El Pasado es hoy: sobre Repúblicas, Políticas y AD

Federico Boccanera

Dos días después de haber sido derrotado en las presidenciales, nuestro ex candidato proclamó que él representaba un nuevo liderazgo y que él -sólo él y no Chávez- había derrotado a la vieja política…

Aparentemente, la declaración de nuestro ex candidato obedeció, además de su incultura, a un deseo de hacerle entender al mismísimo Chávez, que él es algo distinto al pasado, un liderazgo “que no se decretó…” sino que “se construyó…” a diferencia desde luego de “la antigua manera de hacer política…”

Aclaremos de una vez que nadie desea un regreso al pasado, sobre todo porque lo que estamos viviendo es el más brutal retorno al pasado, a nuestras peores propensiones y atavismos, y la crisis de la “república anterior”, esa crisis también debe quedar relegada al pasado, pero adquiriendo en el proceso plena conciencia de lo que pasó, sin falsedades ni manipulaciones.

Al pasado hay que superarlo pero no por la vía mitológica, esa a la que el poder siempre propende porque interesadamente, nunca desea que aprendamos, una vía siniestra que no sólo perpetua la conveniente minusvalía de la ignorancia, sino que para mayor desgracia, deja la puerta abierta a retornos siempre nefastos, como el que precisamente estamos padeciendo.

A la historia hay que hacerle su funeral como se debe, y colocando sus despojos en una urna lo mas transparente posible, condenando sus horrores pero también reconociéndole todos los honores a que hubiere lugar, sobre todo para evitar que la inconclusión deje fantasmas merodeando en la conciencia colectiva, númenes que al quedar sueltos, tienden a reencarnar en paladines carismáticos, ductores esclarecidos, caudillos insustituibles, almas y corazones de la patria, en una palabra: azotes…

Se tiende a olvidar que el pasado anterior a esta adversidad que vivimos, la nunca bien ponderada cuarta república, fue gobierno exclusivo de civiles, el único periodo histórico estable y prolongado, en donde la nación estuvo gobernada por personas de esa condición, de paso, gente en su gran e inmensa mayoría de extracción popular, y que además, supieron volverse profundamente demócratas, hasta el punto que incluso los insurrectos que en determinado momento optaron por la vía violenta, fueron conquistados hasta convertirse ellos mismos, en ejemplos vivientes de impecable ejecutoria democrática e institucional.

Y a propósito de instituciones, en aquella cuarta república que tanto se desea mostrar como etapa ya rebasada, había instituciones tan desvencijadas, como por ejemplo, el CNE de aquellos “cuarenta funestos años”, el cual permitió que la oposición se alzara siete veces con la presidencia, en las nueves elecciones que se celebraron (1958, 1968, 1973, 1978, 1983, 1993 y 1998)

Fueron civiles que desde luego pasaron por su aprendizaje: desde 1945 cuando insurgieron los adecos en mala compañía, siendo ellos los primeros representantes de una naciente clase media con acceso reciente a una verdadera educación y apenas salida de la miseria, hasta que en 1958 supieron asimilar la lección de que con sectarismo, intolerancia, división, persecución y bayonetas, sólo se consigue un desgaste inconducente que termina por fragmentar el cuerpo social y favorecer la entrada de la siempre amenazante infección autoritaria.

Aunque ya desde los años treinta del siglo XX, y gracias al auge petrolero y algunas conquistas importantes en sanidad, educación e infraestructura, el país comenzó a mostrar una notable mejoría en sus índices sociales y a migrar hacia las aún incipientes urbes. La primera organización política que se apropió del discurso de inclusión social, de movilidad social, la primera que internalizó el ascenso social como el anhelo mas sentido por la mayoría de la población, fue Acción Democrática.

Lamentablemente un orden de cosas que ha podido producir una sociedad relativamente sana y hasta de vanguardia en muchos aspectos, degeneró irremediablemente cuando el rentismo minero se exacerbó en los años setenta y se salió de control, y con ello el clientelismo, el reparto, el paternalismo y el proteccionismo, que en el desmadre provocado por un aluvión de petrodólares, produjo la intoxicación que fatalmente cambiaría la calidad del discurso y de la oferta de los gobernantes, la cual comenzó a transmutarse desmedidamente en populista, primero con espejismos sustituyendo a proyectos, para luego y ya avanzada la crisis, contraerse a meras promesas, que a duras penas superaban el limitado horizonte electoral.

Junto con la oclusión de la permeabilidad social a finales de los 70, que comenzó a erosionar seriamente el entusiasmo colectivo por la democracia y sus logros, comenzaron a brotar proyectos alternos, esos si de verdadera antipolítica, sobre todo desde factores de poder asociados a medios de comunicación, los cuales encontraron en muchos comunicadores sociales notorios -hoy todos amargamente arrepentidos- sus arietes privilegiados para la embestida contra “el estado omnipotente”.

Y entonces a la erosión del desencanto, se fue sumando la demolición sistemática de la política y la demonización de sus actores, hasta el punto que cuarenta años de historia venezolana, inéditos en todo sentido, pero sobre todo en el sentido del avance político y social y del progreso económico, sucumbieron ingloriosamente con muy pocos individuos dispuestos a defender el legado, y mas bien mucho politiquero, y legiones de pusilánimes en todo, pidiendo perdón por lo ocurrido y ¡hasta saludando con regocijo la llegada del verdugo vengador!

