La Venezuela desalmada – Antonio Sánchez García

  Antonio Sánchez García

Si necesitaba el testimonio documental que viniera a confirmar mis recuerdos de la Venezuela a la que llegue el lunes 27 de junio de 1977, un país rebosante de vitalidad, de entusiasmo, de desenfado, de generosidad, de alegría y confianza en sí mismo, y por lo mismo absolutamente cautivador, la fortuna me ha permitido el privilegio de encontrarlo en dos libros de memorias imprescindibles, cuya lectura recomiendo con el mayor entusiasmo a quienes, sin  haber nacido o siendo niños por entonces, penetran ahora en el intrincado universo de la política en una Venezuela que perdió todos esos extraordinarios atributos hasta convertírsenos en este despojo carente de escrúpulos, sórdido, prostituido, torcido y saqueador en que la ha convertido el asalto de la barbarie uniformada y la dictadura militar de la satrapía que la administra desde La Habana.

 

Me refiero a los libros de memorias de dos destacados ex militantes de Acción Democrática, Héctor Alonso López – “El rostro humano de la política”[1] – y Pedro Mogna – “Vivido y contado”[2]. Merecen cada uno de ellos una detenida reseña, que me comprometo a escribir a futuro, por muchas razones: en primer lugar, por el inmenso acopio de material documental de primera mano de dos testigos de excepción de uno de los períodos más ricos y fructíferos de nuestra historia moderna. Con un aporte de excepción: la vivencia personal, íntima, en primera persona de dos jóvenes de provincia que viven el furibundo despertar de la democracia venezolana desde las banderías de Acción Democrática allegados a Caracas como esos personajes novelescos de lo que la tradición literaria europea llama “la educación sentimental”: vida y milagros del despertar a la adultez en medio del fragor de la política, del afán por incorporarse al fluir vital de sus pueblos, de entregarse con generosidad y absoluto desprendimiento al esfuerzo colectivo por darle alma a un proyecto nacional que atravesara por todos los sacrificios, todas las penurias y todos los sufrimientos hasta encarnarse en una identidad de país. Yo la llamaría la aventura de una vida por fundirse con el río turbulento de una sociedad para alcanzar la adultez de Nación.

 

Fue la Nación, con mayúsculas, que descubrí la misma noche de mi llegada a Caracas para participar en un congreso latinoamericano de filosofía y que en un inaudito vuelo rasante de horas vertiginosas me llevara de un amanecer desorientado en un aeropuerto desconocido, a una universidad deslumbrante para culminar rodeando con los restantes participantes de todos los países de la región a quien entonces era el presidente de esa insólita República, Carlos Andrés Pérez. Muchos de nosotros veníamos del destierro, expulsados de nuestros centros de estudios, como en mi caso “por pervertir a la juventud con el ideario marxista”, perseguidos y amenazados de muerte por los tiranos uniformados que usurparan el Poder para venir a estrecharle la mano a un hombre joven, de una vitalidad exultante, figura ya de primer orden en el concierto internacional, con el que departíamos en total camaradería. ¿No era digno de un cuento de Gabriel García Márquez? Amanecer en una ejemplar democracia caribeña.

 

Desde luego: ninguno de nosotros sabía del odio y del rencor que anidaba en una parte esencial de la Intelligentzia venezolana que nos convocaba a ese Congreso Latinoamericano de Filosofía. Como que el convocante, Ernesto Mayz Vallenilla,  rector de la recién fundada Universidad Simón Bolívar, sería tiempo después uno de los notables que llevaría a ese mismo presidente al doloroso ritual del asesinato cesariano. Y dos de sus principales promotores – Pedro Duno y José Rafael Núñez Tenorio – serían los intelectuales orgánicos de la irrupción armada de la barbarie militarista. Nada filosófica por cierto, como que la comandaba un grupo de ignaros coroneles sin otra formación intelectual que la de troperos ambiciosos y desarrapados.

 

Lo recuerdo a propósito de los imprescindibles testimonios de Héctor Alonso López y Pedro Mogna, porque en ellos abunda la otra Venezuela: la del despertar de sus sectores humildes y populares, la del sacrificio desinteresado de una militancia de provincias, llena de idealismo, de entusiasmo, de fervor auténticamente revolucionario. Irrumpe en ellos el respeto, el cariño, la admiración por los grandes dirigentes de Acción Democrática. Algunos de ellos miembros de sus propias familias, sin saber que estaban haciendo historia. Y trasuntan, posiblemente sin pretenderlo, la inmensa alegría, la vitalidad, el amor colectivo de un país enrumbado posiblemente por primera vez en su decurso republicano  hacia el éxito de sus grandes propósitos históricos.

 

Leerlos sobre el telón de fondo de la destrucción de los partidos, de la carencia de grandes figuras de valía universal, como Rómulo Betancourt o Carlos Andrés Pérez, de la desaparición del abnegado espíritu de generaciones empeñadas en hacer de Venezuela el gran país que llegó a ser, de la desintegración de su civilidad y la odiosa hegemonía del militarismo corrupto, prepotente y descarado, a cuyas dictaduras le arrancaban entonces los futuros deslumbramientos de la Patria liberal y civilista, no puede sino conducir a la triste conclusión de que nuestro país ha perdido su singladura moral, su nervio vital, su consenso de grandezas para iniciar, desalmada, la travesía por un desierto de inmensas dificultades.

 

La lectura de El Rostro Humano de la Política y Vivido y Contado pueden ser dos inestimables contribuciones para recuperar la memoria de lo vivido, fortalecer nuestras esperanzas y fijar el futuro de la bitácora de nuestros derroteros. Nos dan luces de la grandeza que fuimos capaces de crear, la misma que hemos perdido y de la que hemos sido irresponsablemente inconscientes. Donde hubo fuego, dice el refranero, cenizas quedan. Las brasas de nuestra grandeza esperan, impacientes, por nosotros.

