El circo se va a un largo receso – Alberto Franceschi

 Alberto Franceschi

Ese espectáculo  bochornoso  de  la Asamblea  Nacional,  con sus guarangos  bulleros del gobierno, que perdieron todo decoro, vociferando  como  posesos  inconscientes,  ya denotan la  ira de esbirros que, sin percatarse de ello,  pronuncian  discursos de despedida  atropellada,  como queriendo hacerles pagar su salida del escenario a sus apabulladas y acomplejadas víctimas,  que han sido sus comparsas de años en  este régimen,  y que viven también  las últimas escenas de su impotencia,  por estar disciplinados  a la herencia de la  bochornosa capitulación caprilista del 17 de abril, que solo puede  mantenerles  con el cogote agachado, aunque algo contestones,  cuando ya desperdiciaron TODAS sus grandes oportunidades de acción.

Se va el régimen insepulto,  corroído por el caos y el raspado de olla inmisericorde  y también  se  esfuma su oposición alcahuete.

Los que me acusan de estar en el campo del gobierno por cuestionar que debemos seguir con Capriles y sus desventuras,  porque y  que solo contamos con la MUD, todavía no han entendido que ellos  son  parte del régimen y junto a él caen irremediablemente.

Se van juntos porque de alguna manera son todos responsables  de este proceso de disolución nacional.

A los vociferantes  del régimen pareciera que su  inconsciente les dictara  gritarles a los acobardados  encamburados  legisladores de oposición —  que están en esa curul que le negaron a Simonovis, a la Jueza Afiumi  y a tantos maltratados  por el régimen– “celebra conmigo que esta vaina se acaba,  pero quienes  nos  sacarán pronto tampoco los quieren a ustedes,  por representar el sifrinaje  y las exclusiones del pasado,  porque ustedes solo quieren  venganzas y ponerle la mano al botín petrolero y del SENIAT y CADIVI,  pretendiendo imponer, como hegemónicos,  los intereses de la Venezuela Compañía Anónima.

“Agárrense de la brocha que me llevo la escalera”,  reza un viejo dicho pueblerino y nos ocurre  a cada rato  que a veces un refrán como ese  explica con su axioma  implícito y de pocas palabras,  lo que cuesta a los analistas  toda clase de contorsiones literarias. La clase política roja rojita  ha quedado en el aire y desahuciada como gobierno,  por incapaces y ladrones.

Lo que  estamos viendo en la Asamblea Nacional es el fin de una comedia bufa donde aflora el cinismo gubernamental con una fuerza descomunal,  porque sencillamente  eso es un estertor de muerte del régimen.

Ni esa Asamblea Nacional,  ni ninguna de las otras instituciones  pervertidas  del régimen merecen  seguir en vida  con sus actuales protagonistas: un NUEVO ORDEN se hizo de  inevitable urgencia para sustituirles…y el país entero aplaudirá,  menos  los asombrados vivianes de las minorías clientelares,  que han mantenido polarizado el país,  porque  sentirán que se quedaron “agarrados de la brocha”.

La intuición que les queda,  o quizá la información certera  que tienen,  quienes están cayendo,  les impele a querer  arrastrar hasta su tumba a todo el que puedan de la  esmirriada oposición, venida a menos desde que su líder decidió “reservarse para el 2018”,  sin percibir que no habrá otro chance para esos festivales de derroches  millonarios de  papelillos y serpentinas, de gigantografias y saturación de cuñas en la añorada  Globovision de Kiko y el Ciudadano, convertidos  en piaches  alineadores  de  las matrices de opinión de nuestra oposición sifrina.

Cuando  uno ve este espectáculo,  lo que le viene a la memoria  son aquellas trifulcas, a decir verdad un poco más serias, entre AD y COPEI,  cuando acabaron ellos mismos con la institucionalidad anterior.

Nos ha tocado estudiar, por azar de la vida,  muchos  escenarios de crisis terminales de regímenes que se creían incólumes semanas antes de caer, y quisiera transmitirles mi convicción  que estamos, aquí y ahora,  en medio de una  crisis irreversible hacia un cambio brusco de régimen.

Está naciendo de los estertores de la mal llamada Revolución Bolivariana UN NUEVO ORDEN político, económico, social y militar llamado a devolverles su país a los venezolanos.

UN NUEVO ORDEN no es un gobiernito al que puedan chantajear los politiqueros de ambos bandos para preservar sus grandes privilegios mal habidos, menos aún un  experimento efímero  para  solamente detener las hemorragias que llevaron a  estas convulsiones.

La muerte de Chávez marcó  IRREVERSIBLEMENTE  el fin de su experimento populista porque ya había despilfarrado  lo inimaginable de posibilidades de progreso y redención social,  que fueron quemadas  en la hoguera de ideologías  fracasadas.

Pero el país NO VOLVERA  a gobiernos de la Venezuela Compañía Anónima,   para   reinstalar exclusiones sociales, parasitismos de toda clase de traficantes,  quienes hablando de libertades se refieren  solo a las de ellos, para monopolizar ventajas,  y  no  a las que nos hagan a todos verdaderamente iguales ante la ley.

El NUEVO ORDEN  es remunerar  al  salario y no solo al capital, es imponer con  desregulaciones  y desestatizaciones, la más amplia libertad de emprender y comerciar,  pero en medio de una verdadera competencia para producir,  tanto como cuanto  lo que nos permita abatir la inflación, y si no podemos entonces  que se importe con los dólares de particulares  que están afuera y que los conviertan en Bolívares  invertidos y convertibles,  porque habría confianza ilimitada en las reglas claras que se impongan.

