Maduro y el libre mercado – Luis DE LION

IMG_2425 Luis DE LION

En el mundo actual, casi todos los países, han optado por el libre mercado, como camino a la emancipación. Una opción tan sólida y lógica, que ha sabido sobreponerse a los comportamientos erráticos del mercado financiero. Desde China a Rusia, pasando por Brasil, la India y Africa del Sur, se han convencido que lo que lleva siglos practicándose en Europa y luego en los Estados Unidos, es decir, el libre mercado, es un bien público.

Igual constatación, han hecho en economías más pequeñas, como es el caso de otras naciones africanas y centroamericanas.

Son miles de millones de seres con acceso al libre mercado. Una institución, que a través de la historia se ha venido perfeccionando. Al punto de ser hoy una conquista social.

Un instrumento de intercambio, de negociación, de acuerdos y de libertad. Es precisamente ese conjunto de características del libre mercado, el espectro que espanta a políticos de la talla de Nicolás Maduro.

“La ideología de izquierda clásica, no permite pensar la realidad tal y como es” decía recientemente Emmanuel Macron, nuevo Ministro de Economía del gobierno socialista de François Hollande.

La Venezuela del chavismo es hoy una jaula de controles. De todo tipo, pero particularmente los que tienen que ver con el libre mercado. De donde sobresalen un férreo control de cambios y un obsoleto control de precios. Por si fuera poco, ahora se le agrega un control de compras.

Queda más que evidenciado, que el libre mercado es a los ojos de Maduro, la encarnación suprema del capitalismo anónimo, apátrida y destructor de seres humanos.

Pero el mercado como factor de emancipación, en particular de los más necesitados, es la herramienta para acceder y tener la responsabilidad de su presupuesto, de optar al crédito, que los haría libre de la limosna del Estado. Una libertad y una responsabilidad, que políticos como Maduro nunca le permitirán a sus gobernados.

Al mejor estilo de los tiempos previos a la revolución francesa, en la Venezuela del siglo XXI, una aristocracia, negocia con CADIVI y con los bonos de la deuda. Una aberración de proporciones republicanas.

Ese poder aristocrático, ejercido de forma tiránica, una vez superado, una vez dejado atrás, una vez desalojado del ejercicio del poder, todos y cada uno de los venezolanos tendrán acceso, al mercado, como lo que es, un bien público.

luisdelion@gmail.com

@LDeLion

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