@sangarccs

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¿Es militarismo auspiciar una insurgencia de las FF.AA? – Alberto Franceschi

 Alberto Franceschi

En palabras con significados precisos  pueden construirse frases y tesis de diagnósticos  y/o  pronósticos muy distintos. Por ello y para evitar las trampas propias del lenguaje equivoco, es bueno aclarar  taxativamente que cuando se habla de una intervención militar, fatalmente necesaria, ello no equivale a querer establecer un régimen militarista.

La llamada Revolución de Octubre de 1945, impuso una democratización de las instituciones y del tejido social mediante una insurgencia militar presidida por un civil: Rómulo Betancourt.

La sublevación  militar-cívica de 1958, impuso un gobierno civilista presidido por un Militar: W. Larrazábal.

En 1999 un triunfo electoral democrático, en medio de un  régimen civil, abrió el curso al militarismo chavista.

El 11 de abril de 2002 una insurrección civil que obliga a una insurgencia militar,  coloca  a la cabeza del régimen de crisis, a un civil que pone  la torta de reabrir la tutela militar chavista del poder político.

Todo depende entonces del programa, de las tareas, que  deba asumir ese poder emergente. Puede ser un civil que abra un proceso militarista,  o un gobierno militar que abra un proceso civilista, y hemos visto mezclas, estafas y contradicciones en su conformación  y fines.

Como hemos dicho muchas veces, las instituciones como representación de un grupo humano lleno de contradicciones y de marcas de sus personalidades determinantes, abren un abanico de probabilidades que solo pueden ser determinadas por lo que desea  o permite  que se imponga la gran mayoría social  y en particular las elites.

Lo que  se desprende del análisis de posibilidades para nuestro futuro inmediato, es que un gobierno  presidido por militares o civiles, a partir de su establecimiento de facto  y sustentado en una hegemonía de procesos de excepción, característicos  de un régimen de fuerza,  no implica que deba ser militarista,  ni menos aún pretender hacer subir la cuota, ya sobradamente excesiva y abusiva,  de oficiantes uniformados en  la burocracia de Estado, no por ser militares en si, sino por  haber saturado el gobierno chavista-madurista con los más obsecuentes e incapaces  de  entre ellos.

Por si no lo sabían los dogmáticos del “civilismo” mal entendido, hay militares  de  distinta y opuesta  naturaleza  ética y de toda inclinación profesional,  como  en el mundo civil,  solo cambia  la catadura moral y las densidades,  por ser los militares apenas el 1% del conjunto social.

Y también es útil rescatar que en cuanto a vivir bajo férrea disciplina,  cuando medimos la proporción entre los de vida castrense y se les compara a los civiles,  es desproporcionadamente  desigual a favor en los militares.

Pero todas estas son valoraciones sucedáneas,  porque lo esencial sigue siendo que para detener el caos ya reinante en la sociedad venezolana y para sacar de raíz  la gangrena social  instalada desde el poder mismo del Estado,  empezando por las FFAA y policiales, se requiere de un régimen que haga prevalecer la  fuerza  por sobre los tráficos de influencia  de una administración de justicia absolutamente  prevaricada, manipulada por el poder político y las corruptelas de la boli-burguesía  y  de los plutócratas y burócratas  que la prostituyeron a capricho,  haciéndola absolutamente inútil como  factor de reequilibrios y correcciones.

Se trata es de desmontar un régimen de abusos masivos en materia de derechos y hay que empezar por impedirle a los  mandones  del régimen rojo ejercer las competencias atrabiliarias.

No se trata de  llenar las calles de militares,  se trata exactamente de lo contrario,  que vuelvan a los cuarteles  a recuperar plenamente  su institucionalidad, su funcionalidad  y apresto,   como fuerza de emergencia del orden interno y de disuasión estratégica  y de resguardo de las fronteras.

Pero no puede ocultarse que la primera tarea de un gobierno de facto,  con protagonismo militar, es lograr mediante el uso de  la fuerza proporcional necesaria,  la neutralización o  liquidación  de todo grupo alzado en armas o en plan de ejercer caprichosas violencias sociales,  con abierta complicidad  del gobierno en zonas específicas.

Dicho en claro: se tiene que acabar en el más breve periodo de tiempo  el reino de pandillas armadas lúmpenes, afines al partido de gobierno, usadas  como arma de intimidación política.

Nuestra propuesta es desmantelar el estatismo en la economía y restituir en el menor plazo que se pueda un Estado Democrático y  de Derecho. Hay que construir una nueva institucionalidad funcional que devuelva la soberanía del voto transparente a los ciudadanos.

La unidad básica del Municipio  y de los estados,  con la descentralización necesaria, deberán  permitir el usufructo  del  derecho básico de los ciudadanos  a  designar a sus gobernantes, pero simultáneamente debe  garantizarse, por primera vez ,de manera draconiana que  ejercer un cargo de elección popular,  para administrar  ciudades y estados no puede seguir siendo un ejercicio venal,  para hacer ricos a cuanto aventurero quiera probar suerte y refugiarse de su incompetencia para generar riquezas en el mundo privado volviéndose  al saqueo  del erario público para  hacerse de fortunas mal habidas y constituyendo mafias clientelares  que les garantizan eternizarse en el poder.

Para decirlo con la menor de las ambigüedades:  Las FFAA venezolanas  haciendo un balance descarnado de su nivel de co-responsabilidad  en este régimen de destrucción  nacional,  pueden llegar fácilmente a la conclusión   que este ha sido el gobierno más corrupto  y de idiota incompetencia de nuestra historia,  sobre todo si lo medimos en  los términos de oportunidades y recursos despilfarrados,  porque con todos esos recursos pudo haberse construido una nación desarrollada y  vemos más bien como resultado este degredo de país  al cabo de 15 años en el poder.