En aquel momento los partidos, específicamente los partidos fundadores del sistema democrático, ya habían comenzado su parábola descendente, olvidando sus orígenes, enquistados en sus feudos y cogollos, alérgicos a la renovación e inmunes a todo cuestionamiento, en otras palabras y para rematar con una frase de moda en la época: se habían colocado de espaldas al país…

Sin embargo, se debe recordar que Acción Democrática en su momento de mayor vitalidad e identificación con su propuesta programática originaria, cuando inobjetablemente era el “partido del pueblo”, fue una organización que como nadie supo hacer el trabajo político de ubicar líderes naturales en cada comunidad, para captarlos y transformarlos en luchadores sociales, luego dirigentes, luego candidatos, y en todo caso, en referentes civiles hasta para sus rivales políticos más enconados.

Eso fue AD y esa virtud, que edificó en cada rincón las famosas casas del partido que prácticamente llegaron a formar parte del paisaje venezolano, se perdería lastimosamente cuando la degeneración clientelista transformaría lo que era una institución que suscitaba convicciones y fidelidades hasta la muerte, en poco más que una mera maquinaria de movilización electoral.

Aun así, los 19 años que como partido tiene AD sin poder postular un candidato propio para la presidencia, en mi opinión salvan a esta organización de ser clasificada como plataforma al servicio de algún proyecto personal, o como organización dedicada a la producción en serie de líderes subitáneos, por los menos ese aspecto lo considero rescatable, siempre y cuando esta situación no se prolongue mucho mas, y decaiga en parálisis, ya patológica e incluso terminal.

He debido decir esto para establecer ciertos contrastes, por ejemplo, con el auge de cierta forma de hacer política dominada por el mercadeo electoral, que solo apunta a confeccionar productos para proyectos personalistas o específicos de poder, y que en su afán de pulir y acicalar termina por desvalorizar todo lo que toca, tal como sucedió con el movimiento estudiantil, al que reclutaron -diría mas bien secuestraron- para mediatizarlo y hacerle perder toda autenticidad, libertad y brío.

Siempre he dicho que la mejor forma de destruir el porvenir político de una joven promesa, esta en disfrazarlo de candidato sin darle oportunidad de forjarse una trayectoria: no hay mejor manera de esterilizarlo y convertirlo en un muñeco que ya no será líder, sino la comiquita de un líder, algo así como un video clip viviente…

Ante partidos “modernos” devenidos en agencias de promoción mediática, con ideologías estrictamente perfiladas según conveniencia mercadotécnica, con laboratorios de manipulación en vez de secretarías, y postración supina de sus cenáculos a los dictámenes de gurúes, encuestólogos y otras plagas, bien valdría la pena reflexionar sobre cual es la política que debería ser “derrotada”, en un país al borde de no uno sino varios colapsos, que bien podrían llevarlo a siniestros períodos de desestabilización, y a la indefinición mas siniestra aún, de encontrarse ante esos derroteros con una clase dirigente fallida e incompetente, que sólo terminaría aupando con sus deficiencias la abominación de una “terapia pendular”.

Dejando de lado la gesta independentista, y el parado que el gomecismo le dio al montonerismo, si nos vamos a nuestra historia reciente, la única ocasión creíble en la que algún líder hubiera podido anunciar a los cuatro vientos aquello de “haber derrotado la vieja política”, se presentó inmejorablemente en febrero de 1959, cuando en la proclamación de Rómulo Betancourt como Presidente Constitucional, electo por votación universal, directa y secreta, se hubiera podido perfectamente declarar que, efectivamente, la vieja política quedaba atrás, después del error del trienio del 45 al 48, después de la caída, la persecución, la dictadura, la clandestinidad, el destierro… y después de haber contribuido con sangre y vidas de compañeros, a la lucha que daría al traste con el último remanente histórico del providencialismo militar autoritario…

( bueno, el que parecía ser el último…)

@FBoccanera

Sandy ¿la sorpresa de octubre?

   Luis DE LION

En 1980 los representantes de la campaña presidencial de Ronald Reagan lograron ponerse de acuerdo con los iraníes, para retardar la liberación de los rehenes norteamericanos retenidos en Teherán, justo hasta el día antes de las elecciones presidenciales de noviembre en los EE.UU. El affaire quedo bautizado como la “sorpresa de Octubre”.

Hoy, cuando falta menos de una semana para las presidenciales 2012 entre Obama y Romney, la “sorpresa de Octubre” se llama Sandy.  Un huracán de proporciones catastróficas que a su paso ha dejado muerte y destrucción.

Dicho esto, la compleja mecánica electoral de EEUU y la incertidumbre del escrutinio en sí mismo, hacen que sea prematuro medir el impacto que pueda tener el huracán Sandy en las elecciones del próximo 6 de noviembre.

Sin embargo, todo es posible, hasta un hipotético cambio de fecha. Un solo voto en el Congreso puede cambiar el día de las elecciones en EEUU, de momento nadie se atreve. Hay otras opciones.

Los Estados pueden prolongar los horarios de apertura de los centros de votación. En Pensylvania la fecha límite para el voto por correo acaba de ser prolongada.

La Constitución de EEUU también permite a los Estados renunciar al voto universal y dejar que los grandes electores escojan. En ese caso vota el que controla el Estado. Por ejemplo, los demócratas en Massachussets y Maryland o los Republicanos en Ohio y Virginia.

