La burla del cadivismo – Fernando Egaña

 Fernando Luis Egaña

El que Maduro critique al “cadivismo” es igual a que criticara al “chavismo” o al “rojo-rojismo”. Una auténtica contradicción. Esas tres cosas tienen un origen muy similar y están inexorablemente asociadas al régimen de su predecesor, a quien Maduro por cierto, trata de imitar hasta el punto de la propia desfiguración.

Cadivi fue una creación del segundo gobierno de Chávez, en el 2003, y desde entonces se convirtió en una de las principales matrices de la corrupción, ergo el “cadivismo”. Venir ahora, una década larga después, a rasgarse las vestiduras en contra del cadivismo, sería como si de pronto Maduro arremetiera en contra del chavismo o el bolivarismo (la caricatura presente del antiguo bolivarianismo). La lógica sería la misma, porque se trata de realidades originadas y cultivadas en la misma fuente.

Y además muy conectadas entre sí, porque un latrocinio de las dimensiones del cadivismo –tan solo una estafa confesada de 20 mil millones de dólares en 2012– sólo es posible en “revolución”, vale decir, en la satrapía hegemónica que impera en Venezuela. Y viceversa, el continuismo de esa satrapía en el poder se puede comprender, entre otras razones, por las fondeadas taquillas del cadivismo.

Cuando Maduro despotrica del “cadivismo” se refiere a los negociantes de divisas subsidiadas, a las sucedáneas empresas de maletín, a los importadores de contenedores vacíos, al laberinto de la corrupción dolarizada. Y bueno, si eso no es un retrato hablado de la nomenklatura roja, se parece muchísimo… Es más, no faltan quienes sostienen que la cacareada “lucha” contra el cadivismo tiene nombre y apellido. Y no es una descabellada suposición.

¿O acaso la boliburguesía o la boliplutocracia o el bolicadivismo no tienen nada que ver con la jerarquía bolivarista? Si alguien debe saber que son una misma cosa es el señor Maduro, quien hace 15 años llegó a las altas esferas del poder público, y quien durante el reino de Cadivi ha ocupado los principales cargos del Estado. ¿O van a pretender que ni el predecesor ni el sucesor estaban al tanto de los intríngulis de Cadivi?

El cadivismo es la expresión más característica del llamado “socialismo de siglo XXI”. Y eso lo sabe hasta Heinz Dieterich. Si es que todavía resuenan las loas de Chávez, Maduro y otros a los jefes de Cadivi, sobre todo en los momentos de despedida. Y más de uno salió condecorado e incluso ascendido de rango militar. Porque un ámbito donde se ha experimentado la proclamada alianza cívico-castrense es el de Cadivi. Y eso se sabe de sobra.

Entonces lo de “verle el hueso al cadivismo” es una cómica más, una burla más a este pueblo tan despreciado y manipulado desde el poder establecido. Y encima, algunos de los “sabuesos” que se encargan para ello, llevan años entremezclados en el magma de Cadivi. Al menos en materia de supervisión fallida o negligencia manifiesta. Y mientras el cadivismo se burla, también se cobra…

flegana@gmail.com

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