Propongo un nuevo régimen  de protagonismo militar inicial, para que las FFAA se reivindiquen ante la nación y corrijan severamente el desmadre causado bajo su copatrocinio.

Algunos contradictores podrán argumentarme: ¿ y si quieres que las FFAA  realicen esas tareas porque no la concibes mejor como propias de un gobierno de la MUD o incluso de este mismo régimen chavista, si se atreviera a  generar una gran apertura y su viraje necesario?

Está probado que ningún régimen en la historia se suicida  para convertirse en su opuesto. El chavismo para cambiar de naturaleza deberá obligársele por ilegalización  o por un  dilatado proceso de  convivencia en democracia, a vivir bajo parámetros civilizados y no ejerciendo un poder fraudulento donde impere con su  ideología  despótica de pacotilla.

En cuanto a  que puedan,  la MUD y su líder Capriles,  acometer esas tareas de reconstrucción nacional, déjenme  espantar  esa tonta ilusión sobre que puedan  impulsarlas  esta gente  cultora del clientelismo  y del parasitismo estatista,  como sus socios  del chavismo,   que están indisolublemente  atados a  esas prácticas, reminiscentes y multiplicadas desde la Cuarta República  y sus partidismos asfixiantes, que son precisamente las que deben  ser extirpadas de raíz en una nueva etapa donde se construya un Estado eficiente y realmente controlado por los ciudadanos,  mediante el pleno ejercicio de un Estado de Derecho.

Pero para  estructurar ese estado debe barrerse este régimen que felizmente ha juntado en su defensa y bajo su paraguas  constitucional,  a todo el parasitaje estatista de sus instituciones.

Es por estas razones que  ambos sectores atacan con el mayor ensañamiento mis artículos y propuestas. Pero sepamos  que ambos  le tienen  fobia a todo lo que amenace con acabar esta manguangua de los politiqueros al servicio de grupos económicos,  que siempre están al acecho, fieles  a  la consuetudinaria costumbre nacional  de amasar  fortunas a partir de privilegios obtenidos del poder político.

¿Es militarismo auspiciar una insurgencia de las FFAA?

Para responder con precisión esta hipótesis de desiderátum, debe primero saberse que  una cosa son los militares y otra la institución FFAA.

Venezuela hoy se ha convertido en un  narco- estado, forajido, un estado semicolonial  al servicio de la dictadura  totalitaria castrista.  Esta definición sin embargo, no nos convierte  a los venezolanos en narcotraficantes, delincuentes y súbditos de esa maldición de régimen piltrafa de la pobre Cuba.

No existe identidad entre el Estado y sus ciudadanos. De la misma manera no puede establecerse una correspondencia automática, entre la conducta de  los miembros de una institución y la naturaleza social- jurídico y política  de la institución misma.

Los “civiles” pueden contar por decenas las tortas que han puesto sus liderazgos a lo largo de estos 15 años de  estructuración y hegemonismo  que terminaron por atornillar el régimen de oprobio que  ahora padecemos  y  que ya felizmente  entró en su agonía dislocante, aunque queden pendientes los efectos  dramáticos.

Nuestro historial de luchas entregadas  no puede ser más frustrante: insurrecciones cívicas burladas por someterse a asonadas militares manoseadas por intereses bastardos, huelgas indefinidas con un calendario ingenuo y disparatado, alzamientos militares simbólicos en plazas públicas, ensayos de protestas violentas sofocados por bomberos políticos de la oposición alcahuete, referéndums ganados y entregados  por cobardía o impotencia de los líderes, elecciones presidenciales ganadas, pero con capitulación de sus hipotéticos beneficiarios, reiterada presencia  en todas las elecciones fraudulentas,  con la excepción de una  abstención hasta del 87 %,  que sin ser cobrada,  dejaron ejercer el poder ilegitimo  por no asumirlas como grandes victorias políticas contra  el régimen, caricaturas de plebiscitos autoimpuestos para salvaguardar  prestigios en bancarrota, referéndums de reformas del régimen derrotadas aplastantemente y sin embargo admitidas luego mediante estafas parlamentarias… TODO TODO … en  tributo al famoso civilismo pacifista, que terminó por ser sinónimo de entreguismo  al régimen y de  defensa de intereses  clientelares  de pacotilla, para beneficio de unos cuantos líderes  paseando  pomposamente  como depositarios de nuestro destino.

Se propone es un gobierno de orden para  superar este desorden, se propone un gobierno para extirpar el delito masivo que  reventó la vida social, se quiere un parao al desmadre  de la corrupción generalizada, se desea una reinstitucionalización democrática del país para  reabrir las puertas de sus libertades económicas,  que nos permitan recuperar la senda del desarrollo.

Es para eso que  creo sirve un gobierno  de las FFAA y de los mejores talentos del país, así haya que hacerlo con quienes tanto deben en su prestigio hipotecado, siempre y cuando se cumplan estos objetivos.

Los militares  tomados individualmente en sus miserias  no hacen responsable a la institución de las FFAA,  estas, como todo lo que nos da sentido de pertenencia de nación,  debe recuperar incluso el prestigio de sus miembros que deberán, incluso contra un gran sector de los suyos, ser los garantes de las libertades públicas y de la regeneración del país y esto es ahora un mandato de este momento trágico en que transitamos un Estado de Necesidad.

