¿A quién acompaña UNASUR?

  Luis  DE LION

Esta semana, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) firmó con el CNE un acuerdo de acompañamiento internacional para la elección presidencial. Según las normas del CNE los acompañantes no podrán efectuar pronunciamientos sin autorización, se comprometen a garantizar la confidencialidad de sus informes y a entregarlos después del anuncio de resultados definitivos.

¿Quién es UNASUR? Los objetivos de dicha unión siempre han sido opacos. A diferencia de la OEA, organismo que Unasur quisiera suplantar, Unasur, no es el resultado de una verdadera discusión jurídico-política entre las naciones. La construcción de la OEA necesitó varias décadas de intensos trabajos y nueve conferencias panamericanas. La firma del tratado constitutivo de Unasur necesitó una corta reunión el 23 de mayo de 2008 en Brasilia.

Unasur fue erigido como instrumento de combate político, como un artefacto del llamado “socialismo del siglo XXI”, contra las democracias del continente. Los antecedentes de Unasur son muy precarios. Unasur fue creado a espaldas de las opiniones públicas y de la prensa internacional. Como desde el inicio se dejaba por fuera a la mitad del continente latinoamericano y tenía la obsesión de excluir, a como diera lugar, a los Estados Unidos, ese movimiento fue manejado discretamente, como un organismo que ocultaba sus reales propósitos. Unasur es el resultado, de un sectarismo y de un cálculo político solapado e intransigente, justificable únicamente desde la perspectiva utópica neo-marxista, contraria al ideal democrático.

Según el tratado de constitución de Unasur, la prioridad de ese organismo supranacional no es calmar tensiones y consolidar la democracia del continente. Dicho texto habla más bien del “diálogo político” como prioridad. En el artículo 3 del tratado constitutivo, que fija los “objetivos específicos” de Unasur, no aparece ni una sola vez la palabra democracia.

En lugar de registrar el criterio de que cada Estado deberá respetar la democracia representativa, el tratado constitutivo dice, por el contrario, que “cada Estado adquiere los compromisos según su realidad”. Es decir, su aplicación y defensa depende de terceros factores, como el de la curiosa “realidad” de cada Estado.

Los ejemplos de cómo Unasur ve la democracia y la adapta a la “realidad de cada Estado” son conocidos. Rafael Correa, Evo Morales y Hugo Chávez se han ampliamente ilustrado en ese aspecto. Desconocer resultados electorales que no le son favorables, encarcelar sindicalistas, instaurar la censura de prensa, disparar contra manifestantes desarmados, expropiar empresas extranjeras, llenar las cárceles de opositores y apoyar a las Farc.

Salvo error de mi parte, al escribir éstas líneas, me llamó la atención, no haber leído comunicado alguno por parte del liderazgo opositor pronunciándose respecto al acuerdo firmado entre el CNE y UNASUR. La imagen de Nicolás Maduro firmando en representación de UNASUR el acuerdo ante el CNE, más que escalofriante, es abiertamente provocadora.

luisdelion@gmail.com

@LDeLion

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