Pero hasta aquí todo son hipótesis políticas, ante las consecuencias de Sandy

En concreto, el huracán Sandy ya ha perturbado una parte de los votos anticipados en Virginia, uno de los 8 estados indecisos (swing state) así mismo, cortes de electricidad y teléfono en Virginia dificultan el trabajo de las encuestadoras en éste estado clave para la carrera presidencial.

Una catástrofe que según cifras preliminares habrá afectado a 20% de la población estadounidense, podría en la recta final de la campaña, reabrir el olvidado debate sobre el recalentamiento global.

Para Romney no hacer campaña en estos momentos lo penaliza en la recta final de una carrera muy reñida. Tampoco puede Romney, atacar frontalmente a Obama, quien en su papel de presidente está al frente de la crisis provocada por el huracán Sandy. Este martes, 30 de octubre, Romney tuvo una actividad electoral (Obama impedido) en Ohio y dijo que la misma era para ayudar a las víctimas de Sandy.

Por su lado, el gobernador de New Jersey, Chris Christie, que ha felicitado a Obama por la gestión de Sandy, fue durante la campaña, uno de los principales apoyos de Romney.

A pesar de todo lo antes descrito, el impacto de Sandy, sigue siendo políticamente incierto, la sorpresa de Octubre 2012, es una dramática contingencia, en medio de, una muy reñida campaña electoral.

luisdelion@gmail.com

@LDeLion

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Nueva y vieja política

  Antonio Sánchez García

No es el título de un artículo polémico de Vladimir Ilich Ulianov, el gran Lenin, en los que con su estilo directo y punzante fijaba verticalmente y sin discutirlo con nadie la línea a seguir por su fracción bolchevique, la “mayoría” en ruso -, en verdad absolutamente minoritaria -, desgajada de la Socialdemocracia, cuya mayoría, los mencheviques, eran liderados por Yuli Mártov. Los primeros, promotores de los consejos o soviets ya desde la revolución de 1905 y que terminarían por constituirse definitivamente en 1912 en el partido que asaltaría el poder en Octubre de 1917. Más tarde conocido como el Partido Comunista de la Unión Soviética o PCUS. Los segundos, los socialdemócratas condenados a desaparecer de la historia hasta que se viniera abajo el Muro de Berlín, 71 años después convertido en una antigualla reaccionaria, testimonio de la nueva política convertida en pieza museística del horror totalitario.

            ¿Qué es una “nueva política” frente a una “vieja política”, en este mundo en el que desde el genial Cohélet, hijo de David, rey de Israel, redactor del Eclesiastés hace 3 milenios, sabemos que “nada nuevo brilla bajo el sol”? ¿En el que todo árbol que nace torcido ningún esfuerzo endereza y en el que desde que Dios expulsó a Adán y Eva del paraíso lo dos acicates primarios de la ancestral búsqueda del poder por la ambición de los hombres – viejos o nuevos líderes, nada importa – son la violencia y la vanidad? ¿Qué es una nueva política frente a una vieja política?

            Para permanecer en el abismo soviético: la Nueva Política Económica o NEP, yendo a contracorriente de los principios básicos del marxismo, pretendía salvar a la revolución de la desintegración y el caos económico restableciendo, en rigor, los viejos principios esenciales de la economía de mercado existentes antes del asalto al Palacio de Invierno. Era, si se quiere, un regreso a la vieja política. Y para permanecer en nuestro ámbito de competencias, ¿en qué ha consistido la nueva política propugnada por la llamada revolución bolivariana o socialismo del siglo XXI? En el regreso servil a los más sórdidos capítulos del genético caudillismo autocrático venezolano, aquel que devastó durante el quinquenio de la Guerra Larga (1858-1863) lo poco que se había salvado del fuego destructor de la guerra civil independentista incendiando al cuero seco de la República por sus cuatro costados gracias al delirio insurrecto del liberalismo federalista y las desmesuras del comerciante esclavista, Ezequiel Zamora.

            ¿Nueva política? ¿En Venezuela? Yo te aviso, Chirulí. La sabiduría popular suele referirse a estos juegos de espejos hablando del viejo vino en nuevos odres o del mismo musiú con distinto cachimbo. Vox populi, vox Dei.

            La ironía de la historia, que gusta de hacernos malas jugadas, ha querido que dos representantes de la “nueva política” venezolana se enfrenten en un combate estelar este próximo 16 de diciembre. Elías Jaua nacido en 1969 vs. Henrique Capriles nacido en 1972. Pertenecen a la misma generación. Desde un punto de vista estrictamente biológico tienen el mismo derecho a reclamar la pertenencia a la nueva camada de dirigentes de la alta y muy vieja política nacional. Aunque siempre en las antípodas: mientras Jaua acompañó a sus 23 años y desde la ultra izquierda al teniente coronel Hugo Chávez – clásico espécimen del arribismo cuartelero de la Cuarta –  en sus intentonas de asalto armado al poder y preparó su ascenso a la primera magistratura encapuchándose todos los jueves para apedrear a la policía y paralizar la ciudad de Caracas atascando la Plaza Venezuela, Henrique Capriles se mantenía absolutamente al margen del quehacer político inmediato, si bien permanecía en los aledaños del partido socialcristiano COPEI hasta asomarse de manera fulgurante al escenario de la vieja política de la mano del partido verde y su secretario general Donald Ramírez, convirtiéndose en el candidato salidor por sus listas para conquistar una diputación a sus jóvenes 25 años.