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Maduro en La Habana – Antonio Sánchez García

  Antonio Sánchez García

Si de algo puedo estar seguro es de que Nicolás Maduro, el buen hombre que siendo un cuasi bachiller vivió la extraña aventura de pasar de una butaca de metrobus al trono presidencial de Venezuela, así lo fuera de manera tangencial aunque apodíctica, no sabe de la existencia de una de las películas emblemáticas del género del horror. Me refiero al Gabinete del Dr. Caligari, filmada por Robert Wiene en la Alemania de 1920, en pleno despliegue del expresionismo, bajo las brumas del terror que se presentía en el ambiente luego de las feroces vivencias de las trincheras de Valmy y Verdun y los estremecimientos revolucionarios de Múnich y Berlín, que respondían a los 10 días que conmovieran al mundo desde San Petersburgo, al decir del estadounidense John Reed.  En el Gabinete del Dr. Caligari están prefigurados todos los horrores que ya Bram Stoker había novelado en su Drácula, siguiendo la estremecedora tradición literaria abierta por Mary Shelley con su Dr. Frankenstein. La literatura al servicio del cinematógrafo, que recién nacía.

Lo digo porque si alguien se parece al siniestro Dr. Caligari, con sus desencajadas órbitas expresionistas, sus largas y medio sucias uñas mefistofélicas, sus greñas desparramadas como de Grigori Rasputin, el confesor de la zarina y sus feroces mandíbulas férreamente entrelazadas, dignas del famoso Tyrannosaurus rex, el depredador carnívoro por excelencia y emblema del horror prehistórico, ese es Fidel Castro.  De modo que aún sabiéndolo en ese patético y lamentable estadio de la inexorable vejez que el vulgo, con sus estremecedores aciertos semánticos ha bautizado como la era de los cagalitrosos, no deja de ser amenazante la sola idea de aproximarse en puntillas, el corazón en bandolera, repicando al tam tam de King Kong a punto de despacharse a Anne Darrow, precisamente a ese gabinete misterioso del Dr. Caligari, que imagino en penumbras. ¿Qué sentirá el grandulón cucuteño, con nombre de zares y sabios cusanos, a menudo ninguneado por la matrona asargentada que lo viste y calza, puesto en tan épica singladura frente a todo un portento de la maldad universal – primo hermano de Stalin, hijo dilecto de Adolf Hitler y seguramente concuñado de Mao Tse Tung –  cuando lo conducen por los corredores del bunker en que quien fuera el hijo bastardo del gallego Angel Castro se oculta de  las miradas indiscretas y odios paridos de periodistas, analistas e historiadores a la caza de un minuto de atención del Odiseo caribeño?

Jamás hablé ni estuve cerca del Tyrannosaurus Rex que tanto admirara en mis años mozos. Asistí a una clase de cuatro o cinco horas de materialismo histórico para analfabetas dictada por el comandante a la intemperie de la Universidad Técnica del Estado bajo el abrasador sol del verano santiaguino, hace 43 años. En la que deslumbró a los incautos comparando las pirámides de Gizeh con la mina de cobre de Chuquicamata y a los mineros nortinos con los esclavos bíblicos que acarrearon los gigantescos bloques de piedra para montar esa monumental obra de ingeniería humana. Pero a ser franco, lo que vi fue un fabulador, un charlatán, un comediante, un megalómano de una egolatría aún mayor que el obelisco que las tropas francesas arrastraron desde Egipto hasta la Ciudad Luz para gloria y majestad de Napoleón Bonaparte. Lo que al quitarle la hojarasca enchapada en oro de la prepotencia caudillesca y militarista, tiránica y dictatorial de quien juraba ser el ombligo del universo tercermundista no era más que una suprema payasada.

¿Cómo lucirá esa megalomanía injuriada por el implacable paso del tiempo en quien no es más que un viejo cagalitroso, retirado del poder por inenarrables inconvenientes intestinales, carente del instrumento ensordecedor de su voz tronante, miope, arrugado, sometido al báculo, a la silla de ruedas, al sillón provisto de bacinilla y escupidera? Me lo imagino tal cual en uno de los murales de la Quinta El Sordo, a las afueras de Madrid:  un anciano tozudo, porfiado, caprichoso, mala gente, presumido, avaro y pordiosero, al que si por ventura se le cae la plancha dental debe dejar ver una aterradora imagen del Goya de las pinturas negras. Esos ancianos desdentados aferrados al tazón de la sopa de ajos tratando de retardar el desenlace.

De modo que el temor del pobre chofer introducido al laberinto del minotauro castrado por los años debe esfumarse luego del ritual de la foto, pásame el Granma carajito, haz que me consultas, déjame ese perfil, que es el bueno y hagamos como que estamos tratando asuntos de Estado. ¿Trajiste el cheque y los contratos? Pero eso ve y háblalo con Ramiro, que Raúl debe estar ocupado en sus vainas.

Es entonces, puesto ante sus iguales: unos esbirros capaces de descuartizar a sus abuelas, que Nico se siente cómodo. Allí ni Marx ni Trotsky: barriles de petróleo, triangulación y pásamelo todo antes de que se acabe. Entonces vendrá el tira y encoje, dame eso ahí, liquida a aquellos, no sueltes a Simonovis, dile a Cilia que no ladille. Y no olvides de llamar a los alcaldes, que son unos lambucios incapaces de tirarse un peo. Vas bien, Maduro. Vas bien.

Es el cuadro que me imagino. Como una canción de Serrat o Sabina. Maduro en La Habana.

@sangarccs

15 años con Fidel – Fernando Egaña

 Fernando Luis Egaña

Fidel Castro pronto cumplirá 15 años al mando de los asuntos venezolanos y en especial del Estado nacional. Los mismos que lleva la hegemonía bolivarista en el poder, porque ya nadie duda dentro o fuera de Venezuela que el gran mentor de esa hegemonía es el caudillo cubano. Lo fue con Chávez y lo es con Maduro. De hecho, la continuidad de la misma quien la representa mejor es él.

