Venezuela y Comercio Internacional

Freddy Ríos Ríos

La Unión Europea, recientemente denuncio a la Argentina ante la Organización Mundial de Comercio por incumplir los Acuerdos suscritos en el marco del GATT de 1994. Dicha denuncia está fundamentada en que el gobierno argentino ha impuesto restricciones a la importación, medidas que provocan daño a las empresas y ocasionan desempleo, y que la administración del régimen de licencia es arbitrario y poco transparente .Algunas de estas medidas también las ha impuesto Argentina a los países que integran Mercosur, en violación a la normativa de dicho acuerdo.

A partir del GATT 94 marcador de la mundialización, se han fijado los espacios exteriores para la aplicación de la legislación supranacional y mundial para el desarrollo del comercio en marcos jurídicos distintos, concatenado con la legislación nacional que rige la materia.

La inserción de los países dentro del comercio internacional incide en las variaciones de las relaciones de intercambio, en la variación de los esquemas de consumo, en la reasignación de recursos como efectos estáticos. También incide el comercio en una mayor competencia, alcanzar una economía de escala y a mayor disponibilidad de factores productivos. Todo ello teniendo efectos económicos cuantificables por las ventajas y desventajas que crea.

El tazón espagueti es el escenario internacional donde debe actuar Venezuela, los “expertos nacionales” deben desempeñarse en los organismos especializados, en los organismos comerciales supranacionales como la OCDE y la OMC, en las asociaciones de libre comercio que tienen relación con los flujos e intercambio de capital bienes y servicio, los cuales tiene como objetivo el fomento de la producción, la expansión del comercio, la estabilidad monetaria financiera y el desarrollo económico sustentable, buscando la facilitación de los flujos e intercambios de capitales bienes y servicios. El señalamiento anterior no puede dejar de un lado la existencia del Sistema de las Naciones Unidas y sus organismos especializados, que tienen relación directa o indirecta con el comercio.

Como podremos observar, el comercio internacional es un tema de alta especialización, es un juego reglado por acuerdos internacionales que tienen una matriz común. A título de ejemplo, el marco legal original es el GATT del 94, en Suramérica ALADI +3, los subregionales MERCOSUR y CAN, además de los Acuerdos de Complementación Económica, los cuales tienen todos su propia reglamentación con su jerarquía kelseniana, permitiendo lograr los fines principales del principio de la nación más favorecida, el trato nacional, el desmantelamiento de las barreras comerciales y la liberación de gravámenes.

La destrucción del aparato productivo durante el gobierno del Presidente Chávez además de haber acabado con la seguridad alimentaria y quebrado más de 6000 industrias, nos ha llevado a ser un país inminentemente importador, más dependiente, menos competitivo y con el mayor índice de inflación en las Américas. A lo expresado hay que añadirle como colofón que somos un país sin política comercial, donde vulnerando todos los compromisos internacionales suscritos por el país se han impuesto barreras no arancelarias y para arancelarias que prácticamente prohíben las importaciones y exportaciones como consecuencia de la política cambiaria y los efectos de el control de cambio que en un todo se caracteriza por una discrecionalidad sin ninguna transparencia.

Al añadirle a lo anterior la ausencia de Políticas Publicas, de institucionalidad republicana, de las coordinaciones necesarias de los ministerios del ejecutivo nacional que tienen competencia en la materia de este escrito podemos afirmar que la victima principal es el consumidor por la secuela del desabastecimiento y la inflación.

friosrios@gmail.com
@doserre

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¿Conchupancia comunalista del Dr. Escarrá?

  Agustín Blanco Muñoz 

Mire Doctor Escarrá, este domingo 25/11/12, a casi dos meses del 7-0, cuando el cuadro político de este ex país es cada vez más difícil y complicado, lo vi por Televén haciendo una enjundiosa exposición para establecer que el Estado Comunal que impulsa el régimen, como base y fundamento para desplazar, vía constituyente originaria, las estructuras burguesas y darle paso a las revolucionarias y socialistas del siglo XXI, no viola la Constitución nacional.

Y eso me hizo volver sobre el papel  que cumplen las oposiciones frente a un régimen que se ha declarado socialista, y que no sólo  adoptó el modelo cubano sino que convino en la ‘fusión de las dos experiencias revolucionarias’ para producir una Venecuba que se funda formalmente  en 2005, pero que venía andando desde que Fidel Castro y su G2-G3 asumieron la condición de consejeros y guardianes de este ‘proceso’.

