El derrumbe del castillo de cagajones de burro

 Alberto Franceschi

Como de nuevo casi  puede hablarse libremente, pasado el chantaje del maldito unanimismo y las intolerancias del pensamiento único opositor fascistoide, vuelvo a  la desagradable tarea de plantear  verdades amargas,  constatando que  la agresividad de los  acólitos se pone cada vez más a la defensiva, dados  sus  fiascos de andar prometiendo defender como hombres lo que ahora solo se atreven a gimotear como eunucos políticos.

Son también muy evidentes las probadas y evidentísimas troneras en el análisis, de los que  juraron lealtad al “árbitro electoral” y a la eficiencia de la maquinaria de testigos, que fue otra vez abandonada a su suerte,  para ir socorrer a Tibisay,   en la tarea de hacer tragar la rueda de molino de una  derrota inexplicable.

Empiezo por aclararles a quienes corresponda, que  quien escribe estas líneas NO ES,  ni quiere ser de esta oposición. NO SOY ni quiero ser de esa casa de donde expulsan a los que no creen cuentos de caminos, porque cuando se haga urgente una nueva estrategia  para derrotar esta  plaga  gobernante, lo  primero que  surgirá  incólume, como la mayor verdad,  es que  los blandengues  de esta oposición de papelillo nos sirven para poco y nada, en la  etapa de crisis y derrumbe de este castillo de cagajones de burro, ideado  como negocio político de vividores de todo pelaje de gobierno y oposición.

Entre mis detractores  sobran idiotas que  me creen afectado por no ser parte de los entornos  de estas clientelas de sifrinos y  de aspirantes a manejar mafias clientelares en alcaldías y gobernaciones. Nunca será más cierto aquello que cada ladrón juzga por su condición.

No me mueve nada distinto a la pétrea convicción que mientras estemos en las manos de cuentadantes de este régimen de Chávez,  aunque sea  dando discursitos blandos para  y que ganar unas mayorías electorales,  de NADA sirven, ni servirán esas cuotas de poder  mientras el único poder real sea el del ejecutivo del régimen dictatorial, al que más bien resultan legitimando como dictadura centralista.

Mientras más medren en esos presupuestos para  Estados y ciudades en ruina, por efectos del centralismo y el estatismo  castrista ruinoso de la economía,  más abyecta  deberá ser la capitulación política ante los amos  del poder central.

Mientras más quieran copiarles el programa de la repartidera al chavismo, como filosofía de Estado  y  propuesta económica, mayor será el desprecio que les endilgarán estos plutócratas rojos, y  peor será la confusión que generen en el pueblo opositor mayoritario,  dirigidos por estos  sifrinos de verbo simplista y cobardón, que pedirán cadenas de rezos para derribar  con ofrendas de rendición política, a estos truhanes atornillados al poder.

Es  enorme la frustración del sifrinaje que se prometió  el  poder por vía de carnestolendas electoreras,  para vengar a sus padres sometidos a la bota  del partidismo populista puntofijista por décadas,   que les ninguneaba y  que para remate les entregó a peores manos.  Y  ahora tras  14 años de este bocón pate´ en suelo,  que no solo los humilla sino que les trata como leprosos, encuéntrense con la dura realidad que con estos lúmpenes solo vale la rendición y  la complicidad… suerte entonces.

Si debíamos tener algún  apellido  con talento a  la cabeza de la ilusión electoral,  el de una conocida e inexplicablemente ninguneada candidata, capaz de razonar con valentía y  gran densidad y sindéresis,  hubiera resultado  idónea  para dar la verdadera batalla contra  el millón de vicios del sistema electoral tramposo y no quien se constituyó en la personificación de la pequeña arrogancia  del solo apellido adinerado y sin talento, refugiado en el ego, masajeado por el mismo gritico que expelían las adolescentes por Menudo o ahora por Justin Beaver, que desde luego era válido si  se tratara  de  la popularidad para  generar ensueños, pero no para desarrollar vigorosamente  una lucha descarnada contra  la esclavitud política que significa el chavismo, como dueño delincuencial del Estado venezolano.

Como muy pocas veces en nuestra historia de parrandas electorales  aparecieron  decenas  de millones de dólares, desde bolsillos santos y non santos, para  llenar el país de grafías de  una  sonrisa  joven,  aunque una legión de asesores de todos colores solo lograra transmitir a través  de ese rostro unas simplezas que entendiera el gran vulgo, seducido por  el marketing, para lo cual se requería cultivar la idiocia, sobre la supuesta pureza del arbitraje del CNE  aunque este  solo garantizaba la victoria de Chávez,  por si no hubieran bastado los miles de millones de dólares  de rebatiña obscena del gobierno  a la que se agregaba a su vez  el chantaje de  voto comprado, el testigo  pagado para delinquir en grande,  los chantajes del no comerás, no tendrás su beca, no  tendrás techo y otra decena mas de canonjías para pobres, con la que se sostienen en el coroto estos traficantes de las miserias humanas.

Oír el coro  de imbecilidades, mes tras  mes sobre las garantías logradas con este CNE,  con abogados políticos de la oposición,  de mayor  obsecuencia  perruna que los propios  esbirros electorales del régimen, solo puede confirmarnos en una tesis  irrenunciable: que Chávez está  y seguirá en el poder por que tiene al lado de sí,  que es distinto a frente a si, a  la oposición que vemos  y  que habría que dar por descontado que al  caer esta pléyade de  prevaricadores rojos,  también  se  llevará en los cachos  a quienes han sido sus mamporreros electorales y  socios cuentadantes de las gobernaciones y alcaldías,  que el chavismo les cede como premios de consolación,  no se por cierto si  también para las  próximas elecciones regionales y locales, dada la codicia roja irrefrenable de poder clientelar, que les llevará a la tentación  de también barrer los “opositores” de las actuales clientelas.

De  lo único  que estoy seguro es que se producirá y que se requerirá de otro tipo de dirección. Vamos a una crisis terminal del estado rentista clientelar  que arrasará con el chavismo y también con la llamada oposición como expresión tributaria de ese mismo régimen.

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Un comentario en “El derrumbe del castillo de cagajones de burro

  1. Es muy fácil sen un articulista crítico, como el autor de este, o como el personaje detrás de este blog, que sea el que sea que coloquen para enfrentar a Chávez y su combo, su labor es criticar y criticar sin hacer nada, sería bueno saber que hizo este señor o estos dos señores en favor de esta campaña o más bien guerra que todos libramos con el chavismo, por el contrario no pararon de disparar crítica tras crítica hacia Henrique Capriles que ni siquiera el más detractor de la oposición lo hubiese hecho, ahora, después que todo pasó no sólo siguen criticando sino que este señor Franceschi, escribe este artículo con este lenguaje de escritor culto para despotricar sobre el único candidato opositor que ha levantado masas en los últimos 20 años, y, no sólo eso, sino que en vez de unirnos todos y comenzar desde esa base de 6500000 y definirnos o más bien, apoyar ese liderazgo que ha nacido en la oposición, lo que hacen es seguir con su veneno escrito, que a todos los que queremos un futuro diferente lo que nos tienen es cansados de tanta crítica, mas bien, pidanle consejo al flaco para que primero se pongan en forma, para luego poder bajar de ese Olimpo frente a una computadora y en el que viven y se mezclen con el ciudadano de a pie para saber lo que está pasando en realidad en este país.

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