Irónico que finalmente los Castro Ruz se posesionaran del ansiado control de Venezuela a través de un entramado político-militar cuyos voceros no se cansan de perorar sobre la soberanía e independencia de la nación. Porque vamos a entendernos, no es que los hermanos Castro tengan un margen importante de influencia sobre el régimen imperante desde 1999. No. Es que son los factores decisivos, primero el mayor Fidel, pero también el segundo, Raúl, actual presidente delegado de la sufrida Cuba.

El predecesor no lo ocultaba. Al contrario. Lo proclamaba de manera reiterada. La única vez que no fue así, sino que más bien escenificó un distanciamiento fue cuando su primera candidatura presidencial en 1998. Y por obvias razones de conveniencia táctica. Pero ya de mandatario-electo anunció, desde Cuba, que su deseo era llevar a Venezuela hacia el “mar de la felicidad”.

Deseo que fue cumpliendo, de la mano de Fidel, en el sentido de ir erigiendo una hegemonía política, económica y comunicacional, con rasgos específicos de la realidad venezolana, sobre todo en lo paulatino del proceso, pero con la impronta del despotismo castrista como modelo de enjaulamiento del poder. Cada vez que el señor Chávez ponderaba la llamada “estrategia perfecta de Fidel”, lo que estaba reconociendo era quien dirigía a quien en nuestro país.

Y el sucesor tampoco oculta su dependencia de los Castro. El reciente y publicitado viaje a La Habana –porque quizá hayan otros que no se dan a conocer–, fue una suerte de rendición de cuentas sobre el cierre del 2013 y una preparación del 2014. Y Fidel que ya no se ocupa tanto del día a día del acontecer cubano, tiene tiempo suficiente para disponer su sapiencia y malicia en el temario venezolano.

Cosa mala porque si alguien en el mundo sabe de continuismo y dominación política es, precisamente, Fidel Castro. Al país se lo han chupado hasta los tuétanos, y no sólo hablo de Cuba sino de Venezuela. Si hasta se alega que el eventual aumento de la gasolina sería para apuntalar el subsidio energético a Cuba. Todo es posible en el reino de opacidad y aprovechamiento que los Castro Ruz, cual monarcas, han montado en nuestro país con la complicidad convicta y confesa de la hegemonía roja.

Y además el poder de Fidel Castro sobre la llamada “revolución” de acá es un tema de pura lógica. Si Chávez mandaba en Venezuela, y Fidel mandaba en Chávez, entonces Fidel mandaba en Venezuela. Y ese razonamiento sencillo es aplicable a Maduro, incluso con más rigor. Total que los Castro están a punto de cumplir 55 años enseñoreados sobre Cuba. Y ya llevan 15 sobre Venezuela. ¿Hasta cuando?

flegana@gmail.com

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¡Nicolás doma a alcaldes y cúpula MUD! – Agustín Blanco Muñoz

  Agustín Blanco Muñoz 

Se aplicó otro diseño-jugada  Venecuba.  A la   enfrentada dirección  de la MUD se le embiste para terminar de desinflarla.  Maduro (NM) manipuló con la convocatoria. Primero era una reunión con  todos los alcaldes,  después dijo que sólo a los alcaldes electos que lo reconocieran como Presidente de la República y al Plan de la Patria  como ley de obligatorio cumplimiento. Finalmente los convocó  por separado y para el 18/12 a los de oposición en Miraflores.

La oposición oficial-MUD  una vez que reconoce haber perdido el plebiscito y no tener base para seguir  llamando “ilegítimo” al Presidente Constitucional, busca alguna fórmula salvadora.

Y la sorpresa para muchos alcaldes  es que NM  convirtió  la reunión en una Asamblea para dar inicio a un  diálogo. Para  voceros del oficialismo, en particular José Vicente Rangel, esto era necesario para tratar de crear una verdadera oposición democrática.

¿Pero qué lleva a NM, que ya había alcanzado legitimidad y estabilidad, a convocar esta reunión que supuestamente no esperaba la oposición?  Intentaremos explicar la situación a nivel de hipótesis.

1.- El propósito fundamental del oficialismo y de la Alta Dirección de Venecuba es apartar  la “Trilogía del Mal” o “Derecha parasitaria”,  en particular a Capriles, del núcleo de dirección de la oposición oficial MUD. Al iniciarse el diálogo, sin la asistencia de Capriles,  se pudo pensar que los alcaldes MUD están por un lado y  quien fue su líder por otro. Y el propio Capriles  en declaraciones del 19/12/13 dice: “El tiempo dirá y las acciones si lo de ayer con los Alcaldes es el inicio del diálogo que clama el país o no.”… Y agrega que le gustaría saber  si el Gobierno “respetará o no lo planteado ayer por nuestros Alcaldes”

2.- Pero  esta convocatoria no se hace   al margen del enfrentamiento que existe  en  la MUD por los resultados electorales. El líder de Vanguardia Popular  se presenta como el máximo triunfador con 18 alcaldías y eso crea un  gran malestar. Capriles le acusa (El Universal, 15/12/13, p.1-2) de tener una agenda oculta y utilizar la unidad para sus ambiciones personales. AD en voz de Ramos Allup y el secretario general de Copei  también condenan esta práctica. Sin embargo, todos saben que la MUD es una confederación de  electoralistas en procura de “mayorías”. Para tratar de salvar la situación Capriles declara que todos los alcaldes electos son de la MUD y no de partidos.

3.- En este contexto NM  lanza una política para crear las condiciones necesarias para que cada alcalde tenga acercamiento con el gobierno,  que podría traer buenos resultados, razones para trabajar por su cuenta y sin una MUD   que en nada  beneficiaría  su gestión.  Así se lograría liquidar “la cúpula de la derecha parasitaria”.

