Las preguntas que no le hicieron al señor Revert – Eduardo Mackenzie

   Eduardo Mackenzie

Rafael Revert está en libertad. El individuo que la prensa colombiana llama “el español”, en el obscuro episodio de la infiltración que realizó en completa ilegalidad la Fiscalía General contra la campaña del candidato Oscar Iván Zuluaga, ostenta, además, la calidad de  “testigo protegido de la Fiscalía” y, lo que es peor,  estaría a punto de salir del país, bajo la protección de la Fiscalía General de la Nación.

Si ese personaje se va del país, el fiscal Eduardo Montealegre Lynett, estaría metiéndose en un tremendo lio. ¿Cómo los abogados  de Oscar Iván Zuluaga, víctima de Rafael Revert, podrán interrogar al prófugo Revert?  Pues tendrán que hacerlo, y descubrir otras verdades, pues la actuación de ese mercenario está lejos de haber sido aclarada y porque la tal infiltración que él ejecutó, y que la Fiscalía utilizó para que Zuluaga perdiera la primera vuelta de la elección presidencial, sin lograrlo, no puede quedarse de ese tamaño. La justicia tiene mucho que decir al respecto.

¿Cómo los abogados de los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas, que Revert también pretende enlodar,  podrían interrogarlo a su vez?  ¿Cómo podrían ellos probar que las afirmaciones de Revert, y las de la Fiscalía, son simples afabulaciones? ¿El debido proceso de unos y otros no sería dinamitado con esa evasión legalizada?

Gracias a la excelente entrevista realizada por Julio Sánchez Cristo y su equipo de la W Radio, en la que los periodistas se esforzaron por desenredar los hilos de ese obscuro affaire –y no, como en otras ocasiones, lanzar únicamente acusaciones sin fundamento contra Oscar Iván Zuluaga–, se supo que Rafael Revert había obtenido la calidad  de “testigo protegido” por haber entregado “informaciones” a la Fiscalía sobre lo que él hacía en la “casa de la 93”, como dice Sánchez Cristo, traicionando a su empleador el supuesto “hacker” Andrés Sepúlveda,  quien está  detenido e incomunicado (pues la prensa no ha podido verlo) en una celda de la Fiscalía en Bogotá. Hay un segundo “hacker”, un ecuatoriano, que también habría sido detenido.

Los puntos develados por la W Radio

Los puntos más importantes develados por esa entrevista son los siguientes:

  1. Revert fue conminado por la Fiscalía a colaborar con ella y no fue Revert quien se dirigió a la Fiscalía para ofrecerle sus servicios.  La Fiscalía le dijo que sabía que estaba haciendo un trabajo por fuera de la ley y que para reducir su pena eventual tendría que colaborar con ella. Éste aceptó y pactó trabajar clandestinamente desde ese momento para la Fiscalía.
  2. Cuando filmó  el video donde aparece Oscar Iván Zuluaga, Revert  ya estaba cumpliendo consignas de colaboración clandestina con la Fiscalía. Revert no informó a Oscar Iván Zuluaga que lo iba a filmar. Luego la Fiscalía infiltró la campaña para destruir esa candidatura. Revert, ante las preguntas de los periodistas,  se mostró bastante cínico. Dijo que como no le pidieron que saliera de la reunión con Zuluaga consideró que tenía derecho a filmarlo sin advertirle que lo iba a filmar. En realidad, el filmó al candidato presidencial  para poder cumplir el pacto que tenía con la Fiscalía. Esas imágenes captadas ilegalmente fueron adulteradas enseguida,  antes de que la revista Semana las lanzara al aire.

3. Oscar Iván Zuluaga no recibió información “ilegal”. Según Revert, el candidato uribista no supo que había “información de inteligencia” en la información que suministraba, según Revert, la oficina de Sepúlveda. Aprovechando que Sepúlveda no puede ser entrevistado por la prensa, Revert trata de echarle a él toda la culpa, sin que éste pueda defenderse. Sin embargo,  Revert admite haber  “diseñado la infraestructura” informática de la oficina de “la calle 93”.

4. Como Revert quiere enlodar también a Zuluaga (¿es el precio que debe pagar para que lo dejen salir del país?) agregó que Andrés le dijo a Zuluaga que había información de inteligencia y que éste “asintió la cabeza (sic)” y “aceptó la información”, afirmación que hasta ahora no reposa sobre nada y ha sido rechazada por el interesado.

5. Revert se contradijo varias veces en la desordenada entrevista. Cuando le preguntaron si Luis Alfonso Hoyos, David Zuluaga y Oscar Iván Zuluaga recibieron “la totalidad de la información” que esa oficina estaba sacando, su respuesta fue: “En su totalidad, no”. ¿Qué entregaron entonces? Respondió: “Información de inteligencia que Andrés clasificaba”.   Si esa información solo pasó por las manos de Sepúlveda ¿cómo hace Revert para saber que era información de inteligencia? Al tratar de desligarse de las actividades de esa oficina, Revert termina por anular sus propias acusaciones.

  1. Revert no tiene prueba de que Andrés Sepúlveda tuviera contrato o trabajara con la Policía o con el Ejército de Colombia. Tampoco pudo confirmar que esa oficina haya interceptado mensajes del presidente Santos.
  2. Revert afirmó a la W Radio que vio documentos secretos “con membretes” en los computadores de su oficina, y que esos membretes “los tiene la Fiscalía”. Los periodistas cuestionan el hecho de que los documentos de inteligencia tengan membretes.

