Statu quo – Luis DE LION

IMG_2425 Luis DE LION

Nicolás Maduro sigue siendo el hombre de las victorias estrechas, pero el del poder más amplio.

El panorama se oscurece aún más, ante ésta suerte de, statu quo derivado de los resultados electorales. ¿La oposición está dando círculos concéntricos? En noviembre 2008, en las regionales, la oposición fue clara mayoría en los principales centros urbanos. Para la época, las principales ciudades del país dieron la espalda a Hugo Chávez, y se hablaba de nueva geometría del poder en razón de los éxitos de la oposición en las grandes ciudades. ¿Qué pasó? ¿Va y vuelve? ¿Para cuándo una consolidación?

Ni avalancha, ni remate. Ni plebiscito, ni abstencionismo. Statu quo.

Una situación políticamente surrealista, en la que el régimen se comporta cual surfista suicida montado en la ola de un tsunami, y el liderazgo opositor que evoca un “país dividido”.

A decir de las cifras presentadas por el CNE, sobre el papel nos parecemos mucho a las grandes democracias occidentales, las cuales funcionan en perfecto equilibrio institucional, promediando una suerte de fifty-fifty entre izquierda y derecha o entre demócratas y conservadores.

Pero se trata de un balance inexistente en la Venezuela actual, en consecuencia la tesis del país dividido en dos mitades es irreal. Hay un país confrontado, como producto de una política de Estado. La otra mitad, la de los demócratas, no cuenta con ninguna institución que la ampare, no tiene espacio alguno, ninguna instancia, ninguna fuerza política real.

No hay tal división. Hay abuso, sometimiento, descaro y persecución.

La noche del domingo, Capriles, emitió un discurso de homeopatía política. No supo o no quiso, darle al momentum la necesaria carga política. Su discurso debió ser desafiante, exigente, buscando imponerse políticamente. Capriles debió exigir se desactivara el artefacto del Plan de la Patria. Capriles sabe que los nuevos alcaldes disponen de muy pocas o de ninguna herramienta para sus respectivas gestiones. Capriles debió exigir, la libertad de todos los presos políticos. No lo hizo.

En lo que pareció el discurso de un político cansado y en retirada, le siguieron comentarios de opinión en los que se ponía al ventajismo oficial como razón principal de ésta nueva derrota opositora. Instalándose así una suerte de conformismo en la opinión pública. Insurgió tarde esa misma noche, la expresión “joyas de la corona” respecto a la derrota oficialista en Barinas, olvidando que en las presidenciales del 14A Maduro ya había perdido en Barinas. En política, el conformismo es una enfermedad huérfana.

Tampoco se debió celebrar el haber vencido a los bates quebrados de Pirela, Villegas, Valenilla y Azuaje, entre otros. Más decoro y autoestima merecen los demócratas. El 23 de noviembre 2008, Diosdado Cabello, Aristóbulo Istúriz, Jessi Chacón y Mario Silva, también fueron derrotados.

Dicho esto, se impone en la MUD, o como se llame la figura que va a reemplazarla, la presencia de lobbystas en todos los ámbitos del país. Ya basta de periodistas “caprilistas”. La vocería de la MUD no puede seguir en manos de histéricos y de mediáticos. Debe subirse el nivel de la retórica política.

La MUD necesita acercarse a los contrapoderes. No estigmatizarlos, ni dejar el trabajo en manos de contratistas. La MUD debió hace rato irse hacia el centro. Maduro lo hizo y no le fue tan mal.

En fin, la MUD, debe dejar de lado sus complejos. A menos que, la denominación MUD, también se quede en el statu quo.

luisdelion@gmail.com

@LDeLion

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