4.- Los discursos de los alcaldes el 18/12/13  tuvieron dos orientaciones: quienes se refirieron a la cuestión doméstica y quienes tocaron el fondo político. A los primeros NM les respondió con la promesa general de dar la ayuda que se solicita. A los segundos los ignoró, a excepción del alcalde que refirió la supuesta xenofobia con los colombianos a quien  regañó.

5.- En general los oradores, al igual que la cúpula MUD,  expresaron su respeto a la constitución y al Estado de Derecho, que  dan por existentes y reales. Siguen afirmando que estamos frente a un gobierno democrático. Capriles no acepta que nuestra realidad es Venecuba. Y por eso mantiene que “el voto en Venezuela es un ejercicio de resistencia” (Op. cit). Y para que tenga éxito algún día  es indispensable la existencia de una democracia que permita la continuación del tráfico de y con la mercancía del voto. Mientras, NM viaja a reunirse con Fidel Castro y el alto mando de Venecuba y su G2 para evaluar los últimos operativos revolucionarios: electro-domésticos y el gran show del diálogo y cuadrar nuestro futuro comunalista.

6.- La “Asamblea” se realizó  en un contexto  manipulador. En el diálogo con los alcaldes  lo elemental es que un representante  plantease tanto las cuestiones políticas de fondo como la necesidad de una relación acorde entre gobierno central y alcaldías de la MUD. Pero esta posibilidad se eliminó al convertirse la sesión en una solicitud de recursos, entre una especie de mendigos y señores.

 

7- Entre líneas se podía leer: aquél que se porte bien y haga las cosas como nosotros queremos y se vaya  alejando de la tal MUD  recibirá hasta lo que no ha pedido, garantizará su éxito y hasta su reelección. Insistimos: el tal diálogo se planteó reconocer  cada uno de los alcaldes por separado. Y esto se quiso disfrazar con la comunicación del responsable de la MUD indicando al gobierno la composición de la Comisión de Alcaldes que servirá de enlace.

8.- Y  cuando se crea esta Comisión surge como Coordinador Antonio Ledezma, un político-imagen   de la llamada cuarta república. Y cualquiera se pregunta por el papel de excandidato presidencial, líder y coordinador de la campaña de alcaldes. Él no  acompañó a sus dirigidos. Todos los asistentes jugaron a ganador y sobre la llamada “cúpula” parecen recaer todos los maleficios.

9.- Y así, con la creación de una oposición más ceñida a sus intereses y más fácil de dominar,  Venecuba puede avanzar en una forma más vertiginosa en la senda de la destrucción. Sólo  ilusos pueden mantener  que el 8D la oposición oficial aumentó sus espacios  con un tal “corredor urbano” o con más votos que en las regionales anteriores. Lo  claro es que el régimen nos lleva irremisiblemente al comunalismo. Nicolás, te encomiendo las comunas,  pide el Difunto Ctte Eterno. Y por ello dice  el alto comando de Venecuba que comunas serán  para que aumente nuestro socialismo-comunismo-bolivarianismo.

10.- Y ante el qué hacer frente a este difícil y complejo cuadro, repetimos que es indispensable ir al protagonismo y organización de la sociedad civil o colectivo-pueblo en términos de Movimiento de Movimientos (MdM), grupos  organizados, con la misión de estudiar y actuar sobre la presente situación en forma pacífica pero haciendo valer cada vez con mayor empeño la  fuerza social.

11.- La fuerza social organizada y consciente es la base y fundamento para impulsar  la organización de una Tercera Posición, no cuadrados o alineados, dispuestos a enfrentar democráticamente  a quienes ejercen hasta el presente funciones de mando-poder. Una posición que tendrá su principal cometido en la convocatoria a una  Constituyente de Calle sin CNE, consciente  que aquí no existe una tal democracia, sino una supuesta revolución que debe ser derrotada  por medio de los mecanismos del constituyente originario.

12.-  De no ser así, se alimentarán los monstruos del pasado y seguirá vigente  el mismo círculo de miserias contenido en la gráfica de unos alcaldes cantando el exhimno nacional conducido por la voz del Ctte Supremo de la Destrucción. ¡Que historia amigos!

@ablancomunoz / abm333@gmail.com

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La verdad: aunque duela – Alberto Franceschi

 Alberto Franceschi

Como ha sido mi costumbre diré aquí verdades amargas, porque de nada nos sirve vivir anestesiados por matrices de opinión  fabricadas por el gobierno  que genera la abulia mediática, a la que le hace coro la oposición alcahuete, con su plan idiota de querer derrotar en su propio terreno, el tramado de trampas jurídicas y electorales de este régimen malandro.

Contra toda lógica,  también a lo largo de este año 2013,  la llamada oposición  resolvió  suicidarse  frente a un régimen  en plena descomposición terminal,  debido a la muerte de su caudillo  y cuando ya afloraba  una bestial crisis económica, social e institucional, heredada de su incompetencia y aventuras.

Nadie puede ya negar que esta crisis sigue profundizándose cada día, dada la parálisis en la acción de gobierno de sus legatarios inútiles, dogmáticos y piratas,  que solo multiplican  los problemas con los peores índices de deterioro absoluto,  en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana,  convertida ahora en un infierno,  porque cada día nos parecemos más a las  naciones más atrasadas e incivilizadas del planeta.