            Digno de las famosas Vidas Paralelas, de Plutarco, ambas vidas se encuentran en la antesala del Poder en los albores del remezón que llevara a Miraflores al ex teniente coronel golpista y su díscolo discípulo tirapiedras, titulado de sociólogo por la UCV. El abogado por la UCAB, del lado de la democracia puntofijista,  con estudios de postgrado en Holanda y los Estados Unidos, por su parte, asciende a la presidencia de la Cámara de Diputados en 1999, poco antes de que Jaua fuera designado Ministro de la Secretaría de la Presidencia. En la cornisa que separa la democracia civil de la dictadura militarista.

            La vida política de ambos líderes sigue senderos absolutamente bifurcados: Capriles es diputado, luego alcalde y gobernador por su propio esfuerzo, respaldado por el partido Primero Justicia, que ayuda a fundar,  y con su propio peso político. Jaua flota en las tormentosas y turbias aguas del poder comprometido a muerte con el caudillo, siendo designado por su dedo magisterial al que obedece ciegamente en cargos aparentemente tan contradictorios como secretario del congresillo, ministro de la secretaría, ministro de agricultura, ministro de economía, embajador en la Argentina y vicepresidente de la república. Puede que el rechazo del parlamento argentino a aceptarlo como plenipotenciario venezolano dado sus antecedentes subversivos le haya sido útil. ¿Qué sería de Jaua si hubiera pasado todos estos años en Argentina?

            Cuesta desvincularlos de la por ellos mismos difamada “vieja política”. En primer lugar, porque ambos entran al gran escenario de la política de la mano de viejos partidos, muy añejas personalidades – Luis Miquilena, José Vicente Rangel, Donald Ramírez o Henrique Salas Römer – o del viejo golpismo venezolano y latinoamericano de un Pérez Cartay o de un Fidel Castro. Pero por sobre todo, porque ambos se mueven en las aguas del grave conflicto entre dictadura y democracia, infinitamente más definitorio para Venezuela que la biología de nuevos o viejos políticos de trasnochadas viejas o nuevas políticas.

¿Puede ser “nueva” una política que se reclama de Simón Bolívar, de Zamora, de Cipriano Castro, de Maisanta o de Pérez Jiménez, reivindica su fidelidad al marxismo leninismo y pretende la implantación de un régimen totalitario, estatista y centralizador al más viejo estilo castrista, cuadillesco y gomecista, pero mediante la más inclemente y desvergonzada corrupción y el más irresponsable despilfarro de que se tenga memoria? Desde luego que no. Todo en Jaua huele a vejestorio, a desván ideológico, a clientelismo electorero, a sumisión obsecuente, a avasallamiento al dedo todopoderoso que lo mantiene en candelero. Sin Chávez, el golpismo civil y la complicidad de las fuerzas armadas, Jaua hubiera quedado registrado en los anecdóticos anales de los tirapiedras de Sociología. A estas alturas estaría recordando en algún cafetín de la plaza Bolívar los tiempos en que solía encapucharse para aterrorizar a los transeúntes de Plaza Venezuela sin que le acarreara ninguna consecuencia. Por cierto: como el chavismo completo, de Maduro – chofer de Metrobus – a Darío Vivas, inservible, rancio y prescindible parlamentario de la ultraizquierda cuarto republicana.

Fue Carlos Marx quien de manera plástica y expresiva denunció en El 18 Brumario de Luis Bonaparte la impostura en que incurren quienes pretenden pasar por novedades su trasnochada quincalla metafórica. Es más: le llamó bonapartismo, refiriéndose a José Bonaparte, quien sacaba del desván las viejas vestiduras de la revolución francesa para contrabandear su dictadura de medio pelo: Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se producen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y otra vez como farsa. Caussidiére por Dantón, Luis Blanc por Robespierre, la Montaña de 1848 a 1851 por la Montaña de 1793 a1795, el sobrino por el tío. ¡Y la misma caricatura en las circunstancias que acompañan a la segunda edición del Dieciocho Brumario!”

            La grave encrucijada en que nos encontramos no enfrenta nuevas a viejas políticas, ni políticos nuevos a viejos políticos. Todos los cuales, de uno u otro bando, nacidos y amamantados durante nuestro pasado democrático. Enfrenta la dictadura de muy vieja data con la joven y traicionada democracia construida con sangre, sudor y lágrimas a partir del 23 de enero por nuestros padres fundadores, a los que les deberíamos profesar el mayor respeto: los que desde 1928 no cejaron en su intento por adecentar nuestra humillada y escarnecida Venezuela.

            Una de nuestras mayores desgracias es haber asumido pasiva e irreflexivamente el discurso disociador, engañoso y auto mutilador del golpismo militarista venezolano. No es casual que líderes de uno y otro bando desprecien en igual forma el único pasado de paz, entendimiento, progreso y solidaridad de los que disfrutamos durante 40 años de convivencia pacífica. En el principio fue el verbo: traicionarlo es el comienzo del fin. Llamemos a las cosas por su verdadero nombre, o terminaremos en las redes del infierno.

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Los sueños húmedos de la “nueva política”

 Alberto Franceschi

Este es un artículo que  está redactado bajo el peso de la auto censura. No quiero nombrar a nadie,  pero lograré alertar sobre una amenaza real y concreta que nos terminará de hacer la vida de cuadritos en esta fase postrera del chavismo terminal.

