Maduro y el desprecio – Luis DE LION

IMG_2425 Luis DE LION

Debemos reconocerle a Maduro, al menos una cualidad. El no hace nada para agradarnos. Su indiferencia respecto a los sentimientos que él inspira es sorprendente. Podríamos decir que esa característica, en un Jefe de Estado, es signo de integridad, de pureza. Claro está, cuando dichas virtudes son puestas al servicio de la rectitud, de la coherencia, de la perseverancia en la conducción de un proyecto. Pero todos sabemos que no es el caso de Maduro, quien carece de perseverancia, salvo en su admiración por Fidel Castro.

La sinceridad una gran ausente y un observador poco objetivo pensaría que es un gesto de ingenuidad. Pero Maduro no duda un solo instante de sí mismo, lo que podría ser percibido como gesto de autoridad, es la reacción propia de un animal político de sangre fría. No hay sentimientos, mucho menos emoción. Ningún esfuerzo histriónico, para al menos fingir. Puede que se deba al hecho que no tiene sentimiento alguno por el cargo, ni por el país, ni mucho menos por la nación. Nada parece afectarle, ni su propio descrédito político, ni la himalayesca crisis que atraviesa el país en todos sus ámbitos.

Maduro no transmite autoridad, no porque la desconozca, sino porque no la entiende, jamás la ha conocido, mucho menos practicarla en un contexto republicano y democrático. Sus edictos conllevan más desprecio que solemnidad. La confianza en él mismo es directamente proporcional a la desconfianza que provoca su manera de gobernar. Hasta ahora esa ha sido su fuerza, de cierta manera. Pero todo tiene sus límites.

Devaluaciones en ráfaga, penurias y guerra política. Es la tarjeta de presentación internacional de Venezuela. ¿Cómo una potencia petrolera padece penurias propias de los países menos avanzados del planeta? Se preguntaban ésta semana en Davos. Hacer previsiones económicas en Venezuela es más un asunto de, ruleta de la suerte, que de extrapolaciones matemáticas. Lo que lleva a concluir que, Venezuela tendría muy pocas opciones de sacar provecho del resurgir actual de la economía mundial.

A pesar de las apariencias, Maduro, a los ojos de muchos ha sido percibido como un hombre de desafío y de diálogo. En razón de, sus encuentros con el presidente de las Empresas Polar, con los propietarios de los canales de TV, con alcaldes y gobernadores de oposición. Presentando proyectos de alianza, improvisados, aproximativos, aleatorios, que a simple vista parecen chapuza de vice ministros, pero en realidad, quién puede creer o adherir a esos encuentros con el régimen. La política gubernamental es el espejo del desorden de Estado implantando a lo largo de estos últimos quince años.

Presentar como prioritarios; la seguridad ciudadana, el control de la inflación, el empleo, la crisis monetaria, no lucen legítimamente primordiales para un régimen que se obstina por todo lo contrario.

Mientras más tiempo dure ésta campaña de destrucción oficial, más difícil será, la tarea de los encargados de hurgar en el inconsciente social de Venezuela, para obtener la inspiración de lo que sería la estrategia política de la dirigencia opositora.

luisdelion@gmail.com

@LDeLion

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