Diálogo de todo y de nada – Luis DE LION

IMG_2425 Luis DE LION

La cohabitación con el régimen chavista se hizo norma a través del acuerdo al que llegaron oposición y gobierno el 29 de mayo del 2003. Dicha coexistencia tenía un objetivo estrictamente electoral. Luego vino el statu quo, así se desembocó en éste 2014.

Maduro ejerce el poder, sin jamás haber tenido el crédito político necesario. Los manifestantes desde la calle, se lo han venido recordando con firmeza.

Es por ello, que se esperó con cierta impaciencia, la primera reunión entre el gobierno y la MUD. Maduro tenía dos opciones. Reconocer el fracaso de su primer año de gobierno o una posición menos audaz, que consiste en perennizar, sus fantasmas políticos y con ello seguir adelante, a paso firme, con éste desastre.

Los demócratas venezolanos en una amplia mayoría quieren otro gobierno y otra política. En ese sentido, no debemos llamarnos a engaño, el cambio en la manera de decirle basta a la cohabitación y al statu quo, no ha sido producto de un milagro. Los ciudadanos anhelan prosperidad, desarrollo y bienestar, de manera pacífica y democrática.

Pero desde el mismo día 12 de febrero, el régimen pretendió a través de certeros disparos a la cabeza de manifestantes desarmados, ponerle fin a los anhelos ciudadanos.

Las condiciones mínimas para el diálogo, los planteamientos elementales, las disposiciones primarias, la dictadura no las escuchó. Fue un muy mal signo, que en la reunión de anoche en Miraflores, no participaran Leopoldo López, María Corina Machado y los estudiantes, eso fragilizó de entrada, cualquier potencial acuerdo.

Ya era bastante deficitario el crédito político del régimen de Maduro, para que en la primera sesión del diálogo, se invitara y hasta se les diera la palabra a personajes como José Pinto y Didalco Bolívar. Fue un gesto de burla y desafío, no solo al encuentro con el liderazgo opositor, sino a la República, a los ciudadanos. Fue excesivo. De un gran cinismo, todo un abuso de poder.

Para deshacerse de los infrecuentables, Maduro los hace partícipes, les otorga un espacio, haciendo valer el principio de incompetencia republicana. Es un ejemplo de la importancia que el régimen le otorga al diálogo. Cualquier espejismo de buenas intenciones, fue directo a la basura.

¿Qué puede hacer la MUD? Apartarse, romper el compromiso de diálogo e inmediatamente la crisis se multiplica. Decide quedarse, igual la crisis seguirá allí. De nuevo atrapados sin salida.

Por ello desde antes de sentarse en la mesa de diálogo, la razón exigía que ésta farsa no debía continuar, si de verdad queremos un cambio político, con apoyo popular y conforme a las leyes.

Del lado opositor se esperaba, lo propio de ocasiones por el estilo. Un discurso de política general, que comenzara por exigir el fin de la injerencia cubana. No se trataba de un simple asunto de estilo. Es lo propio de una declaración de circunstancia, seguido del catálogo de proposiciones y exigencias concretas.

Lamentablemente, ninguno de los representantes de la MUD lo hizo. Solo hubo una tangencial y brevísima referencia a la injerencia cubana. No hubo evocación de las razones y las personas que provocaron dicho encuentro. Solo hubo un precipitado y muy conciso recital de buenas intenciones, cuando tocaba ser abierto y realista. Se habló de lo que todos sabemos, y se corrió el riesgo, de manera culposa, de otorgarle continuidad al desastre.

No era el momento para que las casualidades de la política, colocaran a dos corrientes, a las que en principio todo las separa, en un momento tan difícil de la historia, a tejer unos lazos contra natura. ¿Cual se someterá al otro? ¿Cuáles son los límites de la paciencia de los demócratas? Todo indica que serán los hechos, los que van a decidir.

Los venezolanos, ha venido dando suficientes señales a favor de la imperiosa necesidad de que se produzca un renacimiento institucional. Dicho renacer, ha venido siendo postergado, no solo por un régimen que persigue la aniquilación de las instituciones democráticas, sino también por una dirigencia de oposición ineficaz; un liderazgo que -entre otros ejemplos- desestimó semanas atrás las manifestaciones y demás actos de calle.

Los hoy presos y perseguidos políticos, que encabezaron el movimiento de protestas de éste año 2014, no fueron egoístas, ni se escudaron en cobardes pretextos de subsistencia política. Lucen dispuestos, a no seguir acompañando a Maduro en su farsa pseudo democrática.

¿De qué manera? Hacer realidad en política éste nuevo escenario, en medio de un orden aún confuso. Lo primero será, hacer que el régimen cese en su escalada de hostilidad, hacia los vecinos y hacia los estudiantes. Se trata de un martirio, de innegable inspiración y estilo cubano.

La resistencia, que a lo largo y ancho del país se ha expresado en estos dos meses de confrontación, ¿dispone de los medios – interrogante tan esencial como terrible – para mantener su lucha?

Si bien el régimen, tuvo que sentarse con la oposición, porque no pudo con el elevado costo político de la crisis, tampoco fue llevado a esa situación, para que todo quede en discursos y buenas intenciones.

luisdelion@gmail.com

@LDeLion

*  Artículo publicado originalmente en el diario El Universal: http://www.eluniversal.com/opinion/140411/dialogo-de-todo-y-de-nada

Consulte el archivo de artículos del autor

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s