Cuando ya no estemos bajo los chantajes de la  polarización extrema, para escribir y hasta para pensar,  deberemos  buscar la manera de impedir por todos los medios que aquí sobrevenga un proceso incontrolado de confrontaciones  del que tengamos que lamentarnos  por décadas, como ocurrió, en España 1936-39, El Salvador 79-86, Argentina  desde 1955 hasta hoy, Chile 1973-1990 etc. Y de lo único  de puedo tener certezas es que para lograr la retirada en orden del poder despótico del chavismo, se requerirá de una enorme dosis de  flexibilidad,  que solo pueden  garantizarla  quienes  se hayan plantado de manera tan firme  ante el despotismo, que el país pueda confiar en ellos cuando sea  necesario devolverse del  borde del  abismo.

Déjenme dar solo una pista: En la llamada “vieja política” están las claves  para rehacer este país, luego de esta larga noche de  tremebundos radicalismos ruinosos,  que solo podían  tener espacios duraderos de salvaguarda,  por la concomitante complicidad del mensaje y de  los líderes de la cohabitación cobarde con él.

Siendo innegable que el chavismo pasó a convertirse en un dato de la realidad política  de este país,  no se por cuanto tiempo más, estoy convencido que solo una dirección política  de raíz popular como Acción Democrática,  puede plantárseles de frente  y  ponerlos  en su  sitio,   luego de una  confrontación CIVICA que lleve a  los sucesores de Chávez a la tesis  que quizá lo  que menos les conviene  es  largarse al  exilio cubano,  donde morirían de fastidio, porque pueden preferir  aceptar  todas  las reglas fundamentales de la convivencia  en democracia,  que para empezar proscribe lógicamente  el fraude y el latrocinio.

Pero antes ocupémonos de lo que aparecerá  como la hora estelar del chavismo,  que piensa  quererse cogerse desde diciembre todo el pastel, sin percatarse  que más temprano que tarde,  le aquejará  un cólico miserere de “jartazón” de gula clientelar, en sus postrimerías como ductores de un régimen que colapsa sobre sus bases supuestamente exitosas, facilitado todo esto desde  una percepción  casi idiota,  que le vino dada por el protagonismo en estos últimos años de la “nueva política” que  terminó bañada  de multitudes y  en medio del  jolgorio nacional,  pero para saldarse  con este final de entierro colectivo de las vanas ilusiones  en el cambio democrático  surgido de las urnas  por aceptación benévola del chavismo que supuestamente  se habría resignado a perder  en unas elecciones  que solo idiotas pueden calificar de honradas.

Una cosa es tener que soportar un régimen que logró  encaramarse  sobre la insolvencia política del  que desplazó,  lo que incluye  las rendiciones de quienes debían  impedir el  degredo  del gobierno que se convirtió en hegemónico  desde 1999,   y  otra cosa muy distinta es suponer que una  vez  “asentado” este,  como proceso dictatorial,  deba aceptársele sus reglas,  cuando ya se ha convertido  en sepulturero de libertades  y  que por  añadidura su déspota  le agrega  tropelías fraudulentas,  cada vez mayores,  que hace tiempo le deslegitimaron,  de lo cual  muchos quizá todavía no se han enterado.

Es un hecho que  de alguna manera astuta Chávez y su “revolución” disparatera, basándose en los más voluminosos defectos de fábrica de nuestra progenie como nación y de nuestro ethos político-cultural,  en extremo vulnerable a la corrupción masiva del  latrocinio  de dineros públicos y  sus enormes complicidades,   también en las esferas de la economía  privada, ha logrado en estos 14  años  imponerse  casi como una maldición de consensuada resignación colectiva,  y nada menos  que  utilizando la estafa democrática del voto.

Los sueños húmedos de los cohabitadores, muchos de ellos  nóveles  e impúberes  críticos de la llamada vieja política,  desconocen que los que saben de dictaduras  por su genética política,  son precisamente  quienes  menos  experimentan esas  gozosas sensaciones colocados  en la cercanía  con los déspotas tanto que  casi reivindican hasta sus desmanes fraudulentos,  “acusándoles”  solo de inexactitudes involuntarias,  de nimias trampillas, de casi inocuas triquiñuelas, propias de  juegos con  trompos, metras o chapitas, durante el bullicio vacacional en el  traspatio de la abuela.

Me cuesta creer que toda estas perfumadas maneras del ”nuevo lenguaje” de la “nueva política”   estén  divorciadas  de ese  presente de derrape verbal conciliador,  propio  de adolescentes en política,  con  sueños oníricos  sobre supuestas rectificaciones del  déspota,  quien  ahora si estaría  dispuesto  a integrar  el  arcoíris de  opiniones divergentes  con su piltrafa de gobierno,  para convivir  con él  y  entenderse entre los  saqueadores rojos,  ya profesionales  y los de cromatismos no violentos,  que apenas puedan  recoger  a  hurtadillas algunas migajas del clientelismo opositor descentralizado, en primer lugar para pagar a papi deudas de campaña.

La  Krematistica llamaban ya los griegos,  a esa vieja maña de andar enriqueciéndose con el erario público.

Permítanme  dudar hasta la obstinación sobre que  detrás de la obscena exhibición de  saqueo  y peculado público del chavismo y desde la adineradisima publicidad opositora,  solo hubiera  unas alcancías de cochinitos con los ahorros de cada candidato.