No es cierto por ejemplo que Maduro y que ganó las elecciones municipales, porque mandó a saquear Dakka y a confiscar los inventarios de cadenas y tiendas. Eso pudo darle algunas decenas  de miles votos de imbéciles y oportunistas  sin remedio, que  creyeron  ver en ello una respuesta seria al fenómeno especulativo creado por el propio gobierno  con su demencial control de cambios mega corrupto, que  terminó por devorarse todo el esquema de controles estatistas,  hasta  edificar una nueva burguesía delincuencial , que  convirtió este país en un mercado persa,  donde importando de todo se multiplican las fortunas mal habidas bajo la  depredación chavista del ingreso nacional,  mediante maniobras cambiarias y  asignación ventajista de divisas, de toda clase  coimas corruptas  del  funcionariado  civil y militar, que decide en el resguardo de las ADUANAS, en el SENIAT en las bandas y mafias de INDEPABIS y en la propia alta gerencia de PDVSA,  que retiene en el extranjero haberes petroleros y financieros del Estado, para manejarlos en caprichosos movimientos especulativos  contra el interés nacional, garantizando pingues negocios,  uno de ellos el de fastuosos gastos en una escudería de carros de Carrera de Fórmula 1,  que derivan inmorales beneficios  personales directos a la gerencia de PDVSA que atrinchera haberes en la banca de Mónaco.

La oposición  perdió dos millones de votos respecto a las elecciones de abril porque fuimos demasiados lo que rechazamos, absteniéndonos,  la  idiota gestión de Capriles a la cabeza de su MUD de gestores clientelares.

Sencillamente no nos tragarnos que habiendo ganado las elecciones del 14 de abril, este muñeco de torta  resolviera  condenar y prohibir desde 17 de abril las movilizaciones que pretendían imponer su triunfo  ante el fraude de Maduro.

La derrota de la tesis aventurera  e imbécil  del plebiscito propuesto, como reivindicación del liderazgo de Capriles  el 8 de diciembre, dejó absolutamente claro que terminaron sus días como candidato lava y listo y aunque no pueda decirse que la abstención se convertirá en práctica recurrente,  en el tiempo que le queda a esta piltrafa de régimen, ya es como suicida insistir en el liderazgo de este líder bobo.

Se discute ahora sobre la base de las peores hipótesis  y el clan MUD de Capriles anda de pésame porque el PSUV,  pueda reventarse internamente  y nos comunica como su peor temor y presagio, que un rompimiento del chavismo traería una  salida militar,  a la que este mozalbete considera  la peor hipótesis posible,  sin haber jamás entendido ni reparado que el caos que  nos reserva la putrefacción del madurismo y el chavismo  en el poder, es de lejos la peor pesadilla.

Un régimen militar o cívico militar que detenga esta marcha hacia el caos, es en nuestra opinión  el único remedio viable ante la falta absoluta de perspectivas.

Otra solución que implique una democratización del régimen chavista aunada con el apoyo de una gran coalición con esta oposición oportunista y logrera, imaginada por los dialogantes y reconciliadores, que  ahora serian asiduos de Miraflores, es sencillamente un sueño de borrachos.

Esta caída en barrena de la república debe ser detenida y la única fuerza social e institucional que puede  realizar esa tarea son las FFAA.  El país deberá entrar en una etapa de profundas revisiones y cambios de sus opciones estratégicas.

No podemos seguir siendo el sostén de la tiranía castrista que nos cuesta  el doble de nuestro sistema de salud y educación juntas. En  el sistema comunista en ruinas de Cuba y en otros chulos despilfarramos  cada año el doble de los que necesitamos para  duplicar, triplicar y modernizar  nuestra red vial.

Con lo que le regalamos a los chulos podemos volver a levantar nuestra  agricultura, o nuestra industria, nuestro sistema eléctrico,  nuestro turismo en ruinas, mejorar drásticamente los salarios de nuestros médicos y educadores, recuperar el sistema universitario  y muchas otras cosas.

Una vez  realizada esta suspensión de  la regaladera a los castristas, podemos y debemos aumentar el precio de la gasolina, para hacer rentable todas las facetas de nuestra industria petrolera, ahora en escombros.

La gente puede creer que esto es exagerado,  pero antes  tiene que saber que la sola Cuba castrista nos ha costado  en los últimos 14 años  más de cien mil millones de dólares.

La propuesta  sencilla que hago desde hace tiempo y que comienza a ser entendida y  también  deseada, es que un se imponga a partir de una insurgencia militar, un nuevo régimen, Un Nuevo Orden,  que tendrá un gran consenso civil detrás  suyo,  para  edificar una nueva elite gerencial y empresarial de productores y una nueva  dirección política y de funcionarios de Estado,  con vocación de servicio público y no esta manga de delincuentes, depredadores, y fanáticos de la vida clientelar partidista, que se cogen el grueso del ingreso nacional perpetuando su parasitismo social.

Este país no solo tiene un gran destino posible, sino que además puede lograrlo  a partir  de un episodio fundacional que  impulsen las FFAA.

Estamos  ante un ESTADO DE NECESIDAD  y para situaciones como esta, quedó  plasmada, desde la constitución de 1961 y recogida en la del 99, lo que debemos asumir  antes de  devolver el país a la normalidad de su desarrollo democrático.

El año 2014 quiéranlo o no las elites gubernamental y su oposición ovejuna, los dejara atrás r para construir otro régimen, con otra clase política y otros derroteros de país  de cambios en como  produce su riqueza y la devuelve en bienestar para sus ciudadanos libres.

Cada día que pase  con el madurismo en el poder, se nos enterrará en lo más profundo  de un estercolero. Salir del régimen madurista  es un problema de salud pública. El país está enfermo  y grave,  vamos a entrar en terapia intensiva, las FFAA deberán escoger entre ser parte de la gangrena  que  avanza,  o quienes  deban amputarla. La “dialogadera” y “reconciliadera”  no impedirá el final  de la marabunta y menos aún  el obligante y deseado renacimiento nacional.