8. Revert se mostró igualmente confuso, esquivo y huidizo cuando lo interrogaron sobre el tema de los supuestos “altos oficiales de la Policía y del Ejército” que “llegaban a esa oficina”.  Dijo que había entregado varios videos  a la Fiscalía donde se ve a esos oficiales. Empero, Revert no sabe realmente si esas personas eran oficiales: no conoce sus nombres ni sus rangos, ni sus alias, ni sabe cuánto le pagaban a la oficina. El mercenario se parapeta detrás de dos frases: “La Fiscalía tiene todo” y “Eso es reserva del sumario”.   Los periodistas no quedaron satisfechos con sus respuestas. Cuando insistieron, Revert volvió a hablar de otra cosa, a evadir la pregunta.

  1. ¿Por qué fue invitado a esa entrevista el señor Ramiro Bejarano? ¿Es el abogado secreto de Revert? Cuando los periodistas estaban dando en el clavo, Bejarano desviaba hábilmente la conversación hacia otro tema y ayudaba así al entrevistado. Curiosa actuación.

10. Quedó también claro que la Fiscalía montó esa operación de infiltración de la campaña de Oscar Iván Zuluaga sin orden de un juez. ¿Cómo se llama ese delito?

¿Revert tiene nexos con grupos en Colombia?

1. Revert dice que llegó a Colombia el 12 de febrero de 2014 y que muy rápidamente fue contratado para trabajar con la campaña de Oscar Iván Zuluaga.  ¿Por qué Revert  llegó, precisamente, una semana después de que estallara el asunto de la Operación Andrómeda?  ¿Cuándo Revert llegó a Bogotá venía ya orientado por la Fiscalía?  ¿Qué contactos, secretos o no, con otras fuerzas políticas tiene Revert en Colombia? Nadie le preguntó eso. No le preguntaron tampoco si sus vínculos con la Fiscalía existen desde antes del 12 de febrero de 2014.

2. Revert repite que él instaló “la infraestructura” de la oficina de Andrés. ¿Qué quiere decir  eso? ¿Que fue él quien instaló los programas informáticos piratas mediante los cuales se iban a hacer las intercepciones ilegales de ciertas cuentas?  Es evidente que él estaba muy ligado a esa operación. ¿Si no jugó un papel dirigente por qué aceptó colaborar con la Fiscalía?

3. Revert empleó varias veces la expresión “dentro de la estructura que yo controlaba”. ¿La información ilegal, o supuestamente ilegal, las intercepciones de los mensajes y cuentas de los agentes de las Farc en La Habana, llegaban a su computador mediante esos programas instalados? Nadie le preguntó eso. ¿La investigación a ese respecto ha comenzado?

El 4 de febrero de 2014 ya había estallado el escándalo mediante el cual Semana trató de lograr la destitución del minDefensa con la “revelación” acerca de la Operación Andrómeda, la cual resultó ser legal, como lo admitió en mismo presidente Santos el 5 de febrero de 2014. Empero, los amigos de las Farc dijeron que esa operación había  “chuzado” a los negociadores de paz, y a ciertos líderes de extrema izquierda, como Piedad Córdoba e Iván Cepeda. Éste habló incluso de un “episodio de espionaje”  y pidió  la renuncia del ministro de defensa, Juan Carlos Pinzón.

Ese fue el contexto en el que Rafael Revert apareció en Colombia. Semanas atrás, las Farc le habían pedido ayuda al G2 cubano, porque creían que alguien los estaba “chuzando”. ¿Qué nexos tiene Revert con el G2 cubano?  ¿Fue ese organismo tenebroso de la dictadura castrista el que lo hizo desembarcar en Bogotá y lo enfiló hacia la oficina de Sepúlveda? ¿Qué sabe al respecto el Fiscal General?

¿Quién es realmente “el español”? 

El pirata o mercenario informático que aparece bajo el nombre de Rafael Revert podría estar ocultando su verdadera identidad.

Tener un acento español o tener un pasaporte español  (que la prensa no ha visto), no quiere decir que ese individuo sea realmente  español.  Un hispano-parlante no cometería los errores de lenguaje y dicción que él cometió durante el intercambio con  Julio Sánchez Cristo y su equipo de la W Radio, desde “algún lugar de Colombia”, el 6  de junio pasado.

El señor Revert utilizó allí varias expresiones que generan dudas. Dijo “asintió la cabeza”, cuando un español habría dicho “asintió con la cabeza”.  Revert utilizó la expresión “alardecía”, que es una forma errónea de conjugar el verbo “alardear”, en lugar de alardeaba. Revert utilizó la frase “Hablar en propiedades”, en lugar de hablar propiamente.

Ese personaje puede ser un francés o un belga, o alguien de otra nacionalidad, que trata de ocultarse detrás del acento español.  Es una lástima que la prensa no haya investigado un poco más acerca del origen verdadero de ese curioso “español”.

Si el Fiscal Eduardo Montealegre Lynett deja salir del país a Rafael Revert (Julio Sánchez Cristo dijo que una fuente de la Fiscalía le había “confirmado” eso),  incurrirá en un grave abuso de autoridad. ¿Tal acto no es una obstrucción a la justicia? Si Revert –cuya identidad y trayectoria profesional están aún por ser investigadas, aunque ha jugado un papel central en un montaje que buscaba sacar de la carrera presidencial a Oscar Iván Zuluaga–, logra escapar a la justicia, quiere decir que la Fiscalía dejó partir un testigo principal de una investigación en curso. Si ese hombre “protegido” se va del país la Fiscalía habrá echado abajo, una vez más, el debido proceso en Colombia. En todo caso una cosa es cierta: las dudas aumentan respecto de la legitimidad de la satanización,  detención y aislamiento del joven Andrés Sepúlveda.

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