Traigo a cuento estas cuentas porque  tengo la convicción que quienes  cantaron pulcritud  del CNE contra toda evidencia en el proceso electoral que acaba de terminar, quizá no imaginaron jamás que esa  “vacuna”que pagaron con credibilidad,   se devolvería contra ellos en apenas pocas semanas,  arruinando  poderosamente sus posibilidades de mantener las clientelas regionales  (y ojalá no se lleve en los cachos también las  locales en Abril)   que el chavismo ahora  las quiere trampear con rojos,  para completar  su sueño de ser amo y señor de TODO el Estado y así culminar  su ambición de COMUNALIZAR el país, es decir condenar a varios millones más a depender de un cheque directo desde Miraflores,  que premiará  incondicionalismos  y castigará como nunca antes a los refractarios.

Pero el  tiempo  histórico de esta política ya se les acabó hace rato y sobreviven solo gracias al sobregiro  que le dan los ilusos creyéndose lo de  la pureza del sistema electoral en el cual, repito por  enésima vez,  nadie puede confiar y dejar de reclamar  sobre su pestilencia,  aunque nos toque participar todavía en otros procesos para evitar males aun mayores

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La oposición deberá relegitimarse

   Luis DE LION

Primero fueron las primarias opositoras y luego una participación del 80% del electorado en las presidenciales, de esa manera la antipolítica y la abstención, quedaron en el pasado. No obstante, algunos voceros del comando opositor desde sus respectivas tribunas de opinión han esbozado la antipolítica, como una suerte de coartada.

Pero ese no es el problema que más nos atañe hoy.  El 2019 está lejos y de aquí allá pasarán muchas cosas, de hecho ya están pasando con las migraciones ilegales que ha realizado el CNE y con la estocada de las Comunas.

En los próximos seis años ¿En qué se habrá convertido la MUD? ¿En una instancia opositora estrictamente electoral? ¿Habrá nuevas formaciones políticas? ¿Qué valor real tendrán los partidos tradicionales? ¿Qué rostro tendrá el movimiento opositor?

¿Por qué se le está haciendo tan difícil a la oposición hacer un balance lúcido de la derrota?

Las excesivas comparecencias televisivas en programas de opinión opositora donde todos están de acuerdo, no tienen en estos momentos utilidad alguna. La televisión no puede seguir siendo el jardín predilecto de la vida política de los demócratas venezolanos. La democracia de opinión tiene sus límites. La campaña electoral ya mostró bastante sin enseñar nada ante las cámaras de TV, sin olvidar que fue la TV venezolana la que hizo del “por ahora” de Chávez el evento catódico político de mayores consecuencias republicanas, los resultados están a la vista.

¿María Corina Machado o Antonio Ledezma?

El que ambos con sus respectivos olfatos políticos se hayan dado cuenta que la vía está libre, luego de la deserción de Capriles, los hace hábiles, pero ese no es el debate del momento. Hoy se trata de que cualquiera que sea el próximo candidato presidencial, disponga del máximo de opciones realistas de derrotar al castrochavismo. Ambos deberán impulsar la militancia de la reconquista, ya mismo, a partir del 16 de diciembre.

Pero más allá de ese juego de roles, hay 6.5 millones de electores, insatisfechos por múltiples razones. Entre otras, al ver que la dirigencia opositora, se niega, a pesar de las evidencias, a desenmascarar al CNE. Capriles no puede hacerlo por cuanto al entronizar al ministerio electoral del régimen se hizo corresponsable. En cuanto a María Corina Machado, ella luce como la que tiene más elementos y experiencia para afrontar al monstruo del CNE. Ledezma en ese sentido es una víctima más de dicho organismo.

Pero no pretendo reducir el problema a tres nombres, la orientación del movimiento opositor y su visión de la sociedad, tampoco lograron seducir a una mayoría electoral, no aceptarlo, no reconocerlo, no detenerse a reflexionar, no es la mejor manera de reconstruir una esperanza.

La competencia por el liderazgo opositor, será la ocasión para realizar un examen de conciencia serio y vital que conduzca a una verdadera refundación. La tarea de relegitimización del movimiento de los demócratas venezolanos deberá erigirse sobre sólidas bases ideológicas, políticas y culturales. Debe comenzarse por lo que será un largo debate interno, intelectual y moral, lo más lejos posible de las cámaras.


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@LDeLion

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Capriles gobernador recargado

 Alberto Franceschi

Soy de la opinión que debemos, sin ninguna duda, ayudar a Enrique Capriles a continuar como gobernador del Estado Miranda.

Abstenerse en la elecciones regionales, por la rabia que nos genera el haber sido víctimas de fraude continuado o “triquiñuelas”, como se le llama eufemísticamente en el PJ, a la estafa de las presidenciales, no puede llevarnos a la conclusión que a Elías Jaua pueda dársele luz verde para ser el gobernador chavista de esa entidad, si la abstención se hiciera masiva, contra nuestro candidato.

Al volver a redimensionarse el señor Capriles, como administrador de un estado bajo el régimen de migajas reservadas para quienes son cuentadantes de Chávez, pero electos con nuestros votos, en un acto de rechazo al hegemonismo político del PSUV y su déspota mayor; permite que no facilitemos que ese hegemonismo se haga aún más asfixiante.

Lo que vale para Capriles es también valedero para Enrique Salas Feo y Pablo Pérez y porque no, para otros liderazgos de reciente “oposición” de otros estados.