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La socialdemocracia: ¿Franquicia o rescoldo? – Antonio Sánchez García

  Antonio Sánchez García

            Leopoldo López acaba de declarar urbi et orbi que es un socialdemócrata. Por cierto, una confesión nada novedosa. Recuerdo haberlo oído entrevistado por Vladimir Villegas – cuando hacía dúo con Kiko Bautista – contando desde España sus emociones al participar en un encuentro de socialdemócratas españoles y/o europeos. Creo, pero puede que me equivoque, en compañía de Henry Falcón y Eduardo Semtei. Y desde luego muy en relativa cercanía a Henrique Capriles quien, a pesar de su militancia en un movimiento de ascendencia socialcristiana y filo liberal, no ha dejado de coquetear con el mismo movimiento. Imagino que conscientes ambos de que en Venezuela, la izquierda – así sea la deslavada de una supuesta socialdemocracia –  es el único manual de navegación aceptable para una sociedad estatólatra, populista y clientelar hasta la médula de sus huesos. Digamos: lo que el común de los mortales nacidos después de Gómez tiene a bien considerar socialdemócrata.

De modo que en esta carta que le dirige ahora, meses después, a sus anónimos y eventuales congéneres no hace más que reafirmar su voluntad de encuadrarse bajo las banderolas de ese movimiento político, bajo los principios ideológicos de quienes ya a fines del siglo XIX tuvieron la feliz ocurrencia de cortar de raíz con el marxismo, renunciar a la vía violenta y dictatorial para imponer el socialismo e integrarse a la sociedad política dominante sin pretensiones escatológicas, mesiánicas y milenaristas – como los comunistas de la III Internacional fundada por los bolcheviques – para batallar por los derechos de esos amplios sectores marginados decididos a conseguir mejores condiciones de vida para trabajadores, artesanos y pequeños funcionarios.

No quisiera creer que esa “carta a los socialdemócratas”, que comprendo como una búsqueda y una oferta de entendimientos,  vaya a convertirse en un nuevo “mensaje sin destino”, otra voz en la botella del naufragio,  debido a las airadas reacciones que ha despertado en importantes personeros del partido que detenta formalmente la franquicia venezolana de lo que hoy por hoy constituye la llamada Internacional Socialista. Me refiero a Acción Democrática. Por cierto, una franquicia que no fue cara al padre fundador de dicho partido, Rómulo Betancourt, quien tenía tanto que ver con Carlos Marx o Federico Engels como con Otto Bauer o Eduard Bernstein, los padres de la socialdemocracia. Si alguna ideología está detrás de AD es el betancourismo, esa particular forma de enfrentar la problemática venezolana – desde los problemas agrarios a su analfabetismo, y desde el petróleo al desarrollo de una sociedad civilista y anti caudillesca – con una visión inmanente a nuestras tradiciones culturales y políticas pero por sobre todo radicalmente distanciada del bolchevismo que Rómulo conoce en su juventud y del que abjura nada más verle las entrañas al monstruo de la III Internacional desde el Partido Comunista de Costa Rica. Tan estricto y celoso era en la vertical venezolanidad de su proyecto de sociedad, que ni siquiera reconoció la influencia que el aprismo, de la mano de Raúl Haya de la Torre, o los demócratas, de la de su gran amigo Muñoz Marín, pudieran haber tenido en su desarrollo conceptual. Revísense los siete tomos de sus obras completas publicados hasta ahora y se verá cuánto le importó la socialdemocracia como ideología y práctica de acción o como movimiento de articulación política internacional en cuya vicepresidencia sesiona hoy el secretario general de lo que ha llegado a ser el partido del pueblo.

Lo cierto, para ir al grano, es que no comprendo el celo canino con que algunos adecos, como mi querido y respetado amigo Antonio Ecarri Bolívar, desde Carabobo o Justo Mendoza, desde Lara, le han enseñado los colmillos al nieto de ese gran demócrata venezolano que fue Eduardo Mendoza Goiticoa, amigo personal de Rómulo como Julio Pocaterra y otros eminentes venezolanos de alcurnia hoy escarnecidos por la estulticia plebeya de una dirigencia política miope y pretenciosa, castrada de toda grandeza. Y con algunos de los cuales pude disfrutar de memorables encuentros, junto a Pompeyo Márquez y Ramón Jota Velásquez, que Dios nos los cuide. Pues si de algo adolecen los herederos de la obra monumental y magnífica de Rómulo es de ímpetu juvenil, desenfado ideológico, apertura existencial, generosidad y desprendimientos a toda prueba y decisión de romper todos los esquemas de una tradición política estofada en el sahumerio del pasado, revenida de tanto burocratismo malsano, adormecida en la comodidad de sus administradores  Por decir lo menos.

Leo la carta de Leopoldo López, y me imagino un revuelo de juventudes, un imantado llamado al reencuentro de los más jóvenes como el mismo Leopoldo, como David Smolansky y sus compañeros de quinta con los socialistas democráticos mayores, los más grandes entre los grandes, como mi amigo y compañero Antonio Ledezma, en plena madurez intelectual y política, como Arnoldo Gabaldón, como Octavio Lepage, como  Héctor Alonso López, como Carlos Canache Mata, como Américo Martín, como tanto compañero que dejara el marxismo para abrazar el socialismo democrático, como lo hicieran Andrés Velásquez y Alfredo Ramos y tanto y tanto adeco, masista y causaerrista retirados a sus cuarteles de invierno, con un inmenso bagaje en experiencia y sabiduría política escondidos en el baúl de los recuerdos. Pienso en Pompeyo Márquez, a quien sólo un obtuso podría negarle el derecho a considerarse un tribuno de la socialdemocracia venezolana.

Digamos: pienso en una socialdemocracia rediviva, despierta, sacudida de rémoras y telarañas. Asumiendo el desafío de enfrentarse a la canalla de una izquierda pervertida por la corrupción, el militarismo, la concupiscencia. Un sentimiento que, como una brasa incandescente, duerme en el rescoldo de los mejores frutos de nuestra historia moderna. Me imagino que a ese rescoldo se dirige la misiva de Leopoldo López. La tomaré en cuenta.

@sangarccs