Ellos lo dijeron

 Alberto Franceschi

No voy a zaherir a nadie y menos por haber albergado grandes ilusiones, sobre  lo que podía depararnos  un deseado triunfo de Capriles  contra  el déspota.

Anotamos sí,  que Chávez  ahora anda en poses de rey de consensos,  coronado por la aun mayor disposición de la MUD,  para entrar en una etapa  de reconocimientos mutuos, donde queden atrás  las recriminaciones que inducían a mantener alta la pugnacidad política mediática y  proponiendo bajar los decibeles del ríspido debate se dedicarán, aunque sea por unos días,  a comer perdices y  vivir felices como lombrices.

Todos los que viven aprovechándose del presupuesto nacional, de sus dadivas y contratos, de sus licencias y ventajas, celebrarán la ponderación y seriedad con la que asumen  esta  derrota,  quienes hasta quieren disimularla y  sobre todo  disminuirla en su efecto demoledor,  para poder ir al negocio de las  elecciones regionales. Los clanes “sopranos” ya sacan cuentas.

Los “listos” de la MUD andan de plácemes fingiendo ante las cámaras,  sin poder decirnos  lo  que ellos sabían  ya, sobre que era imposible ganarle al “atronao”,  pero que igual había que “mantener alta la moral”. No les criticaré por eso,  porque razón no les falta  si les concedemos también que no pueden existir  sin  ese  esquemita simplón de  apostar  a  las maquinitas de Chávez, donde ponen a competir 100 millones de dólares de la familia y de los banqueros amigos,  contra 10.000 millones de US$  que constituyen el fraude mismo,  que de tanto  que se  obligan a decir que no existe,  terminan  siendo cómplices de la rebatiña de  esta república, mientras Chávez les tenga de “cuentadantes”  del 5 – 10%  del  ingreso que  mas por viveza que por obligación es derivado a las instancias de poder  descentralizadas.

Por ellas dan la vida  todos los que quieren usufructuar  y enriquecerse  con la política y traficar con esa inextinguible esperanza de la gente,  que llega a mover millones de venezolanos,  en la ruleta trampeada  que Chávez tiene con un imán para que la bolita caiga en sus numeritos por si fallan  sus dados chimbos cargados.

¿Cuántos de nuestros testigos aguantan un cañonazo de 20-30 mil bolívares, que  son una fortuna para quien vive en medio de grandes privaciones?

Pero no busquen sin embargo el  fraude mayor en tal  o cual gran maniobra. Porque estamos es ante un enorme fraude de mil caras,  tan evidente que se hace invisible.

Es la cotidianidad de la extorsión masiva a millones de venezolanos, alistados en las misiones, es la dadiva oportuna, la preñez de la adolescente ahora subsidiada, es meter el dedo en la maqueta  del edificio que construirán para ti  y  tus vecinos, es ver subsidiada tu comida en 80% de su valor.

No juzguemos mal a quienes entierran su  país para poder comer… no juzgues mal a quien  se le ilumina el rostro recibiendo su  titulo de “universitario bolivariano”, aunque siga siendo analfabeta funcional, quienes dan  nauseas son los de la idea de mantener ese instrumento de esclavitud político-social.

Si podemos imaginar “cuánto vale” un diputado o  un ex gobernador ¿no podemos imaginar acaso  los estragos que nos hacen  entre personas anónimas que arreglan sus vidas temporalmente, haciéndole  un pequeño servicio a Chávez  perdiéndose a la hora del  escrutinio,  en  el 50% de las mesas no auditables, en los centros fantasmas, etc.?

Competir con esta gigantesca maquinaria  electoral ventajista y corrupta fue meritorio. Lo que no lo es,  sino mas bien la expresión de una enorme estupidez,  es repetir que es un sistema  electoral confiable y  transparente,  porque participaremos del  gran reparto de  cambures del segundo nivel, el descentralizado,  con  el que Chávez se  abre magnánimo a la competencia,  pero como dueño de la piñata que raciona los caramelos  para hipotecarnos desde  ahora  hasta el  2019.

No puedo agregar peores noticias, pero si  se mantienen estos numéricos, la  llamada oposición ya debería  saber que están en riesgo  todas las gobernaciones bajo control clientelar de la MUD,  salvo quizá la de Táchira donde el odio al gobierno que les condenó a  la  barbarie crece  sin remedio, a pesar de la repartidera de real de las misiones.

Repitiendo lugares comunes constato, al igual que muchos,  como esta vez los chavistas no celebraron. Se le mandó a la casa  para evitar incidentes. El PSUV sabía que la sensibilidad estaba  a flor de piel  y  se conformaron con unas rondas de sus hordas de motorizados encapuchados, para  mostrarles sus armas a  los renuentes nuestros,  que pudieran quedar en las calles creyendo el cuento  MUD de la tarde, sobre que  se estaba ganando por 6 puntos.

No sé que es más deprimente si ver la jaquetoneria del presidente y sus áulicos  enrostrándonos  su  aun importante popularidad comprada,  o pelar los ojos de asombro oyendo y viendo a “nuestros” dirigentes felicitarse por la “gran jornada” que nos permitió subir algunos puntos porcentuales con  respecto a la votación de 2006.

Ellos lo dijeron. Iban a barrernos, a siquitrillarnos, a pulverizarnos y eso hizo, pero “los listos de la MUD” celebran.

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