La primera declaración pública se produce el 03F-99 en el Aula Magna de la UCV cuando Castro señaló que la revolución naciente debía moverse con mucho cuidado y paciencia porque surgía en un momento nacional e internacionalmente tan difícil que su revolución no hubiera podido desarrollarse en un panorama similar.

Por ello, la ‘revolución bolivariana’, para mantenerse, debía cuidar sus relaciones con el imperialismo y no violentar las estructuras internas porque ello podría desatar la furia de los monstruos.

No es casual entonces el surgimiento de una  “revolución pacífica pero violenta”. De inicio, todo se trataría de lograr de manera legal. Por ello se trabajó tanto en la conformación de la superestructura jurídica,  a través de lo que se conoció como Constituyente de 1999, de la cual usted  fue  actor principal.

Usted es testigo de excepción de la planificación que se hizo desde un comienzo para elaborar un cuerpo de leyes que en su momento le dieran sustento a las acciones gubernamentales o “constituyente permanente” según algunos intérpretes, para desplazar las viejas estructuras y abrirle paso a las socialistas.

Y llama la atención que a lo largo del programa no se mencionara para nada la tan nombrada construcción del socialismo a partir del establecimiento del Estado Comunal.

El régimen ha declarado siempre que transferirá todo el poder al soberano quien regirá los destinos de la patria en forma directa y que para ello se organiza en Consejos Comunales y luego en Comunas que pasarán a ser la base del nuevo Estado. De ese modo, legal y progresivamente se va extinguiendo el Estado capitalista-burgués e iniciando la nueva organización y vida de la sociedad.

Se pretende así lograr una salida triunfal al hasta ahora fracasado modelo socialista. Sin embargo, la Ley de las Comunas no pone el acento en una nueva organización para lograr otra forma de producir y vivir.

Hasta ahora el régimen no ha dado muestras de querer conformar un nuevo modelo productivo. De modo que  es inevitable pensar que el llamado Estado Comunalista será el mismo Estado Petrolero.

Y esto ya se aprecia en las inversiones que se hace en Consejos Comunales y Comunas. No es de extrañar que se proceda como en el caso de las cooperativas o el financiamiento de “proyectos populares”, convertidos a la larga en ayudas a los necesitados, pero no en nuevas formas productivas.

Y si de antemano advertimos que la comuna no es la célula fundamental para una nueva economía y  sociedad, habría que concluir que lo planteado tiene que ver mas bien con la necesidad de … “conformar el autogobierno para el ejercicio directo de funciones en la formulación, ejecución y control de la gestión pública”.

Esta es la 2ª atribución que se confiere a las Comunas. Es el gobierno electo, de brazo y voz alzados, en la propia Asamblea en forma directa, pública, visible, con la unanimidad que nace del pensamiento único. Así se procederá en el Parlamento, la Federación o la Confederación Comunal. Reino de las mayorías con expresa exclusión de minorías que marquen alguna disidencia.

¿Puede usted negar  Dr Escarrá que las comunas son socialismo, como lo expresa el Art 5 de la Ley de Comunas? Su señalamiento de que los Consejos y Comuna sólo violarían la constitución  si toman las atribuciones de gobernaciones y alcaldías parece no tener en cuenta el Art. 64, que establece claramente la transferencias de funciones que puede hacer hacia ellas la república, los estados o los municipios.

Dr. Escarrá, no dudo de sus buenas intenciones pero llama la atención su intento de separar lo jurídico y lo político. Es cuestión bien sabida que los textos legales en nuestro medio son ajustables a intereses políticos y económicos.

De modo que veo una verdadera distancia entre el constituyente que se opuso al cambio de nombre la República, el que luego se lanza como candidato a la gobernación de Carabobo con la consigna ‘Esto no puede seguir así’ y quien ahora dice  que las Comunas están ajustadas a Derecho.

¿Cómo negar, Dr. Escarrá que la soberanía PSUV de las Comunas y su Parlamento acabará con la AN y que gobernaciones y alcaldías se quedarán sin funciones? ¿Estamos o no en vías de la implantación de una nueva reingeniería del poder?

¿Está usted en la tónica de AD y PJ de ir a la conchupancia comunalista a ‘dar el debate y la pelea’ ante la incapacidad de hacer una política propia?

¿Hasta cuándo los llamados actores de las oposiciones seguirán los lineamientos trazados por este régimen situado al margen de todo Estado de Derecho? ¡Qué historia amigos!