Como se sabe el gobernador Pérez Vivas por derecho propio, en ese rebelde estado Táchira donde se derrotó a Chávez, tiene por supuesto más que merecida la reelección.

Aun luego de explicar personalmente por años y sustentar que a Chávez no se le podía derrotar con su CNE y su sistema electoral en las presidenciales, sigo creyendo útil constatar, que por las razones de méritos propios de los liderazgos de oposición o por la aplastante mayoría anti-gubernamental como en Táchira o el Este de Caracas , o por el cálculo ladino del gobierno despótico, que en ocasiones no hace fraude masivo y se deja ganar, por gobernadores y alcaldes de oposición, es por lo que Chávez puede decir, como argumento de oro, que aquí si hay democracia.

Lo más triste sin embargo es que también ese es el “argumento de oro” más socorrido de la imbecilidad sostenida por gente nuestra, incluso como maraquita repetida en su chin chin chin, en los grandes espacios de opinión parcializada a favor de los “representantes de la casa”.

“Si se pudo ganar decían, en Alcaldías y Gobernaciones, y si pudimos ganar más votos en diputados, aunque con menos electos, entonces podemos quitar a Chávez de la presidencia.

Y hete allí que la “victoria perfecta” de la que siempre habla Chávez es la de mantener incólume su régimen despótico, dando a cambio algunas concesiones clientelares a los mas ávidos de la oposición, sobre todo a quienes le garanticen el apaciguamiento de la decisiva y rebelde opinión de la clase media, de la que extrajo en esta última campaña el logro milagroso de verla más ilusionada que nunca, y que se cumpliera el sueño de la proverbial conducta democrática del déspota, de las que le habló Teodoro a la presidenta chilena Michelle Bachelet, creyendo que el sujeto iba a entregarse “mansito”.

Fue tan sensible ese fenómeno mediático del “camino fácil”, que hasta en la emigración, se entusiasmaron y resignaron a él, votando por el liderazgo mas conformista y más adecuado a las exigencias del mantenimiento del status quo chavista, en lo que va de los 14 años de oprobio transcurridos, vistos de conjunto.

Quienes quieran discutir en serio sobre si tenemos o no destino, si es que de verdad Chávez logró quitarse de la nuca el aliento de “la pelona”, que era con la que contaban y siguen contando muchos, tarde o temprano deberá juzgarse sin ningún tipo de apasionamientos propios de fans por vedettes mediáticas, o del marketing súper adinerado, el tema del techo que se impone a sí misma una clase media, que fabrica una adhesión a estos liderazgos con los que dibuja su propio país de sueños Disney, sin percatarse que el país real, el de la chancleta, es aquel de Juan Bimba que AD y Betancourt supo interpretar y no sus sueños tras el lopecismo, medinismo, perez-jimenismo, Uslarismo, desarrollismo y calderismo, en buena parte de su historia, hasta que COPEI se adequisó con Luis Herrera.

Sin embargo y para no abrir simultáneamente flancos de discusiones históricas, solo quiero dejar la constatación que para reorientar el país, el clientelismo carabobeño fracasó en 1998-99, el zuliano en 2006 y ahora el del Este caraqueño en 2012. El único que realmente peleó fue el del liderazgo mirandino de Enrique Mendoza, que fracasó también pero por lo menos peleó (2001-2004) y Chávez inhabilitó… con una innegable visión de perspectiva del mediano plazo…

A todos sigue teniéndoles la cabuya muy corta y la gran interrogante es si aprovecha estas elecciones de Diciembre y Abril para descarburarlos a todos, porque se anima a “radicalizar” su propio “reparto comunal” que implica el desempleo de las clientelas descentralizadas.

Así les de mucha rabia a algunos, aquí lo que hay que discutir es sobre los disparates cometidos en el periodo 2001-2004, pero que concentran la experiencia de mayor decisión y coraje colectivo, para querer sacar este régimen despótico.

Y esto lo afirmo con la plena convicción que las grandes luchas volverán a plantearse sus grandes objetivos y retomarán el hilo histórico de 2001-2004 de las grandes movilizaciones con los sindicatos obreros, partidos, empresarios y de la sociedad civil a la cabeza.

Chávez ha podido mantener a raya la oposición a sus designios, porque ha podido lidiar con un liderazgo de clase media acomodada más bien dispuesto a la cohabitación resignada, con esa mentalidad de rehenes que nos caracteriza en los procesos electorales, que tanto resultado le dan al dictador, que seguro lamenta que no sean semestrales, siempre y cuando confíen en su CNE, sagrado e inapelable, lo que fue firmado y ratificado al día siguiente del sipotazo, por nuestros próceres del discursito melifluo de cuentadantes.
Ha llegado la hora de reestructurar un frente político de lucha, con su eje en las organizaciones políticas, sindicales y cívicas de arraigo popular, que pelean en el día a día, al margen de los calendarios electorales.

Los segmentos atrincherados en la política del marketing electoral de cálculos mediáticos, con tanto tributo al mensaje anodino y acomodaticio del clientelismo y a las resignaciones sobre la eternidad del chavismo como eje de la institucionalidad que “algo nos tira”, seguro seguirán presentes allí, como expresión lógica de su ontología social, que busca mantenerse o trepar, pero estos no serán los decisivos en la etapa de crisis que está impepinablemente cantada en la perspectiva inmediata.