Solo así se puede derrotar la escasez  y hacer del bolívar una moneda absolutamente convertible y sólida. El NUEVO ORDEN  es ahorrar en bolívares porque será lo más remunerativo  como es el caso con sus monedas de los países de economías sanas.

El NUEVO ORDEN es provocar en semanas que  cese la bestial corrupción administrativa,  porque  el  largo brazo de la ley alcance a los corruptos hasta en sus cuentas  en el exterior, es generar una  percepción,  que se correspondería con una  visible y palpable realidad, de poner tras las rejas a quienes prevariquen con los dineros públicos.

El NUEVO ORDEN es mil cosas más,  pero ellas serán posibles  porque  nuestras FFAA  serán sacadas del desprestigio al que  las llevó un sector malandril, que por cierto viene de décadas  produciendo  ejemplares a la sombra de la impunidad y la colusión con civiles de igual o peor  ralea.

Hace rato se hizo incompatible que nuestras FFAA siguieran bajo el vergonzoso modelo de tutelaje castrista cubano.  Ha llegado la hora de saber  que quienes resistieron  a esa gangrena política,  era lógico que desarrollaran  una absoluta incompatibilidad con  este desorden lumpen en que las bandas  del PSUV sumieron el Estado venezolano.

Como  sabemos que esta situación de desmadre nacional  se hizo incontrolable y explosiva, más nos  vale tener aun la suerte que preventivamente  nuestras  FFAA  corten por lo sano y le provean al país  su sobrevivencia como nación civilizada  y  su reconstrucción.

Si esto está claro entonces tendrán que insurgir  y muy pronto contra quienes reventaron la moneda, generaron una bestial deuda que nos esclavizará por años pagarla, desarticularon las instituciones, las hicieron vulnerables, corruptas e inútiles en demasiadas competencias o  destruidas y anuladas por manipulaciones  clientelares  y partidistas, en resumen deberán apartar a quienes  han reventado al país y nos han puesto al borde  de la disolución nacional, pero tienen además  el deber  de impedir que esto caiga en manos  de improvisados y blandengues  sin carácter, con la excusa que representan la democracia,  porque aquí  hace años  que  tirios y troyanos  son parte de  este desastre.

De hecho ya respondimos  la  pregunta sobre quién puede revertir  todo esto y quienes pueden  devolverle al país la seguridad  para  sus familias y bienes,  siendo como son el  único  factor organizado de la sociedad  que puede  convertirse en  el  eje de la reconstrucción nacional. Pero las FFAA, deberá ser la primera que  de inmediato se depure de sus segmentos mafiosos.

Son ellos, quienes tienen esa capacidad de regeneración  y pueden acometer la edificación de un NUEVO ORDEN saben que todo comienza por allí, mejor aún, eso ya está en curso felizmente.

Es un proceso auto inducido por haber prevalecido con  principios inalienables, en sus instituciones a pesar de todo,  y ello nos permite imaginar que en el tiempo necesario ellos mismos propiciaran el pleno regreso a los cuarteles y a sus funciones de primer orden en la preservación y fortaleza del Estado.

Las sociedades no se mueren, los Estados no desaparecen sin razones definitivas  que pusieran de relieve su artificialidad,  las naciones, cuando son legitimadas por la historia como la nuestra,  tienen momentos en que por fin reaccionan en sus fibras más íntimas  de templanza,  para  evitar el desastre final al que las someten  sus elites  y logran CON UNA NUEVA ELITE reemprender  la  regeneración del  tejido nacional,  empezando por el  institucional, siguiendo con su economía y terminando con su funcionalidad  como  organismo social saneado que puede realizar sus mejores propósitos conscientes.

Estamos precisamente en medio de  esas circunstancias. Está muriendo un régimen híper corrupto e ineficiente,  pero no podemos devolvernos a  la tentación de recrear  viejas propuestas de partidismos y privilegios, eso no marcha. La MUD carece de  fortaleza y seriedad para liderar la nación, su dirección  blandengue y enfeudada a grupos económicos no es garantía  sino para sus financistas,  no para el conjunto de la nación apaleada.

Necesitamos un tiempo para  rehacer nuestro tejido  social e institucional,  basándonos en  logros importantes de reequilibrios económicos impostergables,  para  generar un verdadero régimen de democracia y libertades reales y formales.

Lo que hoy  tenemos como país es un relajo de corruptos y una nación de desordenados  y  transgresores  pre delincuenciales en sus relaciones económicas cotidianas. No caeré en la tentación de enumerar nuestros males, ya los conocemos y más bien es hora de  empezar en grande a corregirlos.

Solo un NUEVO ORDEN, un nuevo régimen, una nueva ética gobernante, una primacía de la ley, una verdadera dictadura de la ley, puede sacarnos de este marasmo.

El circo se va a un largo  receso.  Los maromeros se quedaron sin red y sin columpios, los payasos ya no hacían reír a nadie, una banda de asaltantes  cayapeo y desvalijó a los asistentes y  les quitó las carteras y los celulares a la gente y hasta las cotufas a los niños.

Se acaba la rochela,  hay que  evitar la disolución nacional, es urgente que impere el orden, UN NUEVO ORDEN. La Fiesta Terminó Prepárense Para La Resaca.

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