@ablancomunoz / abm333@gmail.com

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Obama y los “hispanounidenses”

   Fernando Luis Egaña

Uno de los factores que más influyó para que la victoria  de Barack Obama fuera menos estrecha de lo esperado, tanto en el voto popular como especialmente en los votos electorales, fue la votación de la llamada población latina o los “hispanounidenses”.

La participación fue mayor de la prevista y además se estima que el 71 por ciento de la misma fue para Obama. De los 127 millones de electores que sufragaron, cerca del 10% forma parte de la comunidad latina, por lo menos en términos censales.

De allí su importancia creciente como factor político, y no sólo en los estados que tienen una tradicional y numerosa población de origen “hispano”, como California, Florida, Texas o Nueva York, sino en otros como Iowa, Ohio o Indiana, por cierto considerados estados “bisagra” o de máxima significación para el péndulo comicial.

En las recientes elecciones, también los candidatos hispanos en contiendas parlamentarias obtuvieron triunfos de peso, fortaleciendo la tendencia de una mayor representación política, aunque todavía falte mucho por recorrer al respecto, en la opinión de los expertos y de las entidades dedicadas a defender los intereses de tan promisoria “minoría”.

Uno de esos triunfos destacados, fue el de Rafael Edward “Ted” Cruz, el nuevo senador de Texas, afiliado al partido Republicano y con una trayectoria académica muy parecida a la de Obama. El senador Cruz, sin duda, dará mucho que hablar.

También es interesante resaltar que el 90% de los votantes “latinos” de entre 18 y 29 años, lo hizo por Obama, según cálculos de USHLI o “United States Hispanic Leadership Institute”. Ello expresa una muy fuerte identidad o conexión que seguramente tendrá repercusiones en las tendencias electorales de los “hispanounidenses” que, paso a paso, están creciendo en influencia nacional, tanto en número y proporción de electores como en capacidad de presión y decisión.

Estas realidades se derivan de la temática doméstica de los hispanounidenses en Estados Unidos, bien sean ciudadanos o aspiren a serlo. Es decir, tienen muy poco que ver con la política exterior del gobierno de Obama hacia América Latina. La calificada mayoría de Obama en el “voto latino” es consecuencia de dinámicas internas y no de una apreciación favorable del desempeño internacional de su administración hacia la región latinoamericana.

Temas centrales como la expectativa de una legislación más flexible hacia la inmigración, o el alivio de actuales restricciones laborales para los inmigrantes ilegales, o la mera consideración de que Obama representa un tributo político a la diversidad de esa nación –y por lo tanto una mayor perspectiva de futuro–, son elementos necesarios para comprender la amplia preferencia de los votantes latinos por su causa de reelección.

Por el contrario, la variedad de asuntos o “issues” que integran la agenda de las relaciones entre Estados Unidos y los países de América Latina, no parecen tener, en líneas generales, una posición decisiva en relación con esa preferencia. Ni siquiera el espinoso tema de Cuba, o el menos notorio de Venezuela, u otros como la lucha contra el narcotráfico, o el comercio hemisférico.

Por lo demás, si algo no ha caracterizado al gobierno Obama es que tuviese a América Latina como prioridad de su política internacional. De hecho, una apreciación  relativamente consensual es que nuestro Continente no figura en la lista de urgencias de la Casa Blanca o del Departamento de Estado.

En suma, lo que haga o deje de hacer Barack Obama en América Latina tiene una connotación secundaria en la votación de los hispanounidenses a su favor. Lo que prometa y trate de cumplir en el ámbito nacional es lo que ha contado más, y contará para el rumbo de las preferencias futuras.

Eso y la identificación de la política y los líderes políticos de Estados Unidos con la compleja diversidad social y cultural de su nación.

flegana@gmail.com

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Los despropósitos del Estado (des)Comunal

Trino Márquez

El comandante desempolvó el paquete de leyes del Poder Comunal, aprobadas en diciembre de 2010, inmediatamente después de su triunfo el 7-0 porque necesitaba cohesionar a sus huestes en torno de un objetivo común, que no podía ser la descentralización, proceso al que considera ¨neoliberal¨, ni de los liderazgos locales dado que los paracaidistas que nombró candidatos en varios estados carecen de la estatura y el carisma para unir los votantes oficialistas. Requería una consigna de carácter general que se convirtiera en cemento cohesionador de la nueva contienda, de modo que fuese su propio liderazgo el que otra vez estuviese en juego el 16-D.

El relanzamiento del Poder y el Estado Comunal, sin embargo, no busca solamente convertir al caudillo de nuevo en el protagonista de los comicios regionales. También persigue otros propósitos de mediano y largo plazo. Creo que los siguientes son los más importantes.

