Historia del plan B

 

 Agustín Blanco Muñoz

 

El llamado ‘Plan B’ es hoy uno de los grandes actores de nuestra política. El oficialismo, consciente de que mantiene el control de todos los poderes, no entiende qué buscan las oposiciones al transitar unas vías democráticas que no existen. Por ello cuando se habla  de un Plan “B” como algo oculto para el 7-0 se refiere la inexistencia de un Estado de Derecho.

Con las denuncias permanentes a este plan, el Golpista Presidente (GP)  parece buscar una explicación al empeño de la oposición en seguir luchando por un camino democrático que sólo existe en su mente.

El gobierno está consciente de que ejerce el control de todos los poderes,  y que nadie podrá siquiera intentar apartarlo de sus posiciones hegemónicas.

Por ello entiende que, en el momento de la derrota el Comando Venezuela (CV) cantará fraude y pondrá en práctica mecanismos desestabilizadores, que pueden adquirir un gran nivel de violencia-desesperación. Y ante esta posibilidad el GP  reitera que si se atreven, los barrerá.

Pero a pesar de esta advertencia el CV dice confiar en el CNE y el sistema electoral. Y al aceptar las reglas de juego para  legitimar un fraude donde  no hay Estado de Derecho, se sienten obligados a transitar por el camino de un plan B.

Para el GP su Plan B  está  en la violencia. La suya es una revolución pacífica que se vuelve violenta cuando tiene que garantizar su permanencia. Y, en el mismo sentido, las oposiciones electoralistas asisten a un proceso que aceptan como democrático, en la convicción de que necesitarán un plan B, si no ganan las elecciones. De modo que aquí toda la política juega a los Planes B que pisan  la violencia en alguna medida.

Así nos conseguimos con un socialismo  que comulga  con el ‘despreciable capitalismo salvaje’. Y en plena confrontación con la revolución sin revolución, el CV  ofrece mejores misiones, pensiones y políticas sociales  pero sin declarar qué modelo económico suscribe. Su Plan B es el consabido neoliberalismo.

Por ello los Disidentes no suscribimos las políticas del engaño y la perversión y nos apartamos  de los 7-0 regidos por el mismo programa de la utilización, control y manipulación del colectivo. Sancho, hasta hoy la historia  de este expaís es la de un sometimiento en permanente  disfraz de Planes B que nada tienen que ver con  democracia!

@ablancomunoz / abm333@gmail.com

Consultar el archivo de artículos del autor

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