Discutamos entonces si, por ejemplo, puede ser Acción Democrática por su profundo arraigo popular e histórico, otra vez el instrumento privilegiado para concertar ese nuevo eje de la oposición política efectiva, que utiliza el sistema electoral fraudulento de Chávez, hasta donde siga justificándose, dadas las ilusiones de la gente, pero que sobre todo deberá generar una implacable pelea por los derechos económicos, laborales, democráticos, jurídicos, etc, que tenderán a ser cada vez mas menoscabados por la dictadura.

Este, ni ningún despotismo abandona sus privilegios y sus “triquiñuelas”, hay que derrotarle en las calles, como en 2001-2004, cuando arrinconábamos al régimen aunque nuestros disparates le permitieron imponer “la negociación y el acuerdo” de Carter- Gaviria-Coordinadora, que aun padecemos por su ideología de colaboración política, que hasta produjo a los que todavía hoy solo ven “burusas” y “triquiñuelas” en los macabros desmanes del régimen.

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Ante la amenaza a la educación libre y democrática

Las organizaciones abajo firmantes, representantes de actores en el ámbito educativo, rechazan de manera enérgica el nuevo intento de vulnerar los derechos educativos de Padres, Madres, Representantes y Responsables, Alumnos, Docentes y Directivos contenido en la resolución Nro. 058 publicada en Gaceta Oficial numero 40.029 del 16/10/12. La creación de los Consejos Educativos encaja en la pregonada e inconstitucional estrategia comunal del Gobierno de turno, elimina el derecho de Padres y Representantes a decidir el proyecto educativo de sus hijos, desprofesionaliza y minimiza la labor docente, vulnera el derecho de asociación de los estudiantes y anula la autoridad de los Directivos de las instituciones educativas. La peligrosa imprecisión y discrecionalidad para que personas y organizaciones externas se integren a este “órgano ejecutivo” permiten que cualquier persona sin conocimiento ni preparación en la realidad educativa puede opinar y -más grave aún- tomar decisiones, posiblemente  inapropiadas para el quehacer pedagógico.

Queremos dejar constancia que NO HEMOS SIDO CONVOCADOS a discutir en ningún momento estos temas tan importantes en el ámbito educativo, sino que por el contrario se nos sorprende  con una decisión claramente violatoria de la Constitución. Somos más de 500.000 docentes, 10.000.000 de padres y representantes y 9.000.000 de estudiantes en más de 26.000 planteles educativos, todos directamente afectados por esta medida, que no han contado con un mecanismo claro, transparente, verificable  y democrático de consulta.

Estimamos conveniente y así lo hemos expresado en innumerables ocasiones, que la educación y las escuelas mismas se abran a la comunidad, pero en una sana relación pedagógicamente provechosa. Sin embargo, experiencias recientes demuestran que la presencia activa en  las escuelas de ciertos sectores ajenos al quehacer educativo, pone en peligro la seguridad de los alumnos, personal docente y la propiedad misma de planteles. Actuando bajo denominaciones varias y enarbolando emblemas sociales, se ha visto operar a grupos cuestionables que se apoderan de bienes escolares, imponen su voluntad a las autoridades y cometen delitos contra las personas directamente relacionadas con la dinámica escolar. La seguridad del alumnado, que los padres han confiado a las actuales Comunidades Educativas, conscientes de que se trata de un ambiente que conocen por su respeto a principios y valores y en la creencia de que semejantes condiciones no serán esencialmente alteradas, se ve peligrosamente amenazada por la ambigüedad, discrecionalidad y confusión en las normas para impedir, por ejemplo  que un mercader de la droga se introduzca en la escuela bajo el atuendo de vocero comunal.

Tanto la Constitución como la Ley Orgánica de Educación garantizan la pluralidad de pensamiento en la educación. La resolución pretende violentar este derecho imponiendo el control político y la ideología del gobierno de turno, obligando a la comunidad escolar a trabajar por la construcción de la sociedad, los métodos socioproductivos y la ética socialistas, a la par de concebir la actividad escolar como un sistema organizado de comunas, contraviniendo de paso la organización del estado plasmada en la Constitución.

Declaramos esta resolución como inaplicable con base en: la violación a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, al pacto social de todos los venezolanos, nuestra Constitución, a la Ley Orgánica de Educación y al Código Civil;  la ambigüedad de las normas, la contradicción en los procedimientos,  autoridades sin autoridad, asambleísmo atosigante, absurdo concepto de participación, múltiples comités excluyentes y destrucción de la funcionalidad de las instituciones.

En consecuencia, con el fin de preservar los derechos de la familia, docentes y directivos establecidos en los instrumentos legales arriba mencionados, en defensa de una educación democrática y plural y la preservación de una institucionalidad escolar orientada a lograr los objetivos sociales plasmados en nuestro Pacto Social, la Constitución de la RBV, acordamos:

  • Solicitar la derogación de la resolución 058 por su imposible cumplimiento.
  • Exhortar a las Sociedades de Padres y Representantes en ejercicio, a preservar su personalidad jurídica y defender su patrimonio a través de la ratificación, tanto de la Sociedad como de su Junta Directiva.
  • Invitar a realizar en todos los planteles asambleas donde se informe la situación generada por la resolución y se registre en acta la opinión de la mayoría.
  • Solicitar a las comunidades educativas estar pendientes de las próximas acciones a realizar.

 

FENASOPADRES CONAPREC APRIEP
CAVEP ANDIEP FVM
Asamblea de Educación FENEEM ALEP
APROUPEL FUNDECI