El 14A ¿otra historia?

  Agustín Blanco Muñoz 

La historia del 14-A ya está escrita.

La resultante es bien conocida: aquí lo democrático se identifica  con elecciones que por sí mismas son una trampa-fraude-engaño, dispuestas para lograr una base capaz de garantizar la hegemonía de señores, propietarios o inversionistas.

Se crea así la entidad de una supuesta mayoría que con su voluntad expresada en el voto se encarga de determinar el destino de los pueblos.

Pero desde su nacimiento esa  expresión popular viene envenenada por quienes imponen las condiciones para ejercer el sufragio. En la Francia de la revolución se  lleva a nivel doctrinario esa  voluntad  y se hace ley el discurso de la libertad, igualdad y fraternidad.

A este paquete de mentiras se adiciona  una tal soberanía que reside en el pueblo expresada en el voto. Con este mecanismo se garantiza que el colectivo se sienta gobierno. Son objeto así de la peor burla.

Y aquí lo vemos hoy. Dos partes unidas en términos de polarización para lograr el mismo fin: mantener la política de “los enchufados”, ejercida por los que están  y procurada por los aspirantes a la sucesión.

Y eso significa en nuestro caso disfrutar del Estado y su renta petrolera. Lo nuevo es el precio del crudo a $100 para financiar el correspondiente populismo que le dé sustento a la revolución democrática, que se extiende a la condición de un socialismo  con capital para ponerlo al servicio de nuevos inversionistas.

Y  así  esta revolución suma  los poderes públicos, CNE, 20 gobernaciones, PDVSA, BCV, Alba, Banca, alta industria-subasta,  Mercosur, Unasur, militares, medios, miedos, misiones, tarifados, culto, China, Rusia, Irán, Bielorrusia.

Estamos ante un nuevo modelo de revolución basado en el capital pero bautizado como socialismo del siglo XXI, es decir, nuevo y distinto del viejo, agotado y desaparecido. A nivel nacional e internacional existen ya los aprovechadores de la nueva y rentable doctrina que es uno de los mayores legados de Chávez, que los toma de su padre Fidel Castro y los deja a su hijo Maduro.

El  poder del engaño revolucionario cubano se montó sobre el manejo y control de este ex país, lo integró a Venecuba y hoy  a la hora del 14A ejerce su total hegemonía sobre lo que aquí ocurre. Sancho, mientras no se comprenda la burla democrática o socialista, no llegaremos a la otra historia!

@ablancomunoz / abm333@gmail.com

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