claridad y urgencia en lo político y en lo militar. El monstruo yihadista, que hoy controla una tercera parte del territorio iraquí y una tercera parte del territorio sirio, es mucho más peligroso que lo que pudo haber sido Al Qaeda.

En el aspecto legal, Francia, es poseedora de uno de los arsenales legislativos antiterroristas más coercitivos de occidente, el cual incluye al equivalente galo del Patriot Act. Las herramientas están allí, toca que la voluntad política haga el resto.

Dicho esto, para éste nuevo terrorismo, el número de muertos tiene menos relevancia. Atrás quedaron los atentados masivos del 11 septiembre 2001 en New York y del 11 marzo 2004 en Madrid. Hoy para el Estado Islámico, cuenta lo simbólico.

Atacar un símbolo galo como lo es la laicidad, la libertad de expresión, es una forma de fragilizar las bases de la República francesa. Se golpea a Francia por lo que es, por lo que representa, no por lo que hace.

No hay tal choque de civilizaciones, el Estado Islámico no es, ni será nunca una civilización.

 

luisdelion@gmail.com

@LDeLion

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