Acabar con la República y con la democracia representativa con el fin  de sustituirla por la ¨democracia directa¨ y el ¨autogobierno¨ de pequeñas comunidades constituye una de las obsesiones más arraigadas del caudillo. De allí la propuesta de las comunas, nuevas unidades político territoriales en las que se organizaría el país. Esta idea fue esbozada originalmente por Marx en su análisis de la Guerra Civil en Francia y en Crítica al Programa de  Gotha, textos en los cuales el creador del ¨socialismo científico¨ analiza las causas que condujeron al fracaso de la Comuna de París en 1871. A partir de los bocetos trazados por Marx, Lenin en 1917, un mes antes del golpe de Estado que coloca a los bolcheviques en el poder, escribe El Estado y la Revolución, opúsculo que puede ser considerado la biblia del marxismo en temas como la dictadura del proletariado, el autogobierno, la democracia directa, la atomización del poder, las milicias populares, el pueblo en armas, la aplicación del terror en la lucha política y la construcción del Estado revolucionario, entendido este como Estado totalitario.

Quien quiera entender las raíces teóricas de estas antiguallas debe leerse ese libro y pasearse por las páginas de otro texto fundamental del mismo autor: El renegado Kautsky y la Revolución Proletaria. Del Estado y la Revolución, Fidel Castro dijo en una oportunidad que era uno de sus libros de cabecera. Así es que vayan atando cabos.

Otra meta importante del Poder Popular chavista reside en pulverizar la descentralización y los órganos institucionales a través de los cuales esta se desarrolla: las gobernaciones y las alcaldías. En la Ley Orgánica de las Comunas y en la del Poder Popular las gobernaciones y, especialmente, las alcaldías  quedan abolidas en la práctica. Las competencias de estos órganos del Poder Público en materia de servicios públicos, salud, educación, ornato, son asumidos por los consejos comunales y por las comunas, que pasan a constituirse en la célula fundamental del  Estado.

La destrucción  de la democracia y la descentralización se plantean en nombre de la ¨verdadera” democracia y protagonismo del pueblo. El fraude de esta impostura se ha revelado en todos los países donde las comunas se han construido. Solo han servido para atomizar el poder de la gente, descuadernar la unidad del Estado en sus bases y concentrarlo en la cúpula que asume las riendas del Estado. Los soviets en la URSS en realidad a quien le transfirieron todo el  poder fue a Stalin y a la reducida camarilla que lo rodeaba. Lo mismo ocurrió en China con las comunas impulsadas por Mao. Este líder implacable y cruel despojó a ese pueblo asiático de toda fuerza real, mientras él se convirtió en el amo absoluto de la nación. La concentración del poder en Rusia y China estuvo acompañada de un nauseabundo culto a la personalidad de Stalin y de Mao. El ¨poder popular¨ nunca pasó de ser una ficción destinada a someter a los pueblos que padecieron esas ¨democracias directas¨.

Pulverizar todas las organizaciones independientes de la sociedad civil  representa otro objetivo. Hasta los clubes deportivos pasarían a estar bajo la lupa del Poder Comunal. En los países comunistas el pueblo puede organizarse y participar, pero dentro de las organizaciones creadas por el ¨poder popular¨. Además, debe hacerlo. Lo contrario es muy mal visto y motivo de sospechas por parte de los militantes del partido oficial. En Cuba circula una conseja tenebrosa, que revela el alma del totalitarismo: todo lo que no está prohibido es obligatorio.

@tmarquezc

Ante el abismo

  Antonio Sánchez García

                Este domingo dos de diciembre se cumplen cinco años de la primera gran victoria electoral de la oposición democrática venezolana. Tanto más importante y trascendente, cuanto que se trataba de una elección sobre asuntos de principios esenciales, que debían y deberían regir los destinos de Venezuela, más allá de sus incidencias políticas. Pues se trataba de decidir sobre el marco constitucional que debía fijar la ruta futura de una Nación ferozmente asediada por el intento más sistemático y devastador sufrido por la República en sus doscientos años de existencia para torcer su naturaleza institucional, pacífica y democrática, y dejarla al arbitrio de un caudillo delirante, belicoso y poseso decidido a implantar en nuestro país un régimen totalitario de signo castro comunista.

                El infructuoso intento partió de un grave error de cálculo, que aún hoy, a cinco años de ocurrida esa derrota del castro comunismo venezolano, continúa encegueciendo a la cúpula militar gobernante, a saber: menospreciar la raigambre democrática del pueblo venezolano creyendo que la victoria electoral de Hugo Chávez en su primer intento releccionario frente al opositor Manuel Rosales constituía un cheque en blanco para abrir las compuertas del país al comunismo caribeño contenido en el paquete de leyes que propusiera de inmediato a su partido y lograra concretar su ministerio de elecciones el 2 de diciembre del año siguiente.

                La aceptación de dicha propuesta plebiscitaria por parte de su asamblea legislativa y del CNE – con el indirecto consentimiento de una oposición democrática que aceptó el desafío a pesar de su pervertida naturaleza – violaba de manera flagrante los principios constitutivos de nuestra Carta Magna, sin que a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia se le arrugara el semblante. Pues las reformas que se contrabandeaban en el paquete de leyes sometido a plebiscito violaban la norma supraconstitucional, según la cual reformas que afecten a la esencia de la Carta Magna – leyes supraconstitucionales – sólo son posibles jurídicamente si se realizan dentro del marco de una nueva Constituyente.

                De modo que la iniciativa presidencial era violatoria por principio: pretendía, en rigor, torcer la naturaleza del Estado de Justicia y de Derecho fijado en la Constitución de 1999, modificando leyes esenciales que hacían a potestades presidenciales – la reelección indefinida y la ampliación del período de gobierno -; la existencia de las instituciones – creación del poder popular y ampliación de los componentes constitutivos de nuestras Fuerzas Armadas -; drástica modificación del régimen de propiedad, vulnerando el derecho a la propiedad privada y otorgándole al Estado el derecho a ser el único propietario de bienes y vidas, etc., etc., etc. Estableciendo, en suma, el Estado Socialista, con lo cual se vulneraban los principios enunciativos de nuestra Constitución y se hacía tabula rasa de toda una tradición constitucional republicana.

                De ese modo, la sola realización de ese plebiscito era violatorio de la Constitución. A pesar de lo cual, la oposición democrática aceptó el envite. Con la máxima apuesta de alto riesgo que haya aceptado en estos 14 años de predominio castro comunista.

                Que el presidente de la República había forzado la barra más allá de lo que la sociedad venezolana estaba dispuesta a aceptar y alguna de sus instituciones decidida a tolerar lo demostró el triunfo inapelable del NO con que se saldara el Referéndum Revocatorio de aquel histórico 2 de diciembre de 2007. La escasa diferencia de dos puntos porcentuales que el CNE estuvo dispuesto a reconocerle al NO, luego de una interminable puja de posiciones librada tras bambalinas en un tour de force que jamás llegaríamos a conocer plena y detalladamente, demuestra que aquella noche el país estuvo al borde del abismo.

                Ya a las 5 de la tarde, cumpliendo con una faena de zapa que ha mucho tiempo debía haberla condenado judicialmente por prestarse a las manipulaciones totalitarias del partido gobernante, la empresa IVAD del encuestador Seijas dio por ganador al SI, encontrando eco en una agencia de noticias internacional asimismo habituada a servir de instrumento de manipulación del régimen, la empresa inglesa Reuters. Respaldados en las desembozadas falsedades de IVAD y Reuters, algunos políticos de gran ascendiente en sectores de oposición y con gran influencia mediática, de cuyos proverbiales trapisondeos más vale no ocuparse – a pesar de que continúan ejerciendo hasta el día de hoy su perniciosa y castradora influencia sobre importantes iniciativas democráticas – comenzaron a presionar para que la dirigencia opositora reconociera el triunfo del SÍ y aceptara “con hidalguía” su derrota.

                Si su iniciativa hubiera tenido éxito, el presidente hubiera podido implementar de inmediato la construcción del Estado Socialista, a marchas forzadas y a paso de vencedores. Por fortuna para la resistencia verdaderamente democrática, diversos grupos de opinión respaldados por organismos dedicados a la experticia electoral que implementaron un vasto plan de control electoral tuvieron los exactos resultados estado por estado, alertaron a algunos dirigentes de los partidos de oposición y coincidieron en sus apreciaciones con altos mandos de las fuerzas armadas que puestos ante el grave dilema de aceptar un fraude que avalara la entronización del castro comunismo en nuestro país, no dudaron en exigir el reconocimiento por parte del CNE, ergo, del presidente de la República, de la derrota de la espuria iniciativa presidencial.

                A Hugo Chávez no le quedó más remedio que aceptar su derrota, reconocer la victoria opositora y tras metabolizar el duro revés que no se esperaba, negociar la diferencia de votos de modo a salir del empacho con un logro honorable – el 49%, que hasta hoy no se lo cree nadie -, esperar unas horas y despertar al país con la insólita grosería, dicha ante el silencio estatuario de su Estado Mayor en su ya clásico tono retador y matonesco tachando la voluntad democrática del país de “victoria de mierda”. Al mismo tiempo que volvía por sus fueros afirmando que “por ahora” lo aceptaba, pero ya volvería con su mortífero paquete de decreto leyes bajo la manga.

                Han pasado tortuosos 1825 días, vale decir 43.800 interminables horas desde entonces. Un cálculo promedio de 18.000 homicidios anuales nos daría una cifra virtual de 90.000 venezolanos asesinados desde entonces. Sin contar la de heridos graves o de mediana gravedad, los secuestrados, asaltados, robados y sometidos a la sevicia de un régimen carente de los más elementales escrúpulos morales y la más básica responsabilidad cívica. La ruindad económica no ha cesado, sólo ocultada a medias por un flujo interminable y constante de divisas que ha convertido al país en ese monstruo parasitario echado a las ubres del petróleo que Arturo Uslar Pietri temía como al Apocalipsis. Convirtiendo a Venezuela en un país exangüe, paralítico, ocioso, endeudado y mal vividor. Los índices de la CEPAL indican que la pobreza no sólo no ha decrecido, sino aumentado. Y decidido a implantar su delirio, Hugo Chávez ha sometido a todas las instituciones a su arbitrio, las mismas que, como el sistema judicial, se apocan dramáticamente y se someten cada día más, de manera más abyecta y obsecuente a sus tiránicos caprichos. Como hubiera dicho el genial poeta español Francisco de Quevedo, un país tan carente de justicia, que ya es un riesgo de vida tener la razón.

                A pesar de todos esos pesares, la vitalidad del nervio democrático de la Nación se ha fortalecido hasta convertirse en una verdadera alternativa de Poder, como lo demostrara ese histórico 2 de diciembre y fuera reafirmado elección tras elección desde entonces. Un proceso de acumulación de victorias que hubiera terminado por imponer este pasado 7 de Octubre la necesaria transición hacia la democracia si el país no hubiera tocado el límite de lo que la voluntad desquiciada del presidente de la República y su camarilla castrocomunista – de la que depende la sobrevivencia de la tiranía cubana y la existencia del crimen globalizado que campea en la Venezuela roja – están dispuestos a aceptar. Al levantar la alcabala electorera y montar la arquitectura totalitaria de su ministerio de elecciones, Hugo Chávez pretende cerrar el ciclo de los enfrentamientos electorales en Venezuela y condenarnos a la apatía y el entreguismo de aceptar vivir en un estado totalitario. Un capítulo que pretender coronar apropiándose de los estados más importantes del país.

                Perspicaces observadores internacionales advierten de la grave crisis de gobernabilidad que se abate sobre Venezuela en esta fecha emblemática ante el aparente e inevitable desenlace del costo que estos 14 años han cobrado en el cuerpo del teniente coronel. Ha arriesgado lo poco de vida efectiva que aún le quedaba para lograr imponer su reelección. Su ocaso, acompañado del grave descontento social que sus promesas imposibles de cumplir ya comienzan a desatar a lo largo y ancho del país, nos sumirá en gravísimos desajustes, crisis reiteradas cíclicamente y exponencialmente devastadoras. El aparataje institucional y coercitivo que ha montado será desbordado hasta extremos inimaginables. Venezuela, ya a la deriva, arriesga el hundimiento. Desaparecido el caudillo, la revolución se irá por el desaguadero de las ilusiones fracasadas.

                El político y analista colombiano Fernando Londoño resaltaba recientemente el peligro que entraña para nuestro país encontrarse a la deriva, sin saber qué hacer con Chávez y sin saber qué hacer sin Chávez. El acucioso problema del Poder comienza a ponerse a la orden del día. ¿Seremos capaces de resolverlo de manera pacífica y constitucional? Es la gran pregunta. Su respuesta, en cualquiera de sus planos,  depende de nosotros.

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Por ellos aunque mal paguen

 Alberto Franceschi
Sigo creyendo que debemos ir a votar por la inalterable razón de no regalarle al régimen todos los espacios de la estructura del Estado, aunque lo evidente es que a esta “oposición” le irá cada vez peor en sus resultados electorales, aunque tenga más votos. El 16 de Diciembre serán desalojados de varias gobernaciones claves los cuentadantes opositores, a quienes no les premiarán esta vez su obsecuencia por “tantos años de sacrificios”.

La “reingeniería electoral” del aparataje ventajista del CNE chavista y los matemáticos de escrutinios antojadizos del régimen, ya le buscan la vuelta que quizá resguarde la asignación de algunas migajas para algún segmento opositor, mientras otros serán sacados del juego.

De alguna manera la gente ya concluyó, hace mucho más tiempo que los políticos, que TODO en Venezuela emana del poder central arbitrario y paternalista del Ejecutivo Nacional y que en tiempos de Chávez, resulta casi superfluo creer que los mandatarios locales puedan sustraer sus regiones de la ruina general y de las prácticas disparatadas que realiza el mandamás, con el voluminoso reparto extra-presupuestario, del que se abrogó su exclusiva distribución.

La estricta verdad es que el grueso de nuestra gente está abandonando a su suerte a los ya rayados liderazgos regionales. La Oposición se “Caprileó, y dejó de entusiasmar a muchos, porque sencillamente no ven diferencias entre la horrible ineficiencia de los rojos y lo solo decorativo que están resultando los gobernadores de oposición, que ya sin ningunas competencias ni recursos, solo les ha quedado repartir los chequecitos a la clientela y guardarse las comisiones de los contratistas amigos.

La actual paradoja política dibuja que mientras más abyecta sea la sumisión de opositores plañideras ante el régimen, éste les condena a jugar al papel marginal de reducidos al rol de tapetes, que solo sirven para limpiar las patas de los que entran a la mansión del poder del déspota.

Hemos entrado ahora, luego del 7-O a una etapa de resignaciones suicidas, porque el régimen ya pudo, con la complicidad abierta del sifrinaje electorero y hasta con un candidato que personificaría luego la capitulación, terminar de aceitar la maquinaria del fraude perfecto, que consistió en montar esa enorme clientela de sujeción por hambre, o por facilidades de movilidad social ascendente derivadas de la rapiña de dineros públicos y traducir esto, mediante un “arbitro electoral” de esbirros del gobierno, en una mayoría institucional “confiable”.

Vivimos una “percepción de normalidad”, difundida por el gobierno, como si fuésemos espectadores de una película ajena a nosotros, donde el régimen juzga como baladíes no pocas de nuestras desgracias actuales y esto es percibido por la población con alarma creciente.

Vivimos la más poderosa paradoja al percibirnos a contrapelo de los “triunfos” electorales del chavismo, en medio de un país empeorado en todo los órdenes, de donde emergen matrices de opinión, que son reflejos contundentes de la crisis real que se profundiza irremediablemente y sigue abriéndose paso con fenómenos masivos y profundos de desgobierno, de putrefacción social , con síntomas severos de tendencias centrifugas en la economía… y si es cierto que nos visitará la muy oportuna “pelona”, al más alto nivel de ”soluciones”, en el curso de los próximos meses, aquí lo que viene es joropo, y el sifrinaje no sabe bailarlo.

Un gobierno solo capaz de repartir masivamente dólares para traer pinos, cohetes y adornos navideños, mientras condena al cierre a las plantas productoras de alimentos concentrados para animales, por falta de insumos importados, para las cuáles no hay un solo dólar, lanzando a la ruina a todo un segmento del campo venezolano, es la señal inequívoca que se ha llegado al colmo.

El espeluznante brote especulativo contra el Bolívar “Fuerte”, que se fue definitivamente al demonio, forzando una pronta devaluación, más bien parece una grosera artimaña desesperada del gobierno, para el cierre de cuentas de fin de año y así abrir 2013 con un panorama de caos que les permita aplicar nuevas grandes tropelías contra el mercado y las propiedades privadas, para alimentar el insaciable monstruo del clientelismo. Ellos quieren más, desean llegar cuanto antes a la soñada tarjeta castrista de racionamiento, y a la idiotez del trueque, propios de la pea ideológica estatista del comandante.

Mientras toda la nación marcha hacia la deriva económica, social e institucional, solo a ingenuos o cínicos sin remedio se les puede ocurrir que figurines mediáticos pasajeros puedan mantenerse a flote después de estruendosos fracasos electorales y lidiar con la espantosa crisis que esta gestándose.

El gran pleito que viene, y que pasará por la pelea a cuchillo en el PSUV y en la propia oposición, hará hegemónico el liderazgo que convoque a la confrontación y gane, o quien tenga la solvencia social y política para proponer y sacar adelante un reequilibrio de fuerzas negociado a favor de la democracia a la cabeza del Estado. “Los muertos que vos matasteis gozan de buena salud”. Si AD es capaz de reinventarse todo es posible.

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¿Cataluña quiere ser como España?

Editorial

El escrutinio legislativo anticipado en Cataluña es la ocasión para dar un primer paso hacia la independencia. Artur Mas ha prometido que si su partido gana hoy organizará un referéndum de autodeterminación, algo que la Constitución española prohíbe. Un verdadero desafío lanzado a Madrid en plena crisis económica.

¿Por qué las legislativas anticipadas?

Artur Mas cuando ganó en 2010 prometió negociar con Madrid un “pacto fiscal” el cual permitiría a Cataluña recolectar sus propios impuestos. Autonomía fiscal ésta, de la cual ya se benefician el País Vasco y Navarra. Cataluña estima perder 16 millardos de euros anuales, es decir, 8% de su PIB a causa del sistema actual.

Rajoy el 20 de septiembre pasado rechazó la propuesta de pacto fiscal catalán, en respuesta, Artur Mas, decidió disolver el Parlamento catalán y llamó a nuevas elecciones las cuales tienen lugar hoy domingo 25 de noviembre.

La mayoría relativa está casi asegurada para la coalición “nacionalista moderada” CIU. Pero la mayoría absoluta 68 escaños permitirá a la CIU justificar el referéndum de autodeterminación prometido por Mas.

¿Por qué estas ganas de independencia?

Artur Mas evita utilizar, hasta ahora, el término “independencia”, pero pretende dotar a Cataluña de su propio Estado. No obstante en la multitudinaria marcha del pasado 11 de septiembre en las amplias calles de Barcelona el grito que se escuchaba era: “IN – inde – independencia”

En Cataluña viven 7.5 millones de personas y se concentra 19% del PIB español y más del 30% de las exportaciones. La tasa de desempleo es de 22.5% y la deuda de la región explotó y ha llegado a representar el 22% del PIB, es decir, 44 millardos de euros.

Es así como, la región más endeudada de España es a su vez la más rica. Los catalanes se sienten “maltratados” económicamente por el Estado central.

¿Qué pasará después de la elección de hoy?

No basta con que los catalanes le den la mayoría absoluta a Artur Mas y su CIU para independizarse. El proceso es largo y complejo. En principio, las regiones no tienen derecho a organizar referéndum sin la autorización de Madrid. Un referéndum de autodeterminación necesita además de una reforma constitucional el acuerdo de los principales partidos nacionales.

Para muchos analistas Artur Mas no irá hasta el extremo del referéndum. Habrá negociaciones, lo cual es lógico, sobre el llamado “pacto fiscal”.

¿Cataluña tiene los medios para ser independiente?

Según Artur Mas, cataluña sería el 7mo. Estado más rico de la Unión Europea, con un PIB de 27.430 euros por habitante en 2011. En términos de exportación, importación, ocuparíamos la 10ma posición dentro de la UE, insiste Artur Mas.

Para algunos economistas una Cataluña independiente sería exactamente la misma situación que España, es decir, un país altamente endeudado que lucha para refinanciar su deuda en los mercados. Al tiempo que, Artur Mas, mientras lanzaba su región hacia la soberanía nacional, se vio obligado en agosto  pasado a solicitarle a Rajoy un préstamo de 5 millardos de euros.

No debemos olvidar que la mitad del comercio que realiza Cataluña lo hace con España. Un diferendo pondría en riesgo de reducir considerablemente la producción de las empresas locales que no podrían sobrevivir luego de perder un mercado de 39 millones de españoles. Desde ya varios empresarios catalanes han anunciado su oposición al proyecto de independencia y hasta han amenazado con mudar sus empresas fuera de Cataluña.

¿España puede darse el lujo de perder la región?

Una España en crisis difícilmente puede desprenderse de uno de sus motores. Cataluña representa: 20% del PIB, 16% de la población, 30% de las exportaciones, 23% de la Industria, 25% del turismo y 40% de la investigación científica del más alto nivel.

¿Qué dice la Unión Europea?

La Comisión Europea es formal. Una Cataluña independiente nunca será admitida dentro de la Unión. Las independencias unilaterales no son reconocidas por Bruselas. El tratado de Lisboa es claro, todo candidato a formar parte de la UE es sometido a largas negociaciones y al acuerdo de todos los Estados miembros, entre ellos España.

Sin embargo los independentistas catalanes insisten en que para la UE va a ser muy difícil desprenderse de 7.5 millones de ciudadanos, solo porque los